Ciudadanos, la estrella de la fiesta... pero sin brillar tanto

Lo que ocurre en Cataluña rara vez pasa a la foto en el total de España. Aunque, no podremos saber si las acciones del Gobierno para impugnar la investidura tienen rédito, si no electoral, sí demoscópico

Foto: Sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)
Sesión de control al Gobierno en el Congreso. (EFE)

Si es cierto que, en tiempos de tribulación no hay que hacer mudanza, la situación actual del país hace que el electorado se muestre cauto. Sea la frase de San Ignacio de Loyola o no (por aquí somos más de que es la adaptación de una adaptación), parece tomar cierta relevancia tras lo publicado por el CIS en el adelanto del barómetro de enero que, como en cada enero, incluye pregunta de intención de voto.

Consideraciones: la primera la vamos a liberar sin anestesia y es que, a todos aquellos que hablaron de vuelco en España tras las elecciones catalanas y del efecto contagio y de todo aquello que llenó minutos, páginas, pantallas y tuits… decirles que, de hecho, no ha sido tanto el efecto salvo, puede, que en el aspecto de la participación. Que no haya extrañezas; lo que ocurre en Cataluña rara vez pasa a la foto en el total de España.

¿Por qué decimos esto? Porque si bien Ciudadanos ha subido +3,2 puntos porcentuales contra el CIS de octubre, no ha quedado primero ni ha pasado por la izquierda al PP. De igual manera Podemos no se ha caído como Catalunya en Comú (-40.000 votos de las elecciones catalanas de 2015 a las de 2017 ni tampoco han cambiado de nombre) y el PP no se ha hundido, aunque marca una tendencia decreciente que debería preocupar y no solo en Génova.

Veamos qué ha pasado si hacemos comparativa entre los distintos resultados que viene dando el CIS desde finales de 2016.

Lo más llamativo es la línea recta descendente que marca la regresión del Partido Popular. Muchos dirán que hemos tirado una recta que une los puntos, pero es una función polinómica de tercer orden, que son las mismas que utilizamos para el resto de partidos que, como ven, se curvan allí donde es necesario; así que esa línea azul lo que nos muestra es un decrecimiento muy pautado del PP en su recorrido por los distintos barómetros.

En esa tendencia también parece estar Podemos. Cierto que con una pendiente menor a la de los populares y que, además, en el último barómetro han subido +0,5 p.p. respecto al anterior, pero no es suficiente como para abandonar la cuarta posición entre los 4 grandes y menos para dejar de preocuparse.

También cierto es que la maniobra de Teresa Rodríguez en Andalucía es un capítulo más en una última serie de, digámoslo así, no agraciadas circunstancias para Pablo Iglesias. No va a ser la escisión lo que dañe las opciones de los morados, sino que, todo lo que ocurre en su órbita solo pone de manifiesto la pérdida de atractivo, o bien del proyecto o bien del propio Iglesias. Aclaremos aquí que lo ocurrido en Andalucía es una escisión y no una nueva confluencia, porque estaban unidos al "núcleo irradiador" y porque los anticapitalistas cada día están siendo más críticos con la deriva de la gente de la calle Princesa de Madrid.

Por último, el PSOE se mantiene de pie y Ciudadanos se convierte en la estrella de la fiesta, pero no desde el resplandor esperado ya que sigue por debajo del PSOE. ¿Más fresco? ¿Más reforzado?

Las encuestas son fotografías momentáneas hechas desde una cierta relajación en la respuesta porque las elecciones no son realmente mañana, tal y como plantea la pregunta. Hoy nadie (salvo ciertos usuarios de redes sociales y los más beneficiados) las plantea como una victoria real, pero sí empapan un estado de ánimo. Hace poco, en las elecciones catalanas, vimos como muchos dirigentes del JxCAT afirmaban que estaban contentos, no ya por ser la primera fuerza dentro del independentismo, sino por haber superado las expectativas, expectativas generadas por las encuestas y que, en su caso, se veían reforzadas por haber competido dos años antes junto a ERC y, por ello, haber perdido la trazabilidad.

