La independencia del 'Torres portugués'

BBVA anunció el lunes la renovación de parte de su consejo de administración. Entran perfiles de reconocido prestigio, pero algunos de los detalles están dando que hablar

Foto: Raúl Galamba, designado nuevo consejero independiente del BBVA.
Raúl Galamba, designado nuevo consejero independiente del BBVA.

BBVA anunció el lunes pasado la renovación de parte de su consejo. Tres salidas: José Manuel González-Páramo, que seguirá como asesor externo; Tomás Alfaro Drake, en la cúpula desde 2006, y Carlos Loring Martínez de Irujo, desde 2004. Tres entradas: la economista española Ana Revenga; el mexicano Carlos Salazar, que ya era consejero de la filial mexicana, y el consultor portugués Raúl Galamba.

Pocos ponen en duda la valía y prestigio profesional de los tres, pero en los mentideros se comenta la designación de Galamba como independiente. El portugués está muy bien valorado, tanto dentro como fuera de la entidad. Un tipo brillante y con experiencia internacional. Ha trabajado en Lisboa, Madrid, Nueva York y Hong Kong. Breve etapa académica, 27 años en McKinsey, donde fue socio director de España y Portugal, y de un tiempo a esta parte, socio de la 'boutique' de inversión Argento Capital y asesor independiente de consejos de empresas.

Un profesional del asunto, vaya. Como consejero, ningún 'pero'. Las dudas vienen más por lo de 'independiente'. No solo por el hecho de que Carlos Torres y Galamba coincidieran en McKinsey durante 12 años (el actual presidente trabajó en la consultora entre 1990 y 2002). Tampoco porque al segundo ya le conozcan algunos como 'el Torres portugués'. Más bien las dudas llegan porque entre las responsabilidades de Galamba en la firma se encontraban las relaciones institucionales con el BBVA. El portugués abandonó la consultora en septiembre de 2017.

Galamba tendrá que ejercer el cargo de tal modo que los servicios prestados al BBVA durante su etapa profesional en McKinsey no supongan una hipoteca futura. Aunque esa estrecha relación con el banco desde la consultora habrá otorgado al nuevo consejero un conocimiento profundísimo de la entidad, de su estrategia de negocio y de su cultura corporativa —algo que es indudablemente un plus para el puesto—, tal vez no lo sea tanto para llevar el apellido de independiente.

Quién sabe si en un futuro el portugués deberá erigirse en juez de unos servicios prestados al banco por parte de la consultora y, en consecuencia, de los que fue necesariamente parte.

El Confidente
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