Las motivaciones ocultas tras las palabras de Pascual Sala sobre la rebelión

Es en la actualidad socio consultor del despacho de abogados Roca Junyent, que mantiene un convenio con un bufete que representa a cuatro procesados

Foto: El expresidente del TC y del TS Pascual Sala. (EFE)
El expresidente del TC y del TS Pascual Sala. (EFE)

"Para mí es muy difícil, casi imposible, que exista un delito de rebelión y muy problemático, por no decir que tampoco, el de sedición". Estas palabras levantaron revuelo esta semana, no ya por su contenido, repetido por numerosos juristas a lo largo del último año en relación con la causa en la que se investiga a los líderes independentistas por el ‘procés’, sino por la entidad de la persona que las pronunciaba, nada menos que Pascual Sala, expresidente del Tribunal Constitucional y del Tribunal Supremo.

El magistrado —que dirigió desde 1990 a 1996 el mismo tribunal que ahora debe juzgar a Oriol Junqueras y otros 17 acusados por los hechos de septiembre y octubre de 2017— se encuentra, sin embargo, en una posición que pone en duda su objetividad sobre esta cuestión. El jurista no es tan ajeno al procedimiento que conduce el Supremo como podría parecer. Sala es en la actualidad socio consultor del despacho de abogados Roca Junyent, por el que fue fichado en el año 2015 para reforzar el área de arbitraje y contribuir al desarrollo del área procesal.

El bufete presidido por Miquel Roca no dispone de departamento penal y, unos años antes de la llegada de Sala, en 2013 firmó un convenio de colaboración con Molins & Silva, otro prestigioso despacho de abogados catalán. El mismo que se ocupa de la defensa de cuatro de los procesados por el juez Pablo Llarena. Defiende, en concreto, al expresidente de la ANC Jordi Sànchez y a los 'exconsellers' Josep Rull, Jordi Turull y Santi Vila.

Pese a tratarse de sociedades diferentes, la realidad es que Molins actúa en nombre de Roca cuando se trata de asumir cualquier asunto que implique la comisión de delitos penales, como el de rebelión, por ejemplo. Hasta tal punto es así que fue su socio principal Pau Molins quien se ocupó de la defensa de la infanta Cristina durante el juicio por Nóos. En definitiva, Sala está íntimamente ligado a la representación legal de acusados en la misma causa cuya instrucción puso en duda en una entrevista concedida a RAC1.

Además de cuestionar la rebelión y la sedición, Sala, que también fue presidente del Consejo General del Poder Judicial, afirmó que las acusaciones que pesan contra los políticos independentistas encajan mejor en delitos de "desórdenes" o "quizá desobediencia" al Constitucional. Añadió que al igual que él son muchos los catedráticos de Derecho que no comparten el contenido del auto de procesamiento dictado por Pablo Llarena. Sobre la sedición, apuntó que la consideración de este delito es "muy problemática".

El Confidente

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