Rubalcaba y la madrastra de Blancanieves
  1. España
  2. Interiores
Gonzalo López Alba

Interiores

Por

Rubalcaba y la madrastra de Blancanieves

El ‘establishment’ quiere la continuidad del secretario general del PSOE ante el deterioro del Partido Popular y la hipótesis de un gobierno de coalición

placeholder Foto:  El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. (Efe)
El líder del PSOE, Alfredo Pérez Rubalcaba. (Efe)

A Alfredo Pérez Rubalcaba le ocurre lo que a la madrastra de Blancanieves. Cuando al levantarse cada día le pregunta a su espejito mágico quién es el mejor del PSOE, le responde sin dudar: “Tú eres el mejor”. Pero cuando sale de su castillo, mira las encuestas y pulsa el ánimo de la militancia socialista, descubre que la mayoría aguarda con creciente impaciencia la llegada de un príncipe –o princesa– que haga despertar al PSOE de su sueño de muerte.

En el azogue del espejo de Rubalcaba están la ‘troika’, los poderes económicos y el establishment social, lo que algunos sintetizan en “el Ibex 35” y otros en “las altas esferas” o “los poderes establecidos”. Todos temerosos de que el acusado desgaste del Gobierno de Mariano Rajoy culmine tras las próximas elecciones generales en una situación de ingobernabilidad o abra paso a la llegada de un nuevo PSOE radicalizado que ponga en tela de juicio su modelo de recuperación económica. Cuando se le pregunta al espejito, la respuesta es que el mejor antídoto contra ambas hipótesis de “inestabilidad” sería la gran coalición, al estilo de Alemania, y nadie mejor que el Giulio Andreotti español para negociar y acordar con el criterio de “un hombre de Estado”.

Los detractores de Rubalcaba creen que esa ha sido su pizarra desde que tomó el timón del PSOE, pero el líder socialista descarta en público la gran coalición con el argumento de que privaría a los ciudadanos de alternativa y, además, cabe la posibilidad de que los socialistas pudieran volver a gobernar con una estrategia de “geometría variable” en los apoyos parlamentarios como la aplicada por José Luis Rodríguez Zapatero. Algunos dentro del PSOE van más allá y opinan que la gran coalición abocaría a una ruptura interna del partido.

Un conflicto de percepciones

La reacción popular a la muerte de Adolfo Suárez, convertido en icono de la concordia y el consenso, ha venido a reforzar la impresión de que la ciudadanía obligará con su voto a que la próxima legislatura sea de grandes acuerdos políticos. La forma en que eso se traduzca dependerá de la aritmética parlamentaria, aunque no necesariamente tendría que plasmarse en un gobierno de coalición. Existen fórmulas alternativas como los pactos de legislatura o “pactos de estabilidad” al estilo del ensayado en el País Vasco por el PSE y el PP durante el mandato de Patxi López, uno de los pretendientes de la Blancanieves socialista.

Madina da un paso adelante y esboza dos pilares del proyecto en el que desde hace meses trabaja con la máxima discreción

Pero la imagen que proyecta el espejito mágico de su madrastra choca de bruces con la percepción de los habitantes del bosque. El retrato-robot del político que se presume más idóneo para afrontar tiempos de crisis y zozobra como los actuales choca con la percepción establecida en la opinión pública de que el PSOE no volverá a ser llamado a las tareas de Gobierno hasta que cambie y de que, para que cambie el PSOE, es preciso que cambie su líder.

La convocatoria de las primarias previstas para noviembre con el propósito de solventar este problema pone por sí misma de manifiesto que en el PSOE no hay consenso sobre ese nuevo liderazgo, lo que representa un fracaso para el secretario general, pero también le ofrece una última oportunidad. Un triunfo en las elecciones europeas de mayo representaría para él algo parecido al momento en que, en el cuento de los hermanos Grimm, el traqueteo con el ataúd hace despertar a Blancanieves al provocar la expulsión del trozo de manzana envenenada que quedó atorado en su garganta.

El dilema al que se enfrentará Rubalcaba el 26 de mayo es si se da por satisfecho con pasar a la historia como el príncipe que despertó a la bella durmiente o si, una vez conseguido esto, sigue aspirando a desposarse con ella. Quienes más valoran su inteligencia creen que optará por lo primero, pero quienes subrayan en él la “adicción a la política” opinan que no renunciará a la posibilidad de aspirar a la corona mientras vea un resquicio para conquistarla. Cualquier resultado que se produzca en las elecciones europeas dará lugar a múltiples y variadas interpretaciones, cualquiera menos uno: la derrota del PSOE.

Susana Díaz. (Efe)

La lista europea añade jirones

Por lo pronto, aunque apenas haya trascendido, la confección de la candidatura europea ha hecho nuevos jirones en el traje del secretario general. De manera insólita, Rubalcaba se encargó personalmente de negociar con los secretarios regionales –en algunos casos a través de SMS– el encaje de las cuotas territoriales, y el resultado no ha podido ser más nefasto para él en clave interna: ni el valenciano Chimo Puig ni el extremeño Guillermo Fernández Vara se han visto reconocidos en la candidatura. Y la actitud de Susana Díaz, que no presentó los candidatos de Andalucía hasta poco antes de que se reuniera el Comité de Listas y con nombres de escasa proyección pública, ha agrietado la entente entre Ferraz y la accionista mayoritaria del PSOE. Para colmo, los intentos de frenar la inclusión de José Blanco han irritado a los defensores de una ley no escrita en “la cultura del partido”: los exvicesecretarios generales y exsecretarios de organización –Blanco fue las dos cosas– tienen siempre garantizado un puesto en las listas –así ha ocurrido con Alfonso Guerra, José María Benegas o Ciprià Ciscar–.

El efecto colateral de este proceso ha sido que aumente el número de quienes, después de haber apoyado su elección en el congreso de Sevilla, se han distanciado de Rubalcaba para aproximarse –aunque no lo expliciten todavía– a alguna de las cuatro opciones alternativas que están sobre la mesa: Carmen Chacón, Eduardo Madina, Patxi López y Pedro Sánchez.

Madina avanza ideas

En la carrera de las primarias, que todavía se desarrolla mayoritariamente en circuito cerrado pero hace tiempo que está en marcha, la semana cerró con un paso adelante de Madina. Según informó eldiario.es, el secretario general del grupo parlamentario afirmó el jueves, durante un encuentro con universitarios en la Complutense de Madrid, que se postulará si consigue ahormar “un proyecto histórico y revolucionario”. Y avanzó dos de los pilares de la propuesta en la que trabaja desde hace meses con la mayor discreción: hacer desde la izquierda que el Estado de Bienestar deje de ser “un bello ejercicio de solidaridad social” para convertirlo en un modelo económico de crecimiento, y ofrecer una salida “política, y no antipolítica", a la crisis.

Pedro Sánchez Adolfo Suárez Alfonso Guerra Alfredo Pérez Rubalcaba Eduardo Madina Elecciones europeas Susana Díaz José Blanco Patxi López Mariano Rajoy