Pues con Ciudadanos puede estar pasando lo mismo: buen resultado en Cataluña y el mayor crecimiento en el CIS (aun yendo terceros) genera una expectativa muy potente que habrá que esperar a ver si refrenda en votos. Ahora, si nosotros fuéramos Cs, estaríamos viendo qué tal funciona el mensaje en el flanco norte a noroccidental, porque de los 63 diputados en juego desde La Rioja a Galicia, Ciudadanos sacó en las Generales de junio de 2016 solo 2 escaños y ninguno en las dos CCAA que más escaños aportan: Galicia (23) y País Vasco (18). Es decir; las elecciones no se ganan solo en Madrid y Cataluña.

Última comparativa con Cataluña entre el CIS y el tan esperado efecto contagio: en la encuesta del CIS casi un 34% o no ha decidido aún o no va a optar por ninguna candidatura

Ahora, un hecho evidente en el CIS es que Ciudadanos es el único partido de los cuatro que da una variación octubre-enero que queda fuera del margen de error de la encuesta (±2%).

Última comparativa con Cataluña entre el CIS y el tan esperado efecto contagio: en la encuesta del CIS casi un 34% o no ha decidido aún o no va a optar por ninguna candidatura (abstención, en blanco…) mientras que en las elecciones catalanas se dio una participación récord por encima de 80%. Puede parecer que no tiene relación, pero sí asoma cierta orientación cuando, en el CIS de octubre, daba un 38,4% en las opciones que recogen posiciones aún no decididas. Parece, por tanto, que sí hay mayor intención hoy de ir a votar.

Después de la comparativa CIS contra CIS, vamos a ver qué nos enseñan las encuestas desde mediados del 2016 hasta hoy:

Se evidencia la tendencia a la baja del PP que se fija más con las últimas encuestas (Metroscopia, GAD3, Invymark y CIS), porque si miran a este partido en noviembre, la dispersión entre encuestas era enorme, algo que veremos un poco más adelante.

Similar orientación, de nuevo, pero con menor dispersión tres meses atrás la de Podemos, mientras que el PSOE ve frenada su tendencia al alza para pasar a estabilizar. También vemos el ya comentado crecimiento de Ciudadanos, pero que no se sabe muy bien dónde está según qué encuesta. De hecho, en alguna ha llegado aparecer como primera formación.

Veamos esas dispersiones y nuestro cálculo particular:

En nuestra particular estimación por agregado, el PP se muestra en cabeza siendo, además, el único partido que supera el 25%, pero es una estimación muy volátil ya que entre el máximo dado por cualquier encuesta publicada desde noviembre y el mínimo, van nada menos que 10 puntos. Algo similar ocurre con Ciudadanos, que presenta un recorrido por encima de los 10 puntos. Es más, su cociente de dispersión pesa más que el del PP porque, en la mayor parte de las encuestas, su proyección cae siempre por debajo que la de la gente de Génova 13.

Mientras esos dos partidos se mueven en oscilaciones dignas de una montaña rusa, el PSOE y Podemos ofrecen un criterio más unificado entre las distintas encuestas. ¿Seguirá siendo Ciudadanos un partido no bien evaluado por las encuestas? ¿y lo será al alza o a la baja? Para responder a esto necesitaremos más tiempo y más encuestas por los motivos que hemos visto arriba.

¿Es el PP un receptor del castigo cuyo voto se va a Ciudadanos? Pues parece que ambos oscilan en la misma medida, pero con signo contrario, lo que nos trae una nueva conclusión y es que el PSOE, en su estabilidad, no parece que esté perdiendo muchos votantes a favor de Ciudadanos.

La encuesta fue realizada a principios de enero, del 2 al 14, y todavía Puigdemont estaba fuerte en Bruselas, las opciones de formar gobierno iban por la vía más agresiva, con lo que no podemos ver si las acciones del Gobierno para impugnar la investidura tienen rédito, si no electoral, sí demoscópico.

Tiempos interesantes, pues. Y nos los queríamos perder

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