Marinaleda, viaje al centro del castrismo

Fidel nunca estuvo aquí, pero todo el pueblo está consagrado a su memoria, como una añoranza, un deseo o un imposible. “Marinaleda, una utopía hacia la paz”

Foto: Avenida de la Libertad en Marinaleda, Sevilla. (J.C.)
Avenida de la Libertad en Marinaleda, Sevilla. (J.C.)

Al llegar, he querido imaginar cómo era Marinaleda hace 60 años, cuando Fidel Castro llegó a Cuba a bordo del Granma para iniciar la Revolución. Un recorte de 'ABC', de unos años más tarde, lo describe con pocas palabras: “Este modesto rincón, este bello rincón de Sevilla, estaba muy abandonado”. Es el principio de una crónica del 20 de marzo de 1962 que relata la visita a la comarca del arzobispo Bueno Monreal y del gobernador civil Altozano Moraleda.

¿Cómo sería la realidad para que la crónica adepta al régimen franquista dijera que aquel pueblo estaba “muy abandonado”? Aun así, y a pesar del mal tiempo de aquel día, el pueblo recibió al gobernador civil con una ‘pancarta míster Marshall’: “Marinaleda saluda a su gobernador”. En las aceras, detalla la crónica, a los dos lados de la pancarta, todo el pueblo, con los niños delante, los recibió agitando banderitas al paso de la comitiva oficial. “Repican las campanas. Sigue lloviendo, pero nada impide el homenaje de un pueblo que ve cumplida una vieja aspiración”. En aquel año de 1962, Juan Manuel Sánchez Gordillo, que nació en Marinaleda en febrero de 1952, sería uno de aquellos niños. Fidel Castro iniciaba la Revolución en Cuba y Sánchez Gordillo esperaba al gobernador con una banderita de Franco en la mano.

Cartel del complejo deportivo de Marinaleda. (J.C.)
Cartel del complejo deportivo de Marinaleda. (J.C.)

Jorge Luis Borges, que creía en los pliegues de la historia, dejó dicho que “el tiempo es el mejor antologista, o el único, tal vez”. Las lunas que serán y han sido. Por eso, entra este escalofrío al llegar a Marinaleda hoy, en plenos fastos del funeral de Fidel Castro, cuando se imagina la escena repetida, con todo el pueblo entregado, con sus banderitas, recibiendo al comandante. Fidel nunca estuvo aquí, pero todo el pueblo está consagrado a su memoria, como una añoranza, un deseo o un imposible. “Marinaleda, una utopía hacia la paz”. Una utopía, que es el término más citado en todos los rincones del pueblo, plagados de pintadas y pancartas que hacen de Marinaleda una Cuba pequeña y de Sánchez Gordillo, un comandante campesino. Alguien definió alguna vez a este pueblo como un parque temático del comunismo y eso es, ciertamente, lo que parece cuando se pasea por sus calles.

Muros repletos de pintadas ‘libertarias’, contestatarias, como si vinieran todos en excursión a plantar sus consignas. “Contra el capital, guerra social”. Desde los radicales de “Vallekas” hasta los solidarios Grecia con el 15-M, pasando por Catalunya Lliure, Euskal Herria o Asturies: “Nun Llores, llucha”. Pintan la estrella roja de cinco puntas y un lema común: ¡Hasta la victoria siempre! También la sala de conciertos de Marinaleda reproduce la coreografía roja, uniforme, del pueblo: se llama ‘Palo Palo’ y está decorada en su entrada por una gran guitarra de lata oxidada, con los contornos de Andalucía como nación independiente, y la estrella roja en el centro. La banda local se llama “Molestando a los vecinos” y en diciembre celebra la sala el quinto aniversario de ‘Al Andalus, promotora musical andaluza autogestionada’.

Pintada de apoyo de Vallekas a Marinaleda. (J.C.)
Pintada de apoyo de Vallekas a Marinaleda. (J.C.)
Grafittis en las paredes de Marinaleda. (J.C.)
Grafittis en las paredes de Marinaleda. (J.C.)

La marginación y la pobreza en la que estaba sumida esta comarca durante el franquismo puede hacernos comprender que haya anidado aquí tras la muerte del dictador un potente movimiento jornalero, cansado de la explotación del señorito y de malvivir con dos mendrugos entre los olivos. Pero tras 40 años de ‘gobierno revolucionario’, Marinaleda sigue siendo el segundo pueblo más pobre de la provincia de Sevilla.

