El caso Màxim desata los fantasmas fiscales con el servicio doméstico

Los integrantes del nuevo Gobierno han tenido que revisar cualquier episodio del pasado para cerciorarse de que no cuentan con situaciones comprometidas con Hacienda

Foto: El exministro de Cultura Màxim Huerta. (Raúl Arias)
El exministro de Cultura Màxim Huerta. (Raúl Arias)

La salida abrupta del ministro Màxim Huerta del equipo de Gobierno ha hecho tragar saliva al resto de compañeros. Aunque todos celebran la celeridad con la que se resolvió el caso publicado por El Confidencial, el temor a que puedan existir otros episodios fiscales controvertidos ha sobrevolado la sala del Consejo de Ministros.

El nivel para el mandato de Pedro Sánchez lo ha marcado la renuncia del titular de Cultura. Y ese listón, tan alabado por un lado, es el que ha generado a su vez inquietud en el resto de ministros. ¿Están todos libres de arrastrar algún tipo de mácula fiscal en su pasado más reciente? ¿Aunque no haya fallo judicial de por medio?

El desconcierto de la semana pasada hizo que alguno revisara la pulcritud de su pasado con Hacienda… a cuenta del servicio doméstico. Tener un empleado, por horas o interno, sin estar dado de alta en la Seguridad Social ha sido una práctica común, sobre todo hasta que se creó el régimen especial de autónomos para esta figura.

El grado de escrutinio interno ha llegado más lejos como nunca antes. Hasta trabajos de solo unos meses, para cubrir bajas, han sido revisados con lupa. No puede haber otro disgusto con un asunto similar, por menor que pueda parecer a ojos de propios y ajenos. Que un servicio de plancha y limpieza no haga otro roto al Gobierno.

El Confidente

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