Cita para el 2 de Mayo: sutil toque para una coincidencia contra natura

Una mañana luminosa en la Puerta del Sol. Llegó su anterior inquilino, Ángel Garrido, escoltado por el jefe de Cs en Madrid, Ignacio Aguado, y le sentaron junto a Esperanza Aguirre

Foto: El expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido (d) conversa con Esperanza Aguirre, durante los actos conmemorativos de la festividad del Dos de Mayo. (EFE)
El expresidente de la Comunidad de Madrid Ángel Garrido (d) conversa con Esperanza Aguirre, durante los actos conmemorativos de la festividad del Dos de Mayo. (EFE)

El Dos de Mayo suele ser una fecha con altas temperaturas en la capital. Pero nunca alcanzaron tantos grados como en la presente edición del histórico levantamiento del pueblo de Madrid contra las tropas del 'gabacho'.

El Partido Popular, 25 años de poder lo contemplan en esta comunidad, no ha tenido suerte con sus cuatro últimos presidentes. Desde Ignacio González, pasando por Cristina Cifuentes, luego Ángel Garrido, que dejó el testigo al sobrero Pedro Rollán, quien, al menos por mor de todo lo anterior, ha tenido su minuto de gloria.

Bien. Una mañana luminosa en la Puerta del Sol, que sigue oficiando como rompeolas de todas las Españas. En la entrega de medallas de la CAM, solo Raphael dejó impresa su identidad. Pero antes había ocurrido la noticia dentro del corazón de la Real Casa de Correos. Llegó su anterior inquilino, Ángel Garrido, escoltado por el jefe de Ciudadanos en Madrid, Ignacio Aguado, y le sentaron junto a Esperanza Aguirre:

—¡Hombre, Garrido! Bienvenido al liberalismo [se ha afiliado a Ciudadanos, cuya ideología oficial es precisamente el liberalismo]…¡Ha sido una sorpresa porque siempre te hemos tenido en el Partido Popular por un socialdemócrata!

A Garrido ni se le movía un pelo. Tampoco se le movió cuando delante de él apareció Pablo Casado, el único líder nacional en cuerpo presente, escoltado a su vez por José Luis Martínez-Almeida, crecido, e Isabel Díaz Ayuso, que acaba de prometer a los madrileños todo lo que podría prometer.

Bien. Rollán, en el estrado, degustando su minuto de gloria, mientras abajo su jefe de gabinete, Iván Trenado, se hacía el interesante. Estuvieron algunos, no todos. Los de Vox, con Javier Ortega, secretario general, Iván Espinosa de los Monteros y Rocío Monasterio. Aplaudieron a rabiar el desfile de guardias civiles y tropas del Ejército que luego desfilaron por la inmortal calzada de Sol.

Iván Espinosa de los Monteros acepta algunos consejos respecto a las 'formas'. Creo que se está produciendo un cambio interno después del 28-A.

El cardenal Carlos Osoro buscó preferentemente a los de la izquierda, que es lo suyo. En la entrega de medallas, todo hay que decirlo, las más aplaudidas fueron las chicas que conforman el equipo nacional español de fútbol (campeonas del mundo en Uruguay Sub-17), y no poco otros representantes de la sociedad civil, que cada 12 meses gana protagonismo en los actos que paga.

Los galardonados con las medallas de la Comunidad de Madrid. (EFE)
Los galardonados con las medallas de la Comunidad de Madrid. (EFE)

A los paracaidistas de exhibición españoles, con protagonismo en esta edición de la condición femenina, habría que darles algún reconocimiento porque son unos fenómenos. El resto, poco que reseñar en una crónica de urgencia que se merezca algo. Los de siempre.

Unos esperan ansiosos la llegada del 26-M y otros buscan oxígeno, incluso en las alcantarillas de los hospitales. Poca gente conocida o famosa

Pero algo parece moverse en la canícula madrileña. Unos esperan ansiosos la llegada del 26-M y otros buscan oxígeno, incluso en las alcantarillas de los hospitales. Poca gente conocida o famosa, que dirían los cobradores a la española de Silvio Berlusconi y de su criminal invento español.

La Real Casa de Correos ha tenido tiempos mejores. Hoy, todo es incertidumbre y, si me apuran, detritus. Aun así, el paso del tiempo engrandece la estatua de Carlos III, el mejor alcalde de Madrid, al que intentará emular, si puede, José Luis Martínez-Almeida.

El alcalde de Móstoles, Andrés Diego Torrejón García, que se levantó en armas y agitó la conciencia de los madrileños contra Napoleón, puso una cuchilla en Curtidores. Hoy ni está ni se le espera.

Lo dicho: poca cosa. 'Vita brevis est'.

La Feria de las Vanidades
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