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Los 'presidenciables' del PSOE danzan entre bambalinas para no torpedear las europeas
Chacón aprovecha su viaje al Comité Federal para hacer un guiño a los afiliados de UGT, López se pasa antes por Salamanca y Madina habla con 'barones'
El 98% de los votos con que el Comité Federal del PSOE aprobó el sábado su candidatura europea resulta engañoso porque la unanimidad interna que proyecta esa cifra no refleja el clima de tensa calma en el que vive la organización.
Mientras que Alfredo Pérez Rubalcaba aspira a que el 25 de mayo represente el primer eslabón de “un nuevo ciclo político” que debería encadenar los comicios europeos con los municipales, autonómicos y generales de 2015, para los críticos con la dirección esa cita también es trascendental, ya que puede ser un revulsivo general para su electorado, pero el día después “habrá mucho que analizar y ya se verá” porque, sea cual sea el resultado, dará para muchas lecturas y sus efectos colaterales pueden ser múltiples y variados.
El apoyo casi unánime a la candidatura europea difumina el clima de tensa calma en el que viven los socialistas
Los socialistas han hecho de la necesidad virtud y, más allá de las habituales tensiones a cuenta de las cuotas territoriales y singularmente del encaje del otrora todopoderoso José Blanco, la discrepancia explícita se limitó a los excluidos de la lista –la corriente Izquierda Socialista y Baleares–. Pero, como advirtió en los pasillos un dirigente crítico, “le hemos puesto la alfombra roja a la dirección y suya será la responsabilidad del resultado”.
Dicho en otras palabras, todos siguen velando armas, mirando de soslayo a las primarias que vendrán después porque, aunque Rubalcaba no concurra en ellas, del resultado de las europeas dependerá la forma con que el secretario general pueda gestionar la transición hacía un nuevo liderazgo, y para muchos es él quien el 25-M se somete a votación popular por la persona interpuesta de Elena Valenciano, su número dos.
Dos campañas solapadas
Rubalcaba cedió el sábado todo el protagonismo a Valenciano, pero en el paño de hombros del Comité Federal, los espacios laterales del escenario invisibles para el público, los precandidatos para las primarias siguen construyendo su propio guion. Todos se cuidarán mucho de no hacer sombra a la cabeza de lista en su precampaña solapada con la campaña europea, pero no cesan de moverse en los espacios contiguos a la escena visible.
Y no es Chacón la única que se mueve. Patxi López se pasó por Salamanca antes de acudir al Comité Federal; Eduardo Madina aprovechó la reunión para irse a tomar café con Guillermo Fernández Vara, secretario general de Extremadura, uno de los territorios donde el diputado suscita más simpatías; y Pedro Sánchez, que no forma parte de ese órgano de dirección, estuvo hace unos días en Melilla. Si los precandidatos ven en las elecciones europeas la posibilidad de asumir el liderazgo del partido en mejores condiciones que las que le tocaron a Rubalcaba en 2011, la expectativa de los dirigentes territoriales es que sirvan de vigorizante para afrontar “las elecciones donde el partido se la juega de verdad”, las municipales y autonómicas, ámbitos en los que nunca el PSOE ha tenido menos poder que ahora. Del resultado de las europeas habrá lecturas territorializadas, pero los comicios locales serán el auténtico primer examen para nuevos liderazgos como el de Susana Díaz en Andalucía, Emiliano García-Page en Castilla-La Mancha, Chimo Puig en Valencia o José Ramón Gómez Besteiro en Galicia. Y en muchos territorios, como Valencia, Cataluña o Navarra, los socialistas no están en la pelea por la mayoría, sino por la primacía de la izquierda. Temor a la fragmentación de la izquierda El temor a la fragmentación del voto de izquierdas se puso de relieve en la intervención de Valenciano cuando defendió que es la hora de que la izquierda gobierne Europa, pero no cualquier izquierda, sino “la izquierda que puede y sabe”, o sea, la socialdemocracia. “El PSOE es la única alternativa real”, proclamó para intentar achicar espacio a IU y a otras opciones de nuevo cuño. En el frontispicio de su programa, puso tres iniciativas: igualdad salarial entre hombres y mujeres; creación de un salario mínimo en todos los países de la Unión Europea, y una política común para erradicar el fraude fiscal, que en Europa se calcula en un billón de euros, “una cifra de escándalo con la que se podría financiar todo el sistema sanitario europeo”.
El 98% de los votos con que el Comité Federal del PSOE aprobó el sábado su candidatura europea resulta engañoso porque la unanimidad interna que proyecta esa cifra no refleja el clima de tensa calma en el que vive la organización.