La enviada de Puigdemont al Congreso cae rendida ante 'Valle-Inclán'

La también diputada de la total confianza de Puigdemont Míriam Nogueras no se incorporó a la fiesta hasta llegados los postres

Foto: El número dos del PSOE por Burgos, Agustín Javier Zamarrón, presidiendo la Mesa de Edad del Congreso. (EFE)
El número dos del PSOE por Burgos, Agustín Javier Zamarrón, presidiendo la Mesa de Edad del Congreso. (EFE)

Ni siquiera la líder de Junts per Catalunya en el Congreso de los Diputados y hasta el pasado mes de marzo 'consellera' del Govern de Quim Torra, Laura Borràs, se ha resistido a los encantos del socialista Agustín Javier Zamarrón. El ya afamado presidente la Mesa de Eedad durante la constitución de las Cortes en la XIII legislatura y que fue apodado como el Valle-Inclán del Congreso por su gran parecido al poeta y novelista. Sin luz ni taquígrafos, en un cercano restaurante del Congreso de los Diputados, la enviada de Carles Puigdemont a Madrid comía con otros compañeros de partido y asesores cuando Zamarrón entró en la misma sala de comensales. Borràs no dudó ni un segundo y se levantó rauda para solicitar risueña un selfi con quien había sido uno de los protagonistas de la jornada en la Cámara Baja, con la venia de los diputados presos.

El género del esperpento vuelve a tomar vuelo en los ambientes políticos de Madrid. Zamarrón no solo aceptó, mostrándose hierático ante la cámara, en contraste con la exagerada sonrisa de la flamante diputada independentista, sino que intercambió unas cuantas frases de cortesía con Borràs sin mayor profundidad política. Puentes para el diálogo.

La amabilidad entre ambos se extendió entre el resto de acompañantes de Borràs, si bien mostraron una mayor templanza y coherencia con su relato. El apodado 'Valle-Inclán' del Congreso ya había accedido a algún que otro selfi con diputados de distintos grupos parlamentarios dentro de la Cámara Baja, pero ninguno de quienes se lo solicitaron era de signo independentista. Fuera del terreno de juego, sí se abrió la posibilidad para Borràs, que quizás había reprimido dentro. La también diputada de la total confianza de Puigdemont Míriam Nogueras no se incorporó a la fiesta hasta llegados los postres. Queda en el aire la duda de si también habría sucumbido al impulso de reclamar su selfi o, por el contrario, habría censurado a su compañera.

No fue el único encuentro fortuito extramuros. Una de las dos diputadas más jóvenes que lo acompañaron en la Mesa de Edad durante la sesión constitutiva de la presente legislatura, la representante de Unidas Podemos Lucía Muñoz, también se encontraba en otra mesa del mismo restaurante. También se levantó a saludar y entablar un breve diálogo, dejando patente una mayor complicidad entre ambos. Puentes para el diálogo intergeneracional en el espacio progresista entre una diputada balear de Unidas Podemos de 25 años y un burgalés del PSOE de 73.

El Confidente
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