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Gaziel, periodismo de actualidad
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Antoni Fernàndez Teixidó

Libertad de elegir

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Gaziel, periodismo de actualidad

Es en los años 40 un profeta desterrado. Se compartirá su análisis, o no, pero algunos de los artículos de '¿Seré yo español?' son sencillamente memorables

Foto: Gaziel, otra de las estrellas de la época dorada del periodismo.
Gaziel, otra de las estrellas de la época dorada del periodismo.

Ha aparecido, muy recientemente, un interesante y oportuno libro de Gaziel, pseudónimo de Agustí Calvet (Sant Feliu de Guíxols, 1887 – Barcelona, 1964), escritor y periodista catalán. Su título es, '¿Seré yo español? Un periodista catalán en Madrid' (1925-1930), editado en Península por Narcís Garolera y con un prólogo de Francesc-Marc Álvaro. Se trata de un sugerente libro de artículos que cubre un vasto período de colaboraciones de Gaziel en el periódico 'El Sol', rotativo madrileño fundado en diciembre de 1917 por el ingeniero y empresario Urgoiti y Ortega y Gasset, entre otros. Del 16 de octubre de 1925, data el primer artículo; el 5 de julio de 1930, es la fecha del último. Ocupa su análisis buena parte de la dictadura del general Primo de Rivera.

Gaziel inició en París su carrera profesional como cronista de la Primera Guerra Mundial escribiendo para 'La Veu de Catalunya', y desarrolló un extraordinario recorrido periodístico como redactor jefe de 'La Vanguardia', llegando a ser codirector y asumiendo finalmente su dirección en 1933. Francesc-Marc Álvaro prologa el libro con una interesante reflexión sobre el personaje, y establece un curioso paralelismo con Walter Lippmann, periodista norteamericano de primerísima fila con una espectacular trayectoria en el 'Herald Tribune', 'The Washington Post' o la revista 'Newsweek', entre otras. Celebro esta cuidada edición de Garolera de los artículos de Gaziel, porque da a conocer un período fundamental de su obra. A mi juicio, es un autor crucial para comprender la problemática de la Cataluña prerepublicana.

En Cataluña pude percibir la influencia que Gaziel todavía tenía en los catalanes, que conservaban un recuerdo desfavorable y favorable de sus escritos

Era un hombre de análisis profundo, curiosidad permanente y reflexión sistemática sobre la multiplicidad de elementos que configuró su posición constructiva y crítica sobre la realidad de Castilla, Cataluña, España y la península ibérica. Con el advenimiento de la República, se convertirá en el más lúcido cronista de la Catalunya republicana, y de su torturada relación con la nueva España forjada en el pacto de San Sebastián y muy singularmente, de su andadura previa a la Guerra Civil. Fue entonces, y lo siguió siendo muchos años después, una figura extraordinariamente controvertida. Lo viví personalmente. Cuando viajaba por Cataluña haciendo política, pude percibir la influencia que Gaziel todavía tenía en muchísimos catalanes, que conservaban un recuerdo desfavorable muchas veces, y favorable otras, de sus escritos. Muchos años después de su muerte, acaecida en 1964, su pensamiento seguía siendo objeto de discusión para las generaciones que tuvieron la oportunidad de conocerlo de primera mano o estudiar su vasto legado.

Destaca la percepción de una personalidad valiente, un punto irreductible. Nunca dejó de escribir aquello que pensaba que debía decir. Fue aceptando poco a poco, con una dosis de escepticismo y resignación creciente, que en la Cataluña de los años 30, el catalanismo que él defendía podía convertirse en minoritario. Ello era debido a la perniciosa acción combinada del nacionalismo radical que encarnaban Macià, Companys y ERC, y las diversas formaciones de izquierda con un peso específico notable en aquel complejo período histórico. Era consciente también del letal papel que jugaba el izquierdismo extremista de los grupos comunistas y anarquistas de la época. Denunciaba, sin complejos, el papel que estos últimos ejercían sobre el nacionalismo catalán, y a la vez era muy consciente del profundo debilitamiento del catalanismo moderado que Cambó y la Lliga representaban. Defendía el legado político de Cambó y le emplazaba a que asumiera el liderazgo ante la situación política española, que él estimaba muy grave para los intereses del país en general, y los de la burguesía catalana en particular. Era un catalanista y un comprometido defensor del papel que Cataluña debía desempeñar en España y en la península ibérica, al tiempo que desconfiaba instintivamente de cualquier iniciativa que llevara a Cataluña por el camino de la separación y la independencia.

placeholder Maciá, Alcalá Zamora y Lluís Companys.
Maciá, Alcalá Zamora y Lluís Companys.

