Silencio en la sala de prensa: el termómetro de la sentencia entre los corresponsales
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Silencio en la sala de prensa: el termómetro de la sentencia entre los corresponsales

Después de una sentencia que condenaba a entre 13 y nueve años​ a los líderes del ‘procés’, la atención mediática en el ‘midday’ fue mínima. Solo tres preguntas, todas ellas de prensa nacional

Foto: Protesta a las puertas de la embajada de España en Bruselas. (Reuters)
Protesta a las puertas de la embajada de España en Bruselas. (Reuters)

Los meses de septiembre, octubre y noviembre de 2017 fueron un bombardeo total en la sala de prensa de la Comisión Europea, donde se celebra una rueda de prensa diaria conocida como el 'midday'. En bastantes ocasiones, estos encuentros, que duran entre 30 y 45 minutos, se alargaban hasta la hora, con preguntas única y exclusivamente de Cataluña.

¿Por qué la UE se comporta de forma distinta con España que con Turquía? ¿Por qué se activa el artículo 7 de los Tratados contra Polonia pero no contra un país que golpea a votantes pacíficos? Esas eran algunas de las preguntas que hacían periodistas franceses o ingleses, aunque los italianos fueron de los más activos en estas sesiones.

Foto: Bandera independentista catalana frente a la Comisión Europea. (Reuters)

El servicio de portavocía de la Comisión Europea se vio algo superado. Al final, Margaritis Schinas, por entonces portavoz de la institución, acabó por delegar todos los temas catalanes en su número dos, el austriaco Alexander Winterstein. Los servicios de prensa se tiraban de los pelos. Día sí, día también, les bombardeaban a preguntas. “Todo el mundo lo ha entendido menos los que no lo quieren entender”, señaló entonces Schinas.

Una historia muy diferente fue la de este lunes. Después de una sentencia que condenaba a entre 13 y nueve años a los principales líderes del ‘procés’, menos a los fugados de la Justicia, la atención mediática en el ‘midday’ fue mínima. Solo tres preguntas, todas ellas de prensa nacional.

Es cierto que algún corresponsal conocido por sus cabreos épicos ha protestado en Twitter. Es el caso del francés Jean Quatremer, que, aunque se define como no independentista, ha expresado en numerosas ocasiones su solidaridad con los políticos presos y ha recibido un premio de la Generalitat con forma de lazo. Ha calificado de “alucinante” la sentencia, y ha vuelto a insistir en aquella idea tan aireada en 2017: la comparación con Polonia y Hungría.

Pero poco más. La falta de interés por parte de prensa extranjera que en 2017 asumió las tesis independentistas es también un termómetro de la situación. No solo hay cierta fatiga, sino que también muchos compañeros han explicado a otros corresponsales la situación, la complejidad del asunto. Y la Comisión Europea les ha convencido de una idea clave: ella no se va a meter en este lío.

En 2017, la Comisión Europea se vio en algunos momentos superada. Por Twitter, 'e-mail' y casi cualquier vía de comunicación, los activistas independentistas soltaban todo el arsenal de propaganda, preguntando por qué el Ejecutivo comunitario se mantenía en silencio ante un país en el que había presos políticos, por qué la UE no reaccionaba. El día del referéndum ilegal del 1 de octubre, las redes sociales de la institución recibieron 330.000 menciones en Twitter.

Esa atención social ha disminuido, pero no en exceso. Los activistas independentistas en Twitter siguen siendo tremendamente activos, pero los mensajes han cambiado: hace dos años pedían ayuda, pedían una mediación europea. Ahora, los textos rozan la eurofobia, atacan las instituciones e insultan a los líderes europeos. La diferencia es que en 2017 los mensajes no llegaban solamente desde cuentas catalanas: ciudadanos de toda Europa escribían. Ahora, eso se limita a un grupo de fieles que han pasado de la petición de auxilio al insulto.

Juicio procés Comisión Europea