El expediente surrealista a un guardia civil que discutió con un árbitro y luego le multó

Un agente de A Coruña, delegado de un club de fútbol, fue denunciado por un colegiado tras discutir tras un partido. La Benemérita expedientó al guardia, que finalmente quedó exonerado

Foto: A la derecha, en un círculo, el agente como delegado del equipo.
A la derecha, en un círculo, el agente como delegado del equipo.

"Lo que pasa en el campo se queda en el campo. Cuando acaba el partido, me olvido". Así lo asegura Carlos A.P., guardia civil con 20 años de experiencia en el destacamento de tráfico de A Coruña y en su tiempo libre delegado de un equipo de fútbol, el Club Sporting Coruñés SD. El problema para Carlos es que un árbitro de su categoría no piensa igual y se quejó ante sus superiores después de que ambos discutieran durante un partido. La dirección de la Guardia Civil ordenó abrirle un expediente disciplinario el pasado mes de mayo por falta grave "de la observancia de conductas gravemente contrarias a la dignidad de la guardia civil". No solo por la bronca durante el encuentro. Casualmente, el agente multó días después al árbitro por una infracción de tráfico.

La Asociación Unificada de la Guardia Civil (AUGC), mayoritaria en la Benemérita, señala que "nos encontramos ante un intento por parte del Cuerpo de militarizar la vida de los guardias civiles durante las 24 horas, privándoles de su condición de ciudadanos de pleno derecho durante su tiempo libre". Y eso que el resultado del expediente al final ha resultado positivo para los intereses del agente. El instructor falló en agosto que "los acontecimientos no se consideran constitutivos de infracción disciplinaria alguna". A pesar de ello, Carlos y la AUGC quieren hacer público su caso y recordar que el defensor del pueblo ha dejado claro que los agentes del Instituto Armado no ostentan su condición de militar las 24 horas del día, "como si de un sacerdocio se tratase".

Esta rocambolesca historia comienza el 4 de noviembre de 2018, durante un partido de la categoría cadetes entre el Sporting Coruñés y el Orillamar SD. "Perdimos 5-0, aunque los dos equipos ya estábamos clasificados para la siguiente fase", explica el agente, que hacía las funciones de delegado del Sporting. El encontronazo entre colegiado y delegado (el guardia) se produjo en el descanso, cuando este último le recriminó que no solo había llegado tarde al partido sino que comenzaba la segunda parte también con retraso. El árbitro asegura que las acusaciones eran falsas y amonestó al delegado con una tarjeta amarilla.

El colegiado, de 22 años, se quejó a sus superiores, el Comité Técnico de Árbitros de A Coruña, y este organismo elevó una queja a los Servicios de Información de la Guardia Civil, que pusieron los hechos en conocimiento del Destacamento de Tráfico, que finalmente decidió abrir un expediente contra Carlos. Según la denuncia del árbitro, el delegado le increpó después del partido, "gritándome a escasos centímetros de la cara", asegurando que el responsable de las instalaciones se interpuso entre ambos, "convencido de que el delegado iba a agredirme". Según el colegiado, el delegado le espetó "te vas a enterar". La Guardia Civil tomó declaración a ese persona que se interpuso, que simplemente declaró "que no escuchó insultos ni gritos". Solo "una conversación subida de tono, lo normal en un campo de fútbol".

Agentes de la Guardia Civil de Tráfico dan el alto a un vehículo durante un control de velocidad. (EFE)
Agentes de la Guardia Civil de Tráfico dan el alto a un vehículo durante un control de velocidad. (EFE)

Lo cierto es que esa discusión motivó que el delegado fuera sancionado con cuatro partidos de suspensión. Carlos también tuvo que declarar en el expediente abierto contra él. Señaló que no había amenazado al árbitro. "Fue todo lo contrario. Me amenazó él a mí. Me dijo que me iba a caer una buena". Una semana después del partido y del encontronazo entre ambos, el joven árbitro fue multado a las 13:46 del 11 de noviembre por "conducir de modo negligente". No había puesto los intermitentes y una patrulla de la DGT le paró. En el vehículo policial estaba Carlos, aunque la sanción la puso su compañero. El árbitro relató que le habían multado en "circunstancias peculiares", ya que había un agente que tenía la cara oculta con una "bufanda". El árbitro asegura que ese guardia oculto era el delegado del Sporting Coruñés y que le habían sancionado "por venganza".

El expediente contra el agente señala "que el propio denunciado aceptó la infracción como supuestamente cometida y por ello procedió a su pago [200 euros]". En conversación con El Confidencial, el agente señala que la multa fue "pura casualidad. No sabía que el coche lo conducía el árbitro con el que había discutido una semana antes. La infracción la vio mi compañero, que fue quien puso la sanción". La Guardia Civil, no obstante, señala que tres días antes, el 8 de noviembre, un agente del destacamento consultó en la base de datos policial SIGO y buscó el nombre del árbitro. Y que ese mismo día Carlos estaba de patrulla y recibió tres llamadas a su móvil desde el destacamento, aunque el instructor las califica como "circunstancia del servicio". Finalmente, el instructor del expediente determinó que los hechos investigados "no eran constitutivos de infracción disciplinaria".

El Confidente
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