Vender libros, donar colchones, pasar vergüenza

El arranque tuvo la brillantez de la gala de los Goya de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, y la cosa desbarró desde el primer minuto

Foto: Sánchez, en la presentación de su libro. (EFE)
Sánchez, en la presentación de su libro. (EFE)

Reírse de este presidente del Gobierno es como ser del Real Madrid: demasiado fácil, escaso riesgo. A Pedro Sánchez, para muchos el Luisma de la política española (guapo pero tonto), le ha salido un libro, “escrito a cuatro manos” con Irene Lozano, con la calidad literaria de las canciones de Fran Perea.

Vender libros, donar colchones, pasar vergüenza

Y tenía que presentarlo, qué remedio. En qué hora.

Acierta el título de lo de Pedro Sánchez. Porque solo alguien con toneladas de resistencia puede soportar bochornosas presentaciones como las de Mercedes Milá y Jesús Calleja. El arranque tuvo la brillantez de la gala de los Goya de Joaquín Reyes y Ernesto Sevilla, y la cosa desbarró desde el primer minuto. Con una Milá hipervitaminada, sobreactuada, que pensó que delante tenía a una de sus criaturas de 'Gran Hermano' en vez de al presidente del Gobierno. Pero no es Carlos el Yoyas, Mercedes, sino el inquilino de la Moncloa.

Yo, que tengo una edad, recordé aquella vez en la que le regaló un perro a Miguel Bosé como regalo de cumpleaños antes de entrevistarle. La catalana tiene una trayectoria profesional apabullante pero no sabe medir las pasiones, así que desde el primer minuto se entregó a la causa. Yo habría hecho lo mismo. Con Bosé.

Le dio las gracias por el diálogo con Cataluña, se puso de pie, le regañó, jugó a ser periodista incisiva, osciló entre Casa Vasile y 'El Objetivo', a ratos parecía que estaba de cañas con dos colegas. Se burló del romance de Rivera y Malú, le reprochó a Sánchez su actitud con los refugiados, le felicitó por el libro, le propuso un cruce entre sus dos perros e hizo promoción de su nuevo programa en televisión.

Durante un momento, Sánchez debió pensar que estaba en ‘Sábado Deluxe’, porque repitió en varias ocasiones que ese libro es su verdad, que es la matraca de la ratomaquia despechada que acude a hacer sus ajustes de cuentas con Jorge Javier Vázquez.

Durante un momento, Sánchez debió pensar que estaba en ‘Sábado Deluxe’, porque repitió en varias ocasiones que ese libro es su verdad

Por cierto, que por la sala del Hotel Intercontinental estaba la periodista del corazón Chelo García Cortés, que es, después de Raphael, una de las personas que más ilusión me hacía conocer en esta y otras vidas. También el padre Ángel, el otrora mejor amigo de Ana Botella que ahora se besa con Carmena y con Pedro el Magno para terror de la derechona. Porque la solidaridad también tiene ideología.

Lo que quedó claro es que Pedro te quiere vender un libro pero no piensa donar su colchón, como hizo Rajoy. Porque eso significaría dejar el poder.

¿Y Jesús Calleja? Pues muy simpático, pura campechanía. “Acojona esta puesta en escena”, dijo. También dijo “me atendistes”, que es una de esas patadas aceptadas por la sociedad civil por culpa del maldito “tú contestastes que no” de Mecano. Otro que no estaba en su sitio. Lo suyo es hacer 'rafting' en el Kilimanjaro con la Pataky, no hablar de puñaladas en política. “Cuentas interioridades que podías haberte ahorrado”, le espetó.

Y Pedro, como Don Erre que Erre con su ‘storytelling‘ de barrio. Que el partido socialista tiene 140 años de historia, que la militancia es lo que importa, que si el modelo social. “Me caí y me volví a levantar”, “las segundas oportunidades están estigmatizadas”. Sánchez lleva un emprendedor votante de Ciudadanos en su interior, y no lo sabe.

Y Milá a lo suyo. “Quien más, quien menos, ha hecho un 'crowdfunding”, “es un libro que ilumina el camino a las elecciones”, “la gente se va a beber el libro como un vaso de agua fresca”. Vi bostezar a uno de los mejores periodistas políticos y pensé que esto solo remontaría si apareciera Amaia Montero poniendo otra vez a parir a Malú. “¿De las almohadas no vas a hablar?”. Dios mío, por qué me has abandonado en el Hotel Intercontinental con un montón de gente que no conozco.

Y Mercedes Milá, empeñada en destacar el papel de Irene Lozano. Que no nos falte la sororidad en una convocatoria socialdemócrata

Sánchez tenía ganas de irse a casa, porque tras hora y media estaba quedando como el estadista que no es. “Tiene buena pinta”, dijo al ser preguntado por los resultados de las próximas elecciones generales.

Y Mercedes Milá, empeñada en destacar el papel de Irene Lozano. Que no nos falte la sororidad en una convocatoria socialdemócrata. “Gracias al libro he aprendido la palabra instilar”, dijo. Instilar: infundir o introducir en el ánimo de alguien una idea o un sentimiento.

Yo pensaba más bien en otra: estupor.

Ideas ligeras
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