Formas de comunicar (o no) de Pedro Sánchez
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Ángel Alonso Giménez

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Formas de comunicar (o no) de Pedro Sánchez

Aunque electoralmente el PSOE mantiene el brío, cabe preguntarse si el jefe está comunicando bien, si está distinguiendo lo importante de lo urgente, incluso si es necesario que ese sea su objetivo

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)
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Una semana después de la investidura de Pedro Sánchez, exactamente el 14 de enero de 2020, una nota de prensa de la Moncloa deslizaba en un párrafo perdido la premisa que guiaría la estrategia de comunicación del presidente: "En la frenética cotidianeidad de los gobiernos, lo urgente a menudo eclipsa a lo importante".

La máxima, que tras leerla una primera vez impacta, en realidad está inventada, aunque en modo campechano, sin comunicados por medio. Mariano Rajoy estaba obsesionado con eso mismo y su equipo se afanó en algo que en la práctica es dificilísimo: distinguir lo urgente de lo importante.

La nota de prensa del 14 de enero de 2020 contaba que Iván Redondo fue nombrado director del Gabinete de la Presidencia del Gobierno. Tras el titular, la redacción encadenaba todos sus cargos, de entre los que relucía este, precisamente por ser tan abstracto como ambicioso: la coordinación de "todos los departamentos de asistencia al presidente". Sobre Redondo se ha llegado a decir que es el responsable del estilo de las corbatas de Sánchez.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez. (EFE)

El comunicado apuntaba, además, al boceto de un organismo nuevo, la Oficina de Prospectiva, aunque el nombre que entonces se dio es mucho más sofisticado: Oficina Nacional de Prospectiva y Estrategia de País a Largo Plazo. Los objetivos, literales, son "pensar estructuralmente en la España de los próximos 30 años", "combatir el cortoplacismo y velar por los intereses futuros de España como nación". El método se despacha con la alusión a "una mirada transversal" y "a largo plazo" y con el llamamiento a la implicación de decenas de académicos. La filosofía viene después y se resume en la frase de lo urgente y lo importante.

Otra nota de prensa de Moncloa, del 23 de diciembre pasado, anunció la comparecencia del presidente para informar sobre el primer balance de rendición de cuentas de un Gobierno en España. Se trata de otra idea de palabras rimbombantes.

Los comunicados del 14 de enero y del 23 de diciembre, pandemia mediante y durando todavía, con la crisis económica soltando todo tipo de amenazas, dibujan los perfiles de la estrategia de comunicación del mandatario socialista. ¿Le está funcionando?

Las peleas, para los demás

La Oficina de Prospectiva y la rendición de cuentas son dos encargos del presidente del Gobierno. Revelan en gran medida la visión de la comunicación de Sánchez, que habita en lo importante, que huye de lo urgente. Su relación con los medios de comunicación está llena de susceptibilidades; los ve igual que los veía Rajoy: según su criterio, la prensa es un enjambre de urgencias, la discoteca de abajo, el taladro de las obras del vecino. "Lo importante" vive en otro lugar.

placeholder La bancada socialista del Congreso aplaude a Pedro Sánchez. (EFE)
La bancada socialista del Congreso aplaude a Pedro Sánchez. (EFE)

Un alto cargo del Gobierno reconoce que en Presidencia se ven las peleas y disputas entre los ministros como algo lejano. Los contenciosos internos y políticos sobre el salario mínimo interprofesional o el decreto sobre los desahucios se han ventilado en los medios de comunicación con las ventanas bien abiertas, mientras Sánchez meditaba sobre la vacuna y la agenda internacional, especialmente la europea.

Otro alto cargo del Ejecutivo muestra su extrañeza por la falta de voces políticas potentes dentro del Consejo de Ministros. No dice que no las haya; dice que son pocas. Cita a Carmen Calvo y a José Luis Ábalos como exponentes más conspicuos y acaba la lista. Entre los máximos representantes del Gobierno se ha trazado una división clara entre "los políticos" y "los independientes", y la relación entre ambos sectores generalmente acaba con ceños fruncidos y semblantes de enfado. Entre Yolanda Díaz y Nadia Calviño esa rivalidad ha tomado cuerpo en estado de obesidad. Los primeros no entienden a los segundos y los segundos "flipan" con los primeros.