Gaziel conocía a fondo Castilla, había estudiado con gran perspicacia el alma española, pero insistía en que las perspectivas nacionales de castellanos y catalanes eran perfectamente compatibles. Propugnaba un profundo acuerdo presidido por la moderación y la concordia, que permitiera aprovechar las capacidades de unos y otros en el quehacer común. No solo creía que ese designio era imprescindible, sino que también era posible. Rotundamente crítico con los episodios del 6 de octubre del 34 en Cataluña, desconcertado ante la evolución de los acontecimientos, y desesperado por lo que él creía la actitud irresponsable de los dirigentes catalanes de la hora, reclamaba con insistencia y sin mucho éxito, moderar las expectativas fantasiosas de los políticos catalanes. Se trataba de no poner en peligro todo lo que la Catalunya autónoma había conseguido en el marco de la Segunda República. Pensaba que en la batalla por la afirmación de la Cataluña independiente frente a la España republicana, se encontraba no solo el germen de una peligrosa discordia, sino el fundamento para arruinar el autogobierno de sus conciudadanos.

En otras palabras, nadaba a contracorriente. Lo hacía con un inconfundible estilo, una cuidadísima prosa, cordial en las formas, acerada en los contenidos. Día sí, día también, hacía ver a sus lectores que el camino emprendido en Cataluña a partir del año 34, se saldaría inevitablemente con una derrota total. Más aún, creía que esta afectaría también a la España republicana y que todos los objetivos de libertad y progreso por los que tanto se había luchado, podían quedar reducidos a cenizas. En el prólogo del libro, Francesc-Marc Álvaro, desde un profundo respeto, le presenta como un hombre que estaba un tanto al margen de las corrientes profundas de su tiempo. Le comprende, pero deja claro y tiene todo el derecho a hacerlo, que, probablemente, no sintonizaba con la Cataluña que emergía que era la que, a juicio de Álvaro, podía garantizar el progreso y la libertad de todos los catalanes.

Como buen catalanista que era, amante incondicional de su país, hubiera preferido equivocarse, pero no lo hizo. Estaba en lo cierto

En mi opinión, Gaziel es en los años 30 un profeta armado, en la guerra civil, un profeta desarmado, y en los años 40, un profeta desterrado. Se compartirá su análisis, o no, pero algunos de los artículos de '¿Seré yo español?' son sencillamente memorables. Tienen ustedes donde elegir. Sin duda, representa aún hoy, sobretodo hoy, una manera de entender el catalanismo y el liberalismo humanista que muchos catalanes de la hora presente compartimos. En su tiempo solía acertar con su diagnóstico político, y lamentablemente, los hechos desgraciados acaecidos le dieron la razón. Como buen catalanista que era, amante incondicional de su país, hubiera preferido equivocarse, pero no lo hizo. Estaba en lo cierto. En los días convulsos que los ciudadanos de Cataluña padecemos, su periodismo, su visión y su propósito político están de plena actualidad. Parece un contemporáneo. Extraer las lecciones del 'procés', rectificar y transitar por la vía de la negociación y el diálogo resulta imperativo. Gaziel hubiera compartido esta diagnosis y recomendado esta orientación. Estoy convencido.

Ha aparecido, muy recientemente, un interesante y oportuno libro de Gaziel, pseudónimo de Agustí Calvet (Sant Feliu de Guíxols, 1887 – Barcelona, 1964), escritor y periodista catalán. Su título es, '¿Seré yo español? Un periodista catalán en Madrid' (1925-1930), editado en Península por Narcís Garolera y con un prólogo de Francesc-Marc Álvaro. Se trata de un sugerente libro de artículos que cubre un vasto período de colaboraciones de Gaziel en el periódico 'El Sol', rotativo madrileño fundado en diciembre de 1917 por el ingeniero y empresario Urgoiti y Ortega y Gasset, entre otros. Del 16 de octubre de 1925, data el primer artículo; el 5 de julio de 1930, es la fecha del último. Ocupa su análisis buena parte de la dictadura del general Primo de Rivera.

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