Las cinco etapas del PP para superar el duelo

La segunda sentencia de Gürtel arruina el discurso de la conspiración y llega justo cuando Rajoy prepara el congreso del que se espera la regeneración del partido

Foto: El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la exministra de Defensa y actual secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP. (EFE)
El expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y la exministra de Defensa y actual secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, durante la reunión de la Junta Directiva Nacional del PP. (EFE)

Casi al mismo tiempo en que la Audiencia Nacional hacía pública este lunes la segunda sentencia de Gürtel los miembros de la Junta Directiva del PP aplaudían en pie y Mariano Rajoy arremetía con Pedro Sánchez por haber llegado al Gobierno apoyado "de una amalgama de socialistas, independentistas... e incluso Bildu" .

Las cinco etapas del duelo, según la psiquiatra Elisabeth Kübler-Ross, son la negación, la ira, la negociación, la depresión y, finalmente, la aceptación. No necesariamente hay que pasar por todas ellas en caso de pérdida dolorosa, pero los expertos aseguran que se suele seguir ese patrón de comportamiento en esas situaciones límite. Algunas de ellas son fácilmente identificables en lo que está pasando el PP desde que hace pocas semanas vivió el trauma súbito de la moción de censura y el abandono del Gobierno y el poder.

Se percibe bien esa evolución del duelo en algunos de los discursos de dirigentes del PP en este tiempo, incluido el de ayer de Rajoy. Están claramente las primeras etapas en frases de Rafael Hernando durante el debate de la moción de censura. Por ejemplo, la negación cuando dijo: "Están ustedes manipulando una sentencia para intentar decir lo que no dice. No seré yo quien se refiera hoy aquí a los antecedentes políticos de uno de los magistrados, el señor De Prada, ni a su sintonía con el mundo proetarra, ni a sus declaraciones cuando sostenía que en la Audiencia Nacional se torturaba a terroristas".

Las cinco etapas del PP para superar el duelo

Los tratados dicen que esa etapa no puede durar eternamente porque choca con la realidad y, por eso, ahora es otro magistrado diferente el que confirma en otra sentencia por otro caso la existencia de la financiación ilegal del PP. Y luego vendrán otros casos durante varios años, con sus arrepentidos, sus juicios y sus sentencias, hasta dejar la negación en un triste recuerdo. Ya no será culpa de un juez "en sintonía con el mundo proetarra".

"Esta moción de censura es un fraude. Señores del PSOE, asuman que la legitimidad para gobernar la otorgan los españoles en las urnas y no en los pactos de los extraños en los despachos. Por primera vez podemos tener un presidente del Gobierno que no ganó las elecciones, y que además ni tan siquiera está en esta Cámara sentado, porque usted salió huyendo", dijo Hernando. Y ahora Rajoy ante los suyos asegura que Sánchez "carece del aval de los españoles” y "ha llegado al Gobierno apoyado de una amalgama de "socialistas, independentistas... e incluso Bildu".

Se percibe bien esa evolución del duelo en algunos de los discursos de dirigentes del PP en este tiempo, incluido el de ayer de Rajoy

Ambos mensajes son identificables con las etapas de ira y, sobre todo, de negociación, en la que el afectado aún se siente capaz de revertir la situación traumática y sigue imaginando que se ha retrocedido en el tiempo y no ha ocurrido lo que todo el mundo sabe que sí ha ocurrido. En este caso, se trata de creerse en situación de pensar que hay un Gobierno provisional que durará poco y todo volverá atrás. Es lo que pensó el PP cuando José Luis Rodríguez Zapatero ganó por sorpresa y antes, en 1996 cuando el PSOE de Felipe González fue derrotado por José María Aznar. En este último caso, incluso, se tomó la decisión de mantener a los exministros que eran diputados como portavoces de esas materias en el Congreso, pensando que todo era provisional y que volverían pronto al Gobierno, lo que tuvo un resultado desastroso que retrasó la renovación y que ahora, según se dice, podría repetir el PP.

De hecho, Rajoy reiteró ayer ante la Junta Directiva que el proceso en el PP debe hacerse "con orden", una expresión cargada del sentido común que tanto le gusta y con connotación positiva, pero con una tradición en los partidos muy adversa. Puede ser que ahora funcione, pero las sucesiones en los grandes partidos han funcionado bien cuando no han sido con orden, por ejemplo, cuando Aznar eliminó hasta el nombre del partido que recibió de Manuel Fraga; cuando el propio Rajoy después de dos derrotas "mató" a su antecesor; cuando Zapatero derrotó en un congreso al entonces aparato y, por supuesto, cuando Pedro Sánchez hizo lo que hizo en el PSOE. Otras sucesiones hechas con orden no acabaron con buenos resultados, como la de Zapatero a Alfredo Pérez Rubalcaba, que llevó a la mayoría absoluta del PP. Orden y renovación no suelen coincidir en esto.

Uno de los problemas que tiene el PP es que no tiene un mecanismo de emergencia para estos casos y carece de protocolo de gestión del pánico, aunque ahora estrene una especie de primarias que debe aprender a manejar. Le resulta difícil por su propia tradición y por su voluntad encontrar un Zapatero o un Sánchez, entendiendo por tales como un dirigente nuevo que garantice una cierta ruptura con el pasado, que cambie de generación y mude la piel

Para llegar a la última etapa, la de la aceptación, se suele pasar antes por la de depresión. En las imágenes de la Junta Directiva era visible este proceso en la cara de algunos abatidos asistentes y, por eso, no hace falta explicar esta estación del duelo.

La de aceptación llega cuando, entre otras cosas, se nombran las cosas por su nombre y se piensa en la manera en la que hay que seguir viviendo en la nueva situación y con la pérdida ya admitida como irreparable. En política, se llega a esta fase cuando el discurso mira al futuro y, sobre todo, se asume la realidad completa. En este caso, ocurrirá cuando el PP admita que lo que dicen las sentencias es la verdad judicial, que la moción de censura es consecuencia de los escándalos, que no pueden evitar la imagen de corrupción que percibe la mayoría de los ciudadanos y que algo han debido no hacer bien para que haya partidos tan diferentes dispuestos a votar contra ellos, incluso alguno que les acaba de apoyar los Presupuestos. Y pensar qué ha ocurrido para que, por primera vez, haya otro partido en el centroderecha en disposición de quedar por delante en unas elecciones.

En política, se llega a la fase de aceptación cuando el discurso mira al futuro y, sobre todo, se asume la realidad completa

Cuando el discurso público se modifique se habrá superado el duelo y se habrá llegado a la fase de aceptación. Sólo entonces también habrá empezado la posibilidad de renovación y de regeneración, porque la regeneración empieza siempre por el discurso.

Habrán dejado entonces atrás la foto de aquel 11 de febrero de 2009 cuando Rajoy compareció en la sede de Génova con la cúpula de su partido para proclamar que Gürtel "no es una trama del PP, sino una trama contra el PP" de policías, jueces y fiscales. De esa foto se han ido cayendo por diferentes razones Esperanza Aguirre, Ana Mato, Alberto Ruiz-Gallardón, Francisco Camps... Y en primera línea aparecían en aquella foto Dolores de Cospedal y Soraya Sáenz de Santamaría, que este lunes aplaudían a Rajoy y cuyo nombre se menciona como aspirantes a liderar el patido. En cambio, no se aprecia en aquella imagen a Alberto Núñez Feijóo, el candidato con más opciones para hacerse con el PP desde el 21 de julio y eso ya es una ventaja para él.

El patio del Congreso

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