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Cómo las empresas se implicaron para hacer frente a la primera ola... y ahí siguen
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David del Cura

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Cómo las empresas se implicaron para hacer frente a la primera ola... y ahí siguen

18 meses después, Madrid Futuro celebra hoy asamblea anual para extender su actividad hasta diciembre de 2024 y doblar el número de entidades participantes

Foto: El alcalde de Madrid, José Luis Martínez- Almeida, y el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, en el primer aniversario de Madrid Futuro en julio de 2021. (EFE/Mariscal)
El alcalde de Madrid, José Luis Martínez- Almeida, y el presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, en el primer aniversario de Madrid Futuro en julio de 2021. (EFE/Mariscal)
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Nacieron ante el impacto de la primera ola del covid en Madrid y con la convicción de que no se podía dejar sola a la administración. Madrid Futuro es el ejemplo práctico de que el viejo cliché de que “el Estado está para arreglar los problemas y las empresas para ganar dinero” ha quedado superado ante la realidad socieconómica. Las calamidades sobrevenidas, pero había que articular cómo se generaban nuevas sinergias sin pisar callos y manteniendo cada uno sus funciones. “Cuando a los ciudadanos y a las empresas se les da margen, la gente es más responsable y piensa menos en la cuenta de resultados” dice su presidente, Pablo Vázquez.

Foto: ayuntamiento-madrid-futuro-reactivacion-coronavirus

Hoy, 18 meses después de su fundación, celebran asamblea anual para ampliar su existencia, al menos hasta diciembre del 2024, y llegar a las 200 entidades implicadas. Porque aquí el tamaño sí que importa para “atender mejor y de forma más rápida, si multiplicamos el tamaño, multiplicamos el impacto” y pone como ejemplo muy reciente la respuesta ante la crisis humanitaria en Ucrania: “Conseguimos más de un millón y medio de euros en unos días… y levantar dinero no es sencillo”.

La existencia de la organización como “proyecto para hacer cosas o proyecto de proyectos, sin ánimo de perdurar pero sí de idearlos, organizarlos y desarrollarlos” plantea varios cambios de paradigma acelerados por la pandemia. Hay que reorientar cuestiones como la responsabilidad social de la empresa, sus relaciones con la administración y, lo más novedoso, la aplicación de estrategias. “Todo lo que se ha aprendido para crear, desarrollar una startup se aplica al emprendimiento social, la selección, las rondas de financiación, las incubadoras… todo, destinado a dar soluciones a la falta de recursos o la movilidad de ancianos. La misión es resolver un problema, no ganar”, sentencia Vázquez.

Su primer proyecto fue repartir dispositivos en esos momentos de teletrabajo y educación a distancia en el que la gran mayoría descubrió que no había suficientes. Otros certificaron que no tenían ninguno. Después llegó el plan para mitigar la brecha digital, la “barra digital” para mejorar la hostelería o el proyecto “re-planta” para contrarrestar los efectos devastadores en el arbolado de Filomena. El objetivo para este año es llegar a los 20 proyectos en los cuatro ámbitos básicos: “Cultura y español; salud y bienestar; sostenibilidad digital y deporte”. Reforzar algunos aspectos como la internacionalización, hacer visible el potencial innovador de Madrid y certificar con elementos cuantificables “que es el sitio donde mejor se vive de España, de Europa y… aunque nos falta mar, no nos hace falta”, reconoce el Presidente de una organización que se tiene que enfrentar a algunas suspicacias sobre su actividad como complemento o parte de las tareas propias del gobierno municipal.

El espíritu que mueve Madrid Futuro trasciende la ciudad y tiene vocación de ampliación

Sin entrar en polémicas, Vázquez lo explica con la naturalidad de quien está convencido de la potencia de la sociedad civil. Evita en todo momento los compartimentos estancos y certifica la disolución de “las barreras entre iniciativa privada, tercer sector y administración, entre otras cosas”, afina, “porque para que las cosas duren y no sean solo el sueño de un político necesitan que entre y que participe la iniciativa privada. Los gobiernos pasan y el Santander, por ejemplo, lleva un montón de años”. Así se van completando objetivos, algunos más vistosos y otros discretos como en el que andan varios fondos de inversión “para sacar a la gente de la calle”.

El espíritu y el mecanismo que mueve Madrid Futuro trasciende la ciudad, tiene vocación de ampliación y puede ser “aplicable a otros lugares como Sevilla o Valencia, pero nació aquí por el impacto de aquella primera ola”. Hoy de momento tienen asamblea y una nueva fecha tope para seguir dando un aire nuevo a “todos los distritos de Madrid”, hasta finales de 2024.

Nacieron ante el impacto de la primera ola del covid en Madrid y con la convicción de que no se podía dejar sola a la administración. Madrid Futuro es el ejemplo práctico de que el viejo cliché de que “el Estado está para arreglar los problemas y las empresas para ganar dinero” ha quedado superado ante la realidad socieconómica. Las calamidades sobrevenidas, pero había que articular cómo se generaban nuevas sinergias sin pisar callos y manteniendo cada uno sus funciones. “Cuando a los ciudadanos y a las empresas se les da margen, la gente es más responsable y piensa menos en la cuenta de resultados” dice su presidente, Pablo Vázquez.

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