Si eres transexual, no puedes ser cristiano
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Javier Caraballo

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Si eres transexual, no puedes ser cristiano

Alex Salinas es un joven transexual de San Fernando, en Cádiz, de 21 años, al que su hermana le pidió que fuera el padrino de sus dos sobrinos. Esta fue la respuesta que recibió de la Iglesia

placeholder Foto: Alex Salinas (Efe).
Alex Salinas (Efe).

Que Dios escriba recto sobre renglones torcidos es una cualidad que se le puede aplicar a Dios, incluso para explicar su propia existencia, pero a nadie más de su representación en la tierra. El Papa, por ejemplo, el actual Papa Francisco; por mucho que se le quiera aplicar esa máxima a su forma de ser, a lo que dice y a lo que hace, a su forma de actuar y de pensar, como no deje las cosas por escrito, con letra clara y nítida, siempre habrá quien, dentro de la iglesia, considere que un renglón torcido es sólo eso, un renglón torcido que no trasciende más. Alex Salinas pensaba que era un buen cristiano hasta que se dio cuenta de que en realidad la Iglesia sólo lo considera un renglón torcido. Un mal ejemplo para los cristianos; un tipo que debería, de hecho, estar fuera de la Iglesia.

Alex Salinas es un joven transexual de San Fernando, en Cádiz, que este fin de semana cumple 22 años, al que sus dos hermanas le pidieron que fuera el padrino de sus dos sobrinos, uno de seis meses, Eduardo, y otro de tan sólo tres semanas, que se llama Alex, como él. Comunicaron la decisión a la parroquia y, como el historial de Alex debe ser conocido entre los feligreses, el trámite meramente protocolario de aceptación de los padrinos de un bautizo terminó en el Obispado de Cádiz y acabó generando una enorme polémica entre quienes pensaban que Alex tenía todo el derecho a ser padrino y quienes sostenían que la Iglesia no podía aceptar que un transexual participara de uno de los sacramentos.

Primero, en julio pasado, le denegaron la petición pero, tras las protestas, en agosto el Obispado de Cádiz rectificó y aceptó la solicitud. Pero arreciaron nuevas protestas, de colectivos contrarios a tanta apertura en la Iglesia, y hace unos días, ya en septiembre, a Alex le llegó la comunicación definitiva con la prohibición. Según el Obispado de Cádiz, “resulta evidente que esta persona no posee el requisito de llevar una vida conforme a la fe y al cargo de padrino, no pudiendo por tanto ser admitido al cargo ni de madrina ni de padrino”.

Para la negativa final, el Obispado de Cádiz dice haber consultado antes con Roma, en concreto con la Congregación para la Doctrina de la Fe. Y el veredicto ha sido que Alex Salinas no reúne los requisitos que se le exigen al padrino de un bautizo, o a una madrina, para participar en el santo sacramento. Se cita, en concreto, un artículo del Código de Derecho Canónigo. Se trata del artículo del artículo 874.3, Título Primero, del libro cuarto, en el que se establecen las exigencias para ser padrino o madrina. Y dice así: "Que sea católico, esté confirmado, haya recibido ya el santísimo sacramento de la Eucaristía y lleve, al mismo tiempo, una vida congruente con la fe y con la misión que va a asumir".

Vivir de acuerdo con la fe y estar comprometido con las responsabilidades que conlleva ser padrino de dos niños que, además, forman parte de su familia. Eso es justamente lo que animaba a Alex Salinas, su compromiso cristiano y la devoción por sus sobrinos. Sobre todo, en estos tiempos de apertura del Papa Francisco, cuando alegró el corazón de tantos al proclamar que no se podía juzgar la fe de nadie por su condición sexual. "Si una persona es gay, busca a dios y tiene buena voluntad, ¿quién soy yo para juzgarla (…) El catecismo de la Iglesia Católica lo explica muy bien. Dice que no deberían ser marginados por ello, sino que deberían ser integrados en la sociedad".

De hecho, cuando la Iglesia denegó su petición y luego rectificó, es lo primero que pensó Alex, que había sido la mano del Papa Bergoglio la que intercedía por él. "No sé si el papa ha visto mi solicitud o no; no me consta. Pero desde luego está cambiando la Iglesia entera, acaba de decir que los divorciados no están excomulgados y me parece perfecto el giro de apertura que le está dando”, dijo entonces Alex.

