Turborrenovación parlamentaria en el PSOE

El 30% de los diputados de Rubalcaba ha abandonado el grupo socialista de Sánchez. La jubilación o el destierro han alcanzado a un secretario general, dos presidentes y los tres vicesecretarios generales

Foto: El secretario general del Partido Socialista Pedro Sánchez con la presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz. (Reuters)
El secretario general del Partido Socialista Pedro Sánchez con la presidenta de la Junta de Andalucía Susana Díaz. (Reuters)

La consigna de la renovación recorre ya todas las agrupaciones del PSOE con la mirada puesta en la composición de sus listas para las próximas elecciones generales.

El relevo en la capitanía a mitad de partido hizo que Pedro Sánchez se encontrara con una alineación parlamentaria configurada por su predecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, pero un cúmulo de circunstancias ha dado lugar a que ya tenga hecha buena parte del trabajo de renovación sin necesidad de una intervención directa, lo que en el PSOE no resulta nada fácil porque la capacidad de Ferraz para alterar las candidaturas que llegan de las federaciones es limitada y suele concentrarse en Madrid y unas pocas cabeceras provinciales, además de los ajustes obligados por la paridad de géneros.

El PSOE terminará la legislatura con una representación parlamentaria muy distinta a la que se configuró en 2011. Una treintena de los que entonces fueron elegidos diputados, número que equivale a casi el 30% del total de miembros del Grupo Socialista (110), ya no se sientan en los bancos del Congreso.

La jubilación o el destierro han alcanzado a un secretario general, dos presidentes y los tres vicesecretarios generales que ha habido en el PSOE

Los cambios ya producidos han dejado liberadas las cabeceras de lista de 16 provincias: Madrid, Sevilla, Cádiz, Córdoba, Teruel, Zaragoza, Ávila, León, Zamora, Coruña, Lugo, Pontevedra, Álava, Alicante, Castellón y Valencia. Además, las vacantes se extienden hasta el cuarto puesto (inclusive) en Madrid, el tercero en Sevilla y Alicante, y el segundo en Cádiz.

Un cambio de época

No se trata sólo de un cambio cuantitativo, sino también cualitativo porque entre las bajas hay un nutrido grupo de notables, dirigentes que durante décadas ostentaron muchísimo poder en el partido: un secretario general (Rubalcaba), los tres vicesecretarios generales que ha habido en la historia del PSOE (Alfonso Guerra, José Blanco y Elena Valenciano), una secretaria de Organización (Leire Pajín) y un presidente (Manuel Chaves) —dos si se cuenta a José Antonio Griñán, que era senador—.

El cambio más relevante y evidente tiene los nombres propios de Pedro Sánchez, que en 2011 no había logrado superar el corte en la lista madrileña y entró como diputado de repesca gracias a la vacante que dejó Cristina Narbona, y de Alfredo Pérez Rubalcaba, que abandonó la política activa tras el batacazo de las elecciones europeas de 2014.

Las renuncias al escaño del Congreso han dejado liberadas las cabeceras de lista en 16 provincias

Todo empezó precisamente con estos comicios, cuando el PSOE presentó una lista encabezada por la entonces vicesecretaria general, Elena Valenciano, y el exministro Ramón Jáuregui, un movimiento de fichas que, si por una parte fue una desesperada apuesta de Rubalcaba a la carta más alta, también era anticipatorio del cambio interno que se avecinaba. La ocasión fue aprovechada por José Blanco para asegurarse un exilio dorado. También dejaron sus escaños para convertirse en eurodiputadas la valenciana Inmaculada Rodríguez-Piñero, que había sido responsable de Economía en la Ejecutiva federal, y la andaluza Soledad Cabezón. Cinco bajas en total.