Marinaleda presenta una renta bruta anual por habitante de 12.738 euros. De los 2.700, hay 997 declarantes a Hacienda y 121 personas en el paro

Los últimos datos, de septiembre pasado, del Ministerio de Hacienda, detallaban que Marinaleda presenta una renta bruta anual por habitante de 12.738 euros. De los 2.700 habitantes, hay 997 declarantes a Hacienda y 121 personas apuntadas al paro. “Hay que tener cuidado al elegir a los enemigos porque uno termina pareciéndose a ellos”, también lo dijo Borges y al llegar a Marinaleda uno se da cuenta de la terrible certeza de esa sentencia.

Cuando llegó la democracia, muerto Franco, en Marinaleda se sublevaron los jornaleros, liderados por Sánchez Gordillo, como en la Cuba de Fidel, y se apoderaron de la finca emblemática de quien siempre ha dominado el pueblo, el duque del Infantado, el mayor propietario de tierra de Marinaleda, un título nobiliario que se remonta a los Reyes Católicos. Después de múltiples ocupaciones, la finca 'El Humoso', que en el ideario del movimiento jornalero viene a ser como Playa Girón, el Gobierno andaluz expropió la finca y cedió la explotación de las 1.200 hectáreas a Marinaleda. “Por fin alcanzábamos el viejo sueño de ‘la tierra para quien la trabaja’ por primera vez en 5.000 años de historia en Andalucía. Alcanzar el medio de producción tierra significa un salto revolucionario de primera magnitud puesto que es tocar la clave del sistema capitalista de producción que iba a permitirnos a disponer de un instrumento esencial para liberarnos como clase”.

En la semana en la que Cuba se despedía de las cenizas del Comandante, 'El Humoso' aparece casi desierto, apenas media docena de obreros descargan en los alrededores los tractores de aceituna que acaban de llegar. En el muro de entrada, a cada lado de la puerta, dos pintadas: “Tierra Utopía” y una enorme leyenda: “Este cortijo es para los jornaleros en paro de Marinaleda”. Lo que ha ocurrido en todos estos años es que 'El Humoso', es verdad, se ha convertido en el principal sustento del pueblo. Cultivan habitas, alcachofas y pimientos del piquillo, además de producir aceite de oliva virgen. Es el mayor sustento económico, sí, pero sin subvenciones públicas no resistiría la competencia del mercado; esa es la gran mentira de Marinaleda.

Carteles antiguos de una candidatura de Sánchez Gordillo a la alcaldía de Marinaleda. (J.C.)
Carteles antiguos de una candidatura de Sánchez Gordillo a la alcaldía de Marinaleda. (J.C.)

De hecho, en los 24 años que han transcurrido desde su ‘conquista’, han acumulado una deuda de más de cinco millones de euros con la Junta de Andalucía porque ni siquiera abonan los cánones de explotación establecidos. Ahora que el Gobierno andaluz ‘amenaza’ con vender 'El Humoso' por los impagos, el Ayuntamiento de Marinaleda lo que exige es que, por completo, la finca le sea entregada al pueblo y que la propiedad pase a manos de sus habitantes: un 33% para “que los jornaleros que llevan años trabajando en la finca se puedan jubilar aquí”, otro 33% para los trabajadores en paro del sindicato jornalero de Sánchez Gordillo y el 33% restante para los pensionistas que lucharon por la conquista de la finca y que todavía están vivos”.

También los carteles de Unidos Podemos forran las paredes del municipio sevillano. (J.C.)
También los carteles de Unidos Podemos forran las paredes del municipio sevillano. (J.C.)

Se ha muerto Fidel y su clónico de Marinaleda, Juan Manuel Sánchez Gordillo, está desaparecido. Hace tiempo que enfermó y no aparece ni en entrevistas ni en actos públicos; ocasionalmente salen algunas declaraciones suyas en las que amenaza con una huelga de hambre por 'El Humoso'. En las últimas elecciones, en contra del criterio de algunos dirigentes de su partido, se volvió a presentar, o lo volvieron a presentar, por décima vez como candidato a la alcaldía, en la que se mantiene desde 1979 con una absoluta mayoría absoluta; la oposición no existe aquí.

De hecho, no hay un solo cartel o pintada en el pueblo que no sea del partido de Sánchez Gordillo, con sus correspondientes banderas de conveniencia, Izquierda Unida y Podemos. Es curioso observar un tablón público para propaganda de todos los partidos en el que han arrancado todos los carteles menos los del partido único de Marinaleda. Un poco más adelante, junto a la Avenida de la Libertad, cubierta de baldosas verdes, blancas y rojas, como la bandera que exhiben los independentistas andaluces, un cartel herrumbroso de Sánchez Gordillo despide al viajero como un testamento de realidad.

Matacán
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