De hecho, unos meses antes, el Papa Francisco recibió en audiencia privada a un transexual español, de Extremadura, que le escribió una carta para expresarle la amargura de verse rechazado en su propio pueblo, Plasencia. “Mi cárcel era mi propio cuerpo”, le explicó Diego Neria Lejárraga al Papa Francisco. “De niño, escribía cartas a los Reyes Magos en las que les pedía que me convirtieran en varón”. Cuando aquella niña atormentada consiguió su sueño, a los 40 años, se encontró con el rechazo de la Iglesia. “¿Cómo te atreves a entrar aquí con tu condición? No eres digno. Eres la hija del diablo”, contaba Diego Neria que le dijeron algunos sacerdotes de su ciudad. Por eso le escribió al Papa y el pontífice lo atendió, como hizo también con aquel joven de Granada que denunció los abusos a los que fue sometido de niño por algunos párrocos.

Estar atrapado en un cuerpo extraño, tomar la decisión, soportar mofas y burlas y, al fin, verse recompensado; sentirse libre, respetado, aceptado por su Santidad. Tan identificado debía estar Alex con estos testimonios y tan confiado estaba en el Papa Francisco, que la rectificación del Obispado le hizo pensar que un cambio profundo de apertura había llegado a la Iglesia Católica. No esperaba, desde luego, el giro que habría de dar aún su peculiar historia cuando, pocas semanas después, el obispo de Cádiz le comunicó el rechazo definitivo, invocando la doctrina del propio Vaticano.

Si Alex había reunido en su favor casi 40.000 firmas de apoyo, en campañas promovidas por colectivos de gays, lesbianas, y transexuales, tampoco se quedaron callados otros colectivos de la Iglesia, como ‘Hazte Oír’ o la plataforma 'Más libre Cádiz'. Uno de sus portavoces, Pedro Mejías, ha saludado la prohibición final de la Iglesia porque tampoco él considera que un transexual pueda llevar una vida cristiana. “Álex ha elegido un estilo de vida que no es compatible con lo que se exige para ser padrino. No se le rechaza por razones de discriminación sino por una doctrina”, le dijo el portavoz de ‘Hazte Oír’ a los medios locales.

¿Qué ocurre entonces? ¿Puede un transexual ser cristiano? “Lo sucedido es lamentable y contrario a la doctrina del Papa Francisco: yo no soy quién para juzgar”, afirma el sacerdote y ex defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo. “Ante los transexuales, en primer lugar respeto, mucho respeto, porque hay gente que en su amargura por vivir en un cuerpo que no sienten han llegado hasta el suicidio. Y en segundo lugar, igualdad, porque el hecho de ser transexual no priva a ninguna persona de ningún derecho civil ni eclesiástico. Otra cosa es una barbaridad”, añade Chamizo y se pregunta: “¿A qué padrino o madrina en España se le somete a un análisis sobre su forma de vida cristiana?”

El ex defensor andaluz también le pide a Alex que no abandone la Iglesia “porque hay muchos dentro de esa misma Iglesia que lo apoyamos”, pero esa parece ya una decisión tomada, fruto sólo de la frustración, de la desolación. "Voy a escribirle una carta al Papa Francisco, a él directamente, pero ya no sé que pensar… Estoy muy desilusionado y muy dolido porque han jugado con mis sentimientos y con los de muchas personas. Ellos dicen, sin conocerme siquiera, que llevo una vida incongruente con la fe, cuando desde pequeño he estado vinculado a la Iglesia, a las hermandades. El párroco de San Fernando lo entiende y no pone ninguna objeción, pero es el Obispo de Cádiz, que no sabe nada de mi, quien se opone”.

El párroco de San Fernando lo entiende y no pone ninguna objeción, pero es el Obispo de Cádiz, que no sabe nada de mi, quien se opone

Este domingo 6 de septiembre Alex cumple 22 años. Cuando El Confidencial habla con él está en su casa de San Fernando con sus hermanas, con sus sobrinos, con su novia, preparando el cumpleaños. Nació niña, la llamaron Alexandra, en una familia de mujeres pero, desde pequeño, sentía que él no era igual que sus otras dos hermanas. “Mis hermanas me decían que tenía que ser más femenina, pero yo soñaba con ser un niño”. Desde hace cinco años está en el programa para cambio de sexo, con tratamiento psicológico y hormonación, y en lista de espera para la intervención quirúrgica, que puede demorarse mucho, pero Alex dice que en para su familia es una cantidad prohibitiva los 3.200 euros que cuesta la intervención en la sanidad privada.

Al final, los niños se quedarán si bautizar. Y la Iglesia pierde a un puñado de feligreses. ¿Se esconde la verdad de la Iglesia tras los renglones torcidos? Será para Dios, no para el Papa. A este joven de Cádiz sólo le ha llegado un mensaje cerrado, sellado con el lacre de un Obispo: ‘Si eres transexual, no puedes ser cristiano’.

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