La paz en tiempos de 'Patria'

El hijo del doctor Muñoz Cariñanos pide que "cese la crispación inútil y aprendamos a vivir en paz" en el 20 aniversario del asesinato de su padre por dos pistoleros de ETA

Foto: Arantxa (Loreto Mauleón) y Bittori (Elena Irureta), en el quinto episodio de 'Patria'. (Foto de David Herranz. HBO España)
Arantxa (Loreto Mauleón) y Bittori (Elena Irureta), en el quinto episodio de 'Patria'. (Foto de David Herranz. HBO España)

Fue la última víctima de ETA en Sevilla. Hace 20 años, dos pistoleros mataron a sangre fría en su consulta al doctor Muñoz Cariñanos, un conocido otorrinolaringólogo sevillano, coronel médico. La ciudad se heló. La gente se lanzó a perseguir a los etarras, un taxista dio la voz de alarma, se escondieron en la obra de unos pisos en construcción en la zona de la Macarena hasta que la Policía los acorraló y detuvo. Fue un crimen que quedará para siempre en el recuerdo de la ciudad. El comando Andalucía había decidido golpear esta comunidad y solo una semana antes había asesinado en Granada al fiscal jefe del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Luis Portero.

El hijo del coronel médico favorito de las gargantas más preciadas, desde Rocío Jurado a Carlos Herrera, siguió sus pasos. Recibió la noticia del asesinato de su padre de guardia en el Hospital 12 de Octubre de Madrid. El doctor Pablo Cariñanos ha dado una lección en tiempos de crispación política y pandemia. En un mensaje en su cuenta de Twitter, pidió paz. Recordaba que hacía dos décadas que “dos niños de 25 años” asesinaron a su padre. “Fueron manipulados por políticos que usaban el supuesto separatismo para poder vivir de la política”, dejó escrito. “Hoy sigue la crispación inútil. Es hora de que aprendamos a vivir en paz”, concluyó.

Los asesinos del doctor Cariñanos fueron condenados por la Audiencia Nacional en 2003 a 53 años de cárcel. Cuando la serie 'Patria', basada en la novela de Fernando Aramburu, pone la sociedad española ante el espejo de lo que fue el terrorismo en el País Vasco, con todas sus aristas y toda su crudeza, el mensaje del doctor Cariñanos cobra un significado especial.

Aún más su llamada a que la bronca política se calme y cese la pelea inútil. Un recado importante, viniendo de quien perdió a su padre y siempre se ha cuidado de no agitar el odio o la venganza. Incluso en las primeras entrevistas, pedía guardar silencio cuando se le preguntaba a bocajarro por lo que sentía frente a los asesinos de su padre. Una lección en tiempos en que la sociedad da muestras de hartazgo y desafecto hacia una clase política que en plena pandemia no cesa la batalla partidista y estéril.

El Confidente
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