La obsesión del Gobierno por el lenguaje inclusivo o cómo convertir el BOE en BOA
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La obsesión del Gobierno por el lenguaje inclusivo o cómo convertir el BOE en BOA

Alguien del Gobierno se ganó el pan esta semana redactando unas 10 líneas para incorporar el "uso de lenguaje no sexista" a la tosca Administración del Ministerio de Industria

placeholder Foto: La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)
La ministra de Igualdad, Irene Montero. (EFE)

Si hace unos días la ministra de Igualdad desataba críticas, y risas, por su extraño discurso 'inclusivo' ("niño, niña, niñe"; "hijo, hija, hije"; "uno, una, une"), esta vez el absurdo ha llegado impreso en el BOE. Tan serio como siempre, el boletín oficial recogía el miércoles pasado la modificación de un real decreto del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo, de reciente aprobación, por el que se regulan diversas normas reglamentarias en materia de seguridad industrial. Pero lo que enviaba el departamento de Reyes Maroto (la ministra y aspirante a vicepresidenta de Ángel Gabilondo en la Comunidad de Madrid mañana en las urnas) no era la típica corrección burocrática, sino una confesión de culpa: este ministerio es machista, vamos a arreglarlo.

Atiendan porque, como advierte el maestro Ignacio Varela, estamos ante una "pieza maestra de humor del absurdo". Resulta que alguien del Gobierno 'feminista' de Pedro Sánchez se ganó el pan esta semana redactando una "disposición adicional única" de 10 líneas para incorporar el "uso de lenguaje no sexista" a la tosca Administración del Ministerio de Industria:

"Las referencias que en el texto se hacen a instalador, reparador, conservador, los trabajadores, los operarios cualificados, un técnico titulado universitario, el responsable técnico, los socios, operador de grúa, el médico, un profesional habilitado, el fabricante, el titular de la empresa o el representante legal, así como al interesado", asegura la instrucción dictada por el alguacil del ministerio, "deben entenderse hechas respectivamente a instalador o instaladora, reparador o reparadora, conservador o conservadora, las personas trabajadoras, las personas operarias cualificadas, un técnico o una técnica con titulación universitaria, el personal responsable técnico, las personas socias, operador u operadora de grúa, el médico o la médica, un o una profesional habilitada, la o el fabricante, la persona titular de la empresa, la o el representante legal de la empresa, así como la interesada o el interesado".

Habrá quien lo critique, por ridículo, y habrá quien, como Varela, celebre que nuestros funcionarios públicos agudicen el ingenio para hacernos reír: "¡Ya era hora de que alguna publicación ocupara el vacío de 'La Codorniz'!", celebró ayer nuestro columnista en la red de Twitter, donde hubo quien como el eurodiputado Luis Garicano le replicó que aún pudo ser peor, porque a alguien se le olvidó conjugar la terminación 'e'.

Al quite salió, para variar, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, quien afirmó en una entrevista en 'Infolibre' que ella rechaza hablar de "niñes" o "hijes", como hace Irene Montero. "No. Niños y niñas. Yo no acepto los principios 'queer", resolvió. Antes, otra confesión: también a ella le "cuesta la vida" cumplir con el "lenguaje inclusivo". La lucha sigue.

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