La memoria electoral es corta y pequeña

La irrupción de la pandemia en marzo alteró los planes de Sánchez igual que alteró los planes de todos los españoles. En la gestión de la pandemia, "lo importante" alcanzó la cima. Aquel consejo de ministros de siete horas que dio a luz el decreto del estado de alarma y las comparecencias del presidente entonces reflejaron con nitidez la dicotomía.

La primera intervención del presidente fue necesariamente larga y su discurso, aunque repleto de reiteraciones, ayudó a percibir la gravedad del momento. Las entregas de fin de semana que vinieron después despertaron las dudas de los ciudadanos, incluso de algunos ministros. La duración de las alocuciones, cada vez más reiterativas, provocó la sensación de que la comunicación no estaba dando resultado. En las conversaciones entre los altos cargos del Gobierno ese debate se dio, como admite uno de ellos, y en Presidencia la respuesta aludía a menudo a las millonarias audiencias. Sánchez llegaba a todos los rincones, pero se soslayaba "cómo" llegaba.

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias, en la presentación de los PGE. (EFE)

La rutina de "lo importante", como si fuera un barrio de acceso exclusivo para el presidente, y la apuesta por las "millonarias audiencias" constituyen dos pilares de la estrategia de comunicación de Moncloa. Hay un tercero, no más fino. Es la certeza de que entre la ciudadanía los hechos circulan a tanta velocidad, chocando entre ellos, que la atención solo puede detenerse en el último. El alto cargo consultado recalca que dicha tesis está "completamente teorizada" en los despachos del presidente y de sus más cercanos asesores.

Esta convicción, cara a procesos electorales, es clave. Para Sánchez y su jefe de gabinete no hay nada mejor que la hiperactividad de la derecha por ocupar la hegemonía. Los mensajes y actuaciones del PP y Vox son ahora como los partidos de la liga italiana en los 80. En partidos así, cuando un jugador bajaba el balón con un control majestuoso, la memoria se detenía justo ahí. La idea es que Sánchez sea ese jugador.

Lo importante, para el presidente

La labor de la Secretaría de Estado de Comunicación consiste, entre otros cometidos, en coordinar las actuaciones de los ministerios, de manera que, si una cartera tiene entre sus planes una ley o medida de alcance, sea el presidente el que la anuncie. No hace mucho se comprobó con la comparecencia de Sánchez para avanzar el plan nacional de vacunación contra el covid. La jugada salió regular porque el plan, en verdad, estaba vacío. Su alcance se fue concretando más adelante y mañana mismo se producirá la primera inyección en Guadalajara.

Antes, el acuerdo sobre los fondos europeos acaparó toda la atención de Sánchez. La millonada sí que es "importante", y de que riegue bien la economía española dependerá el futuro a medio plazo del país. El presidente lo vio claro en cuanto salió de Bruselas después de tres días de intensas negociaciones. Pero la jugada nuevamente salió 'regulera' porque a alguien se le ocurrió organizar un recibimiento, en Moncloa, lleno de aplausos y vítores, y entonces ocurrió lo que odia cualquier asesor de comunicación: que a un plan medido enseguida se le llame propaganda.

Foto: El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y la vicepresidenta primera, Carmen Calvo, el pasado miércoles en el Congreso de los Diputados. (EFE)

La Oficina de Prospectiva y el informe de rendición de cuentas encajan en "lo importante". El presidente, él mismo, contará el informe el martes y es probable que él mismo cuente las conclusiones de la Oficina, cuando las haya. Pero parece tan obvio el papel de su propio gabinete en la arquitectura de los dos proyectos que la resonancia de las acusaciones de propaganda ya se escuchan, y otra vez puede que la jugada termine regular.

No cesa el ruido que molesta al presidente porque ese ruido nunca cesará. Además, entre tanta cacofonía a veces patinan melodías que reflejan cosas importantes. Los últimos barómetros del CIS muestran que la desconfianza en Sánchez no ha parado de crecer durante todo el año. Aunque electoralmente el PSOE mantiene el brío, cabe preguntarse si el jefe está comunicando bien, si está distinguiendo lo importante de lo urgente, incluso si es necesario que ese sea su objetivo.

Una semana después de la investidura de Pedro Sánchez, exactamente el 14 de enero de 2020, una nota de prensa de la Moncloa deslizaba en un párrafo perdido la premisa que guiaría la estrategia de comunicación del presidente: "En la frenética cotidianeidad de los gobiernos, lo urgente a menudo eclipsa a lo importante".

Pedro Sánchez