Nochebuena en el Congreso, Cabalgata de Reyes en la calle

Este jueves era un día para ponerse guapos. Políticos y periodistas, que no paraban de besarse por los pasillos. Como si algunos de ellos no se odiaran. Olía a 'aftershave' y a perfume del caro

Foto: Los reyes Felipe y Letizia, junto a sus hijas la princesa Leonor y la infanta Sofía, durante el acto de conmemoración del cuarenta aniversario de la Constitución. (EFE)
Los reyes Felipe y Letizia, junto a sus hijas la princesa Leonor y la infanta Sofía, durante el acto de conmemoración del cuarenta aniversario de la Constitución. (EFE)

No ha sido la fiesta del cuarenta aniversario de la Constitución, sino más bien unas navidades por adelantado. Esas fechas tan supuestamente entrañables en las que te juntas con gente que en el fondo odias bastante. En la cena de la empresa aguantas a los jefes que te pagan menos de lo que mereces y te hacen trabajar más de lo que te gusta. En la cena de Nochebuena soportas a ese familiar pesado o al que aparece solo para comerse el langostino al que le tenías echado el ojo.

Nochebuena en el Congreso, Cabalgata de Reyes en la calle

Este jueves el Congreso de los Diputados se parecía un poco a todo eso. Acudieron algunos de los que entonces aguantaron lo inaguantable por firmar la paz y la concordia que prometía el sistema democrático. Aunque para conseguirlo hubiera que convivir unas cuantas noches. Y también estuvieron los que hoy no se llevan bien pero por obra y gracia de los resultado electorales están obligados a convivir bajo el mismo hemiciclo.

En los alrededores de la carrera de San Jerónimo ya se intuía que este jueves era un día especial. El socialista José Cepeda apuraba tomándose un café en un bar cercano, antes de entrar. Y el exalcalde de Getafe, el hoy senador Juan Soler, echaba un vistazo a su móvil por la calle de Zorrilla mientras yo no le quitaba ojo a sus calcetines rojos, chirriantes frente a la sobriedad del resto del vestuario.

Porque este jueves era un día para ponerse guapos. Políticos y periodistas, que no paraban de besarse por los pasillos. Como si algunos de ellos no se odiaran. Olía a 'aftershave', a perfume del caro, se vieron tacones y mucha plancha, en el pelo y en la ropa. Salvo Pablo Iglesias, que apareció como si viniera de llevar churros a casa para el desayuno. Sí, es cierto que lo importante es el sentido de Estado, pero el de la estética también está bien en días como este jueves. Menos mal que Teodoro García Egea, para compensar, llevaba unos cuellos de la camisa plagaditos de almidón. Mi madre estaría orgullosa.

“Ha venido Susana Díaz para contraprogramar”, me anunció una compañera. Pero la andaluza en funciones me daba un poco igual, yo lo que buscaba era un buen sitio en la carpa para fisgonear a los que llegaran. Si había hasta una alfombra roja, como en los Óscar. Lástima que ninguno le preguntáramos a los políticos de qué marca iban vestidos. Por quitarle solemnidad al asunto. Por cierto, ¿a los que no han ido se lo descuentan en el sueldo?

Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. (EFE)
Los expresidentes Felipe González, José María Aznar, José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy. (EFE)


Meritxell Batet iba vestida de verde Andalucía, Felipe González apareció con unas gafas de sol parecidas a las de 'Caiga quien Caiga', María Teresa Fernández de la Vega sigue necesitando diez kilos más y Ramón Tamames un tinte capilar con mejor acabado. Pablo Casado se paró con la prensa y se puso a elogiar la Constitución (algo que nunca pudimos imaginar), de la que dijo que no sufre la crisis de los 40.

Mientras hablaba apareció Aznar, al que la prensa ignoró como Bisbal a Chenoa en el reencuentro de 'OT'. Cómo es posible. Pero Aznar y su melena no se rindieron e hicieron un giro a lo Elsa Pataky en un 'photocall'. Un “oye, ¿os habéis dado cuenta de que he venido?” con muy mal resultado.

El ruido vino entonces de la calle, en forma de pitidos y abucheos. Aposté conmigo misma a que venía Pedro Sánchez pero no, era José Luis Rodríguez Zapatero. El hombre que rompió España en mil pedazos, atacó a las familias de bien con el matrimonio gay y acabó con los bares al prohibir fumar llegó con gesto amable y procesión por dentro. Y sí, se sigue pareciendo a Rowan Atkinson. A continuación, un grupo de hombres y mujeres de la cuarta edad maravillosamente ataviados, con actitud de que estaban deseando salir de casa y de muchas noches vividas en el Florida Park. Y Pedro Sánchez, que ya tiene la cara ensayada de abucheo.

En la carpa hacía aproximadamente unos 100 grados, una temperatura ideal para hacer Bikram yoga, cuando llegó la Familia Real. Otros que, como cualquier familia, tienen sus tiranteces. “Mira, viene el emérito y el pretérito”, dice un cámara de televisión. Le río la gracia porque yo he venido a este mundo a agradar y a molestar más bien poco.

La monarquía es símbolo y estética, y los actuales, la verdad, se pasan de guapos. Por eso Letizia aplaudió y miró a su marido como yo a Fassbender


Los colegas de la prensa comentan el estilismo de las infantas, que vienen vestidas de uniforme de colegio religioso, pero es que para ellas, como para el resto, no era día festivo. Yo preferí fijarme en Juan Carlos I, que tenía las mismas ganas que yo de trabajar en una mañana que invitaba a cerveza y aceitunas en cualquier terraza.

Por cierto, un rey emérito al que en los reconocimientos a su labor hace 40 años aplaudieron todos los expresidentes menos Felipe González.

La monarquía es símbolo y estética, y los actuales, la verdad, se pasan de guapos. Por eso Letizia aplaudió y miró a su marido al acabar el discurso como miro yo a Michael Fassbender. Por eso, en la carrera de San Jerónimo, gente de todas las edades se agolpaba, en plena hora del aperitivo, para verles. “Papá, ¿dónde está mamá?”, le dijo un niño de unos 12 años a su padre, apostado con una flor de muérdago en la mano en las puertas del Hotel Palace. “Vamos a esperarla aquí, que quería ver bien a los Reyes”, respondió el progenitor.

Nochebuena en el Congreso, Cabalgata de Reyes en la calle

Nochebuena en el Congreso y Cabalgata de Reyes en la calle. Este jueves, los diputados con espíritu de Grinch se quedaron en casa. Felices cuarenta.

Ideas ligeras

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