Susana Díaz liquida el ‘griñanismo’
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Javier Caraballo

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Susana Díaz liquida el ‘griñanismo’

El secreto hermético, casi inaudito en estos pasajes de la vida política, con el que ha diseñado su primer Gobierno la nueva presidenta de Andalucía, Susana

placeholder Foto: La presidenta de la Junta, Susana Díaz, conversa con su antecesor en el cargo, José Antonio Griñán. (EFE)
La presidenta de la Junta, Susana Díaz, conversa con su antecesor en el cargo, José Antonio Griñán. (EFE)

El secreto hermético, casi inaudito en estos pasajes de la vida política, con el que ha diseñado su primer Gobierno la nueva presidenta de Andalucía, Susana Díaz, expresión inequívoca de su doctorado cum laude en partidos políticos, ha evitado toda filtración sobre los nombres, pero ha respetado las intenciones.

Es decir, que nada se sabía de los nombres con los que Susana Díaz iba a completar las diferentes casillas del Gobierno andaluz, las once Consejerías, pero, por el contrario, sí se conocían bien cuáles eran las intenciones políticas de la presidenta. Y estas últimas sí se han cumplido. Eran dos, fundamentalmente: apartar del Gobierno andaluz a todo aquel que pudiera tener alguna relación futura con el escándalo de los ERE y recomponer la cohesión interna del PSOE andaluz. La combinación de esos dos factores lo que supone es la liquidación formal del ‘griñanismo’. Esa etapa, breve etapa, en la larga historia del PSOE andaluz, el partido hegemónico de la región, se disolverá en poco tiempo sin dejar más rastro de Griñán como líder socialista que lo que quede de él en las hemerotecas.

Las intenciones de Susana Díaz de regresar al modelo de partido de Manuel Chaves, respetuoso con los equilibrios territoriales y con las mayorías provinciales en el partido, ya se podían presumir cuando la nueva presidenta se sentó a comer a final de agosto con el también exvicepresidente para aclarar algunos desencuentros del pasado que la pudieran vincular con Griñán -con el que Chaves ya no cruza ni palabra- y para pedirle algunos consejos para su toma de posesión. En su primer Gobierno, Susana Díaz sigue fielmente esa pauta; incluso ha imitado a Chaves en el desmentido que este solía hacer cada vez que iba a nombrar un Gobierno y, días antes, afirmaba solemnemente que no pensaba confeccionar “un gabinete de cuotas territoriales”. Lo decía Chaves, como lo ha afirmado estos días la joven presidenta andaluza, y todo el mundo interpretaba que el primero respetaría escrupulosamente las cuotas internas del PSOE andaluz. Así ha sido también con la presidenta Díaz. Sevilla y Málaga, para evitar toda rivalidad entre las dos provincias más pobladas, contarán con dos plazas cada una en el Gobierno, y el resto se reserva un consejero, salvo Huelva y Almería, que se quedan sin representación por la necesidad de abrir hueco para Izquierda Unida.

''Desde que ingresó en el PSOE, Susana Díaz ha traicionado y apuñalado a todos los que la habían promocionado. Así ha ido ascendiendo en el partido. Hasta que ha llegado el último, Griñán, y ha conseguido que parezca un accidente''

Junto al equilibrio territorial -se decía antes-, el respeto a las mayorías que gobiernen el partido en cada provincia. ¿Qué supone? Pues, sencillamente, que Susana Díaz, al igual que hacía Chaves, jamás va a nombrar a un consejero que esté mal visto o enfrentado a un secretario provincial o que, directamente, no haya sido sugerido por este. El ejemplo más claro de este Gobierno está en la cuota de Jaén. Tras pactar el apoyo en las falsas primarias, Susana Díaz ha recompuesto la sintonía con la agrupación socialista que dirige Gaspar Zarrías y en la composición del Gobierno no sólo ha tenido en cuenta la persona que tenía que entrar en el gabinete (Elena Víboras), sino la que debía salir también (Mar Moreno). Todos esos equilibrios internos se rompieron con Griñán, y el PSOE andaluz, como ya se ha comentado en alguna ocasión, se adentró en el periodo de mayor inestabilidad desde el crudo enfrentamiento entre guerristas y renovadores. Susana Díaz cerrará el círculo del control del PSOE cuando, en breve, comience a hablarse en Andalucía de la necesidad de celebrar un congreso extraordinario para que Griñán deje de ser secretario general de los socialistas andaluces.

Por lo demás, apenas un detalle sobre las edades de los consejeros y el cuidado que ha tenido la presidenta andaluza en la elección de los miembros del Gobierno que, en todos los casos, tienen más edad que ella. Es evidente que Susana Díaz, que desde hoy comienza una campaña decidida de promoción personal, quiere mantenerse como el referente de la juventud en el Gobierno, pero sobre todo lo que se deduce es el interés de la presidenta por borrar de su gabinete la imagen de ‘ninis’ con la que se la etiqueta a ella misma. Si alguien esperaba que Susana Díaz nombrase un ‘Gobierno de Bibianas’, ya puede observar que la presidenta andaluza no va a ponerle fácil ese tipo de críticas. De los ocho consejeros de la cuota socialista, seis nacieron en la década de los 50. Susana Díaz nació en 1974.

Además de las cuestiones internas, el resto de claves para la composición del Ejecutivo se explica por la intención del Gobierno andaluz y, por extensión, del PSOE andaluz de alejarse del escándalo de los ERE. Por ese motivo dimitió Griñán y por lo mismo salen del Gobierno sus dos personas de más confianza, los que han sido consejeros de Economía (Antonio Ávila) y de Hacienda (Carmen Martínez Aguayo). Lo que queda por ver, sin embargo, es que con esa sola maniobra política, el Gobierno andaluz, y sobre todo el PSOE, pueda eludir dicho escándalo como quien se sacude el polvo de las hombreras. Ya se verá.

De momento, en el seno del PSOE hay quien cuenta que la encrucijada le ha servido a Susana Díaz para convencer a Griñán de que tenía que marcharse ante la inminencia de su imputación en el escándalo. Para ello -sostienen en el partido-, Susana Díaz ha contado con la ayuda impagable del consejero de Justicia, Emilio de Llera, antiguo fiscal de Sevilla, quien por cierto se mantiene también en el Gobierno, presumiblemente, por esa complicidad. ¿Una tesis demasiado rebuscada? Pude ser, pero es que así es Susana Díaz y así es su dominio de la política. O como resumen en el PSOE aquellos que mantienen la tesis anterior: “Desde que ingresó en el PSOE, Susana Díaz ha traicionado y apuñalado a todos los que la habían promocionado. Así ha ido ascendiendo en el partido. Hasta que ha llegado el último, Griñán, y ha conseguido que parezca un accidente”.

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