Torres y FG ‘despachan’ en el comedor del Goizeko-Wellington

Con el caso Villarejo en plena fase de instrucción en la Audiencia Nacional

Foto: Sede de BBVA en Madrid.
Sede de BBVA en Madrid.

El cordón umbilical que une a Carlos Torres, presidente de BBVA, con su antecesor, Francisco González, sigue sin cortarse. Pese a que el espinoso asunto de las escuchas contratadas al comisario Villarejo se abre paso en los juzgados, ambos siguen manteniendo contacto con relativa frecuencia.

De hecho, la última ocasión juntos tuvo lugar esta misma semana en un conocido restaurante madrileño, lejos de la ciudad financiera de Las Tablas, un lugar poco apropiado con el escándalo todavía en la cresta, pero expuestos a los ojos de cualquier comensal informado del salón del Goizeko-Wellington.

Su presencia era tan destacada para los presentes que durante el almuerzo se acercó a saludarles algún comensal con asiento en otro gigante del Ibex, un gesto mitad cortesía fraternal, mitad apoyo anímico para afrontar el tsunami reputacional (y tal vez penal) que ahora se está dirimiendo en la Audiencia Nacional.

La protección que BBVA procura a su antiguo líder y presidente sigue siendo manifiesta. El último ejemplo ha tenido lugar también esta semana, con la retirada por parte del banco de su acusación contra Ausbanc por presunta organización criminal. Torres sabe cuánto debe a FG para haber llegado a la presidencia.

El Confidente
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