El Santander también ejecuta al 'rey de la chatarra' por una deuda de medio millón

Los problemas económicos siguen acechando a Luis Miguel Rodríguez García-Rivera, el propietario de Desguaces La Torre, el taller de recambios más grande de España

Foto: Carmen Martínez Bordiú, junto a Luis Miguel Rodríguez, dueño de Desguaces La Torre.
Carmen Martínez Bordiú, junto a Luis Miguel Rodríguez, dueño de Desguaces La Torre.

Los problemas económicos siguen acechando a Luis Miguel Rodríguez García-Rivera, el propietario de Desguaces La Torre, el taller de recambios más grande de España y, en los últimos años, un habitual de la prensa rosa por sus relaciones con Carmen Martínez Bordiú, nieta de Franco, y la diseñadora Ágatha Ruiz de la Prada. Hacienda, un prestamista chipriota o el Banco Santander son solo algunos de sus acreedores después de que, en julio de 2018, su imperio de la chatarra se declarara en concurso de acreedores.

De hecho, la entidad que preside Ana Botín acaba de instar la ejecución hipotecaria de un solar situado en la localidad de Torrejón de la Calzada en reclamación de una deuda de casi medio millón de euros. Dichos terrenos, ubicados junto a su desguace, en la antigua carretera Madrid-Toledo, salen a la venta con un valor de subasta de 5,2 millones de euros.

En realidad, el Santander reclama esta deuda a Desguaces La Torre y a La Casa Grande Aceite de Oliva, una entidad en la que son accionistas al 50% el 'rey de la chatarra' y su exmujer (y madre de sus dos hijas), María Asunción Fernández López. Una sociedad que, a diferencia de lo que pueda parecer, no se dedica a la producción de aceite sino a actividades ganaderas, también con problemas económicos. De hecho, la deuda con Hacienda asciende a 2,2 millones de euros.

Mucho más delicada es la situación económica de Desguaces La Torre, empresa propiedad también al 50% de Luis Miguel Rodríguez y María Asunción Fernández. Sus deudas con Hacienda rozan los 18,5 millones de euros, y con la Seguridad Social, los ocho millones. No obstante, la deuda total, según la masa del concurso, ascendería a más de 40 millones.

Estas abultadas deudas llevaron a la Agencia Tributaria hace dos años a instar la subasta de 17 fincas de su propiedad, también en Torrejón de la Calzada, y en su gran mayoría junto al imponente centro de tratamiento de vehículos que tiene en este municipio madrileño. Las fincas fueron vendidas por 1,6 millones de euros, cantidad que sirvió para ir condonando la importante deuda que el empresario mantiene con el fisco.

No obstante, quien realmente puso contra las cuerdas la empresa fue una empresa chipriota. Tal y como adelantó El Confidencial, Slomber Holdings Limited, un fondo de inversiones internacional que tiene su base en Chipre, fue quien forzó el concurso de acreedores del desguace madrileño. Luis Miguel Rodríguez recurrió a los chipriotas para que en 2013 le prestaran 5,3 millones de euros con los que construir un museo del automóvil.

Las condiciones del préstamo le llevaron a la ruina: un interés del 18%, al que se sumó un interés adicional moratorio del 25%. La deuda con el fondo se elevó en cinco años hasta los 11.289.000 euros, de los que 5.989.000 eran intereses. Uno de cada cuatro euros que debe Rodríguez se lo adeuda a los chipriotas.

El Confidente
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