Sánchez defiende su campaña frente a las críticas de Motos... y reivindica a su 'dircom'

El presidente señala ante los periodistas que los ciudadanos quieren ver a sus políticos arrimando el hombro y se queja de que el presentador arremetiera contra "una trabajadora" de Ferraz

Foto: Pedro Sánchez interviene en un acto del PSOE en Alcorcón, este domingo, 13 de octubre. (EFE)
Pedro Sánchez interviene en un acto del PSOE en Alcorcón, este domingo, 13 de octubre. (EFE)

Pedro Sánchez no para de hacer entrevistas y actos como candidato-presidente. Está a todas horas impartiendo doctrina y recorriendo España, aunque sin pisar demasiado la línea de riesgo. Pero se expone cuando y donde quiere. Y para el 10-N no quiere, como no quiso para las generales del 28 de abril, dejarse ver en 'El hormiguero', el programa de éxito presentado por Pablo Motos. Considera, como explicó él mismo en la recepción en el Palacio Real con motivo del 12-O, que su estilo de campaña ha de ser otro y que los ciudadanos quieren ver a sus políticos remangados interesándose por los problemas que les atañen.

Que no quiere Sánchez ya lo dejó claro el propio Motos en el arranque del programa del pasado jueves, antes de introducir al líder de Vox, Santiago Abascal. Explicó que su espacio deseaba contar con los principales candidatos a las generales. También con el líder del Ejecutivo. Pero este, dijo, le dio calabazas. Pero el presentador no se limitó a decir eso. Fue más allá. Le echó un largo rapapolvo en el que no solo cargó contra el presidente, sino también contra la directora de Comunicación del PSOE, Maritcha Ruiz Mateos. Contra ella porque, según relató, ni siquiera le atendía el teléfono. "Esta mañana llamó para decir que sí me lo coge. Siento si le ha molestado, así que voy a hacer un resumen acerca de cómo han sido las gestiones para que Sánchez viniera", señaló Motos. Entonces llegó el chorreo, todo de corrido. Este:

"El 19 septiembre, hicimos la primera llamada a Maritcha, sin éxito. El 20 de septiembre insistimos, no coge el teléfono, le enviamos un wasap y no contesta. El 23, otra llamada sin respuesta. El 24 escribimos a Begoña Gómez, mujer de Pedro Sánchez, y nos contesta amablemente que seguro que Maritcha estará llevando la gestión. El 25 de septiembre insistimos con un wasap, sin respuesta. El 30, por fin hablamos con ella y nos dice que todavía no sabe nada y pregunta si vienen el resto de cabezas de lista. Le decimos que sí y ahí se quedó la cosa. El 1 de octubre enviamos un wasap insistiendo y no hay respuesta. El 2 de octubre, la llamamos para contarle que hemos cerrado a [Íñigo] Errejón, y su respuesta fue 'todavía no te puedo decir nada".

Motos cargó contra la jefa de Comunicación del PSOE porque no atendía sus mensajes ni sus llamadas para al final decirle que Sánchez no iría


Más cera: "El 3 de octubre llamamos sin respuesta y el 4, wasap pidiéndole respuesta y diciéndole que el 10 de octubre entrevistábamos al primer candidato, y no hubo respuesta. El 6 de octubre le mandamos un wasap y la llamamos, pero sin respuesta. Y el 7 por fin hablamos con ella, pero nos dice que lo ve muy difícil. Y esta mañana nos confirma que Pedro Sánchez es imposible y que nos ofrece a otros candidatos. Le hemos dicho que sería una falta de respeto a los demás candidatos, porque les hemos exigido que o el cabeza de lista o nada, porque la gente a quien quiere ver es al cabeza de lista. Nos encantaría que Pedro Sánchez viniese y siento que este programa no haya sido capaz de convencerle, porque a muchos de sus seguidores les habría gustado verle".

Pero esa intro del programa del pasado jueves no gustó ni en Ferraz ni en la Moncloa. Sánchez, cuando fue preguntado por los periodistas el sábado, al comienzo de la recepción que ofrecían los Reyes por la Fiesta Nacional, defendió su estilo de campaña, explicativa, centrada en reiterar a los ciudadanos que la gran disyuntiva de este 10-N es "avanzar o bloqueo". Los ciudadanos, dijo, quieren ver a sus políticos arreglando cosas, y no desfilando por los platós de televisión.

Con Abascal, tercero más visto

Además, el presidente sacó la cara por Ruiz. Le disgustó que Motos la emprendiera "contra una trabajadora de la casa" como ella, cuando las decisiones estratégicas no parten, obviamente, de ella. Y es que el presidente conoce a la que es hoy directora de Comunicación del PSOE desde que ambos militaban en la agrupación madrileña de Tetuán, muy jóvenes. Ella le conoce como pocos en la cúpula y le ha sido siempre fiel, incluso en sus peores momentos, cuando su partido le había desahuciado y tuvo que reconstruirse casi desde la nada.

En Ferraz recuerdan que cuando Rajoy era presidente, mandó a Santamaría y Motos aceptó, y se quejan de que ahora no acepte otros candidatos

Él la recompensó tras las dolorosas primarias de 2017 devolviéndola a la jefatura de prensa del partido (a la que había llegado en 2015), y allí continúa, en Ferraz, porque no emigró a la Moncloa cuando Sánchez se convirtió en presidente. Ruiz sigue siendo una de las personas de confianza del líder y es el puente entre el partido y los periodistas. A Sánchez, por cierto, tampoco le agradó que Motos metiera a su mujer en el ajo.

Se veía venir que el presidente no pasaría por los platós de 'El hormiguero'. Un formato más distendido no casa con la planificación de campaña del 10-N, en la que pretende hacer valer su condición de jefe del Ejecutivo a cargo del país incluso en sus momentos de zozobra. En Ferraz recordaban que él fue el primer líder político que echó una noche con Motos, allá por 2014, y que repitió más tarde. Pero entonces solo era secretario general del PSOE. Y añadían que, cuando Mariano Rajoy tenía el poder, tampoco fue al programa y este aceptó que le enviara a su vicepresidenta, Soraya Sáenz de Santamaría. Encuentro mítico para la historia de la televisión. ¿Recuerdan su baile ante las cámaras? En la cúpula se quejaban así de que Motos no aceptara ahora otros candidatos.

Quizá Sánchez se arrepienta de no pasar un rato con las hormigas de la tele. El programa del jueves, con Abascal de protagonista, fue el tercero más visto de su historia y el segundo mejor en cuota, con 4.049.000 espectadores y el 23,5% de 'share'. "Líder absoluto", proclamaban desde la cuenta de Twitter. Millones de españoles-votantes que sabían que el presidente se resistía a ver a Trancas y Barrancas... por esta vez.

El Confidente
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