Otro movimiento de renovación en bloque, el más numeroso, es el que se ha producido tras la composición de los nuevos gobiernos municipales y autonómicos, en los que se han integrado una docena de diputados ('Tocata y fuga de parlamentarios socialistas'), entre los que destacan los valencianos Ximo Puig y Carmen Montón, miembros de la Ejecutiva federal; las alcaldesas Mamen Sánchez (Jerez) y Mariví Monteseirín (Avilés), que han sido miembros de la dirección del grupo parlamentario; o Carmela Silva, ahora presidenta de la Diputación de Pontevedra, que formaba parte de la Mesa del Congreso. También dejó su escaño por Ávila Luis Tudanca, tras su elección como secretario general y candidato autonómico en Castilla y León.

Sánchez ya tiene configurado un grupo parlamentario de fieles, aunque Susana Díaz también podrá enviar una delegación andaluza que le sea adicta

A estas bajas por cambio de destino, hay que añadir el goteo de jubilaciones voluntarias encabezado por Alfonso Guerra, epónimo de toda una época, la que comenzó con la Transición en 1977. Tampoco se encontraban a sí mismos en el Congreso y renunciaron a sus escaños los exministros José Antonio Alonso, Francisco Caamaño, Antonio Camacho y Valeriano Gómez, además de la mencionada Narbona, que se incorporó al Consejo de Seguridad Nuclear.

Caso aparte ha sido el de la también exministra Carmen Chacón, quien, cuando todavía creía posible disputar el liderazgo nacional del PSOE, protagonizó una renuncia táctica para demostrar, dando clases en Estados Unidos, que tenía vida al margen de la política, pero que en los próximos comicios volverá a ser cabeza de lista por Barcelona.

Esta lista de bajas voluntarias todavía aumentará cuando concluya la legislatura porque algunos de los actuales diputados, como José María Barreda, expresidente de Castilla-La Mancha, o José Andrés Torres Mora, ideólogo del primer zapaterismo y uno de los mejores pensadores del PSOE, tienen prácticamente decidido no volver a ser candidatos. Y el que fuera principal rival de Sánchez por la secretaría general, Eduardo Madina, tiene difícil encaje porque la cabecera de lista por Vizcaya, que él ocupó en las últimas elecciones, está reservada para Patxi López.

Un diputado menos que al comienzo

También ha habido bajas forzadas, como las de los tres imputados por el caso de los falsos EREs de Andalucía: Manuel Chaves, Gaspar Zarrías y José Antonio Viera en el Congreso, y Griñán en el Senado. La tensión interna generada por la asunción de responsabilidades políticas en este asunto ha tenido como consecuencia derivada que el PSOE acabará la legislatura con un diputado menos que al comienzo, ya que Viera se negó a entregar el acta y se ha incorporado al Grupo Mixto, rebajando a 109 el número de diputados socialistas. [La representación andaluza no ha sido la única que se ha visto alterada por procedimientos judiciales, ya que también tuvo que renunciar al escaño el catalán Daniel Fernández, nombrado secretario de organización del PSC y posteriormente imputado por presunto tráfico de influencias].

Los miembros del PSOE-Andalucía Griñán, Chaves y Zarrías. (Efe)
Los miembros del PSOE-Andalucía Griñán, Chaves y Zarrías. (Efe)

Las bajas que, por distintos motivos, se han producido entre los diputados elegidos en Andalucía descabezan las candidaturas en varias provincias, pero también permitirán a Susana Díaz configurar una representación territorial en el Congreso más adicta que la actual.

El caso más notable es el de Sevilla, donde, por primera vez desde la recuperación de la democracia, el cabeza de lista no será Alfonso Guerra, y, además, tampoco repetirán los números dos (Viera) y tres (la eurodiputada Cabezón).

También tendrá que buscar el PSOE un nuevo cartel para sustituir a Chaves en Cádiz –y a la número dos, Mamen Sánchez–, mientras que la baja de Zarrías deja vacante el número dos por Jaén. Además, el nombramiento como consejera autonómica de Rosa Aguilar libera la cabeza de lista por Córdoba.

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