Eduardo Pascual, el misterioso prófugo de los ERE

Ha utilizado tres pasaportes bolivianos y uno español con los que ha viajado por medio mundo y se ha casado dos veces, la última en Uagadugú, capital de Burkina Faso, donde lo detuvo la Policía española

Foto: El financiero Eduardo Pascual, durante uno de los procedimientos en los que está implicado. (EFE)
El financiero Eduardo Pascual, durante uno de los procedimientos en los que está implicado. (EFE)

La cámara acorazada que se había hecho construir en su domicilio no apareció hasta que, él mismo, desde la cárcel, tuvo que confesarlo. “Dígale a los Mossos que miren bien, que no saben buscar… Créame lo que le digo”, debió decirle Eduardo Pascual al juez Eloy Velasco con el tono de seguridad de un jugador de póquer que presume de su jugada antes de poner las cartas boca arriba sobre el tapete verde. De ser cierto, el póquer de ases del que presumía era incontestable: La trama socialista de los ERE, los sobornos del PP en la Púnica, el desfalco en Cataluña, y los amigos caribeños de Felipe González. Y todo eso estaba guardado en la cámara acorazada que los Mossos d’Esquadra no localizaron cuando fueron a registrar su domicilio. Allí, en su vivienda en el pasaje Permanyer de Barcelona, Eduardo Pascual, hizo dividir el sótano por la mitad y, tras la pared ocultó una cámara acorazada en la que guardaba todos sus secretos.

Eduardo Pascual debió de guardar dinero en metálico y otros pasaportes, como el pasaporte boliviano que utilizó para huir de España

Cuando llegaron los Mossos para el segundo registro, se fueron directamente al sótano y, en efecto, encontraron un búnker oculto con un tesoro de información sobre algunos de los principales escándalos que asolaban España y que tenían a este financiero catalán como eje o como perejil de todas esas salsas: un pen drive amarillo rotulado con una inscripción misteriosa: ‘cajas’, dos archivadores negros con documentación sobre Eurobank del Mediterráneo, carpetas con documentación de casos judiciales, cheques y referencias de cuentas bancarias, varias esculturas y cuarenta y siete cuadros. Pero eso no era todo; en alguna otra parte debió de guardar dinero en metálico y otros pasaportes, como el pasaporte boliviano que utilizó para huir de España en cuanto pudo salir de prisión bajo fianza. Eduardo Pascual se fugó de España en el verano o el otoño de 2015 y esta semana lo ha detenido la Policía en Burkina Fasso.

Tirando del acuerdo con el PSOE - A y el PSC, se descubre que las conexiones ocultas en algunos escándalos de corrupción iban mucho más allá

¿Por qué iba querer un delincuente guardar pruebas de sus fechorías? La única explicación posible es que cuando Eduardo Pascual decidió construir su búnker quiso guardar allí documentos comprometedores que pudieran servirle, en su día, de salvaguarda por las personas, partidos e instituciones a las que implicaba. Antonio Salvador y Sebastián Torres, los dos periodistas que más han investigado y mejor conocen el escándalo de los ERE, pudieron hablar con él cuando salió en libertad bajo fianza. Llegaron a visitarlo en su casa de Permanyer de Barcelona, no muy lejos del Paseo de Gracia, y sacaron la impresión de que Eduardo Pascual estaba obsesionado con demostrar las conexiones ocultas en algunos escándalos de corrupción, como “el acuerdo entre el PSOE de Andalucía y el Partido Socialista de Cataluña, el PSC, para repartirse el dinero de los ERE”, dicen estos periodistas en su libro 'El saqueo de los ERE'.

Tirando de ese hilo, se descubre que las conexiones iban mucho más allá.Eduardo Pascual Arxé fue, durante muchos años, un banquero y financiero de referencia en Cataluña. En una de las vitrinas de su casa, la del búnker, todavía conserva el bastón de mando que le entregó en sus mejores tiempos el jefe de Policía de Cataluña. En torno a Eurobank, institución financiera que presidía, creó una trama de mutuas con la que, además del desfalco de la entidad, se introdujo en el reparto de millones de los ERE que se ramifica luego en varias direcciones.

El núcleo de todo ese entramado es el primero que se destapa, en 2003, cuando quiebra la entidad y se descubre que habían desaparecido 30 millones de euros. Hace dos meses, en abril pasado, la Audiencia Nacional dictó sentencia condenatoria por el desfalco del banco pero, tras el enorme retraso en la instrucción judicial, que se ha prolongado durante trece años, y la fuga de Eduardo Pascual, que obviamente no se llegó a sentar en el juicio, el caso ha quedado reducido a dos personas, de los catorce acusados iniciales en la causa. En la sentencia se da por probado que Pascual y sus directivos utilizaron varias mutuas de su propiedad para descapitalizar el banco. Los fondos sustraídos de Eurobank mediante créditos que no se devolvían fueron transferidos de las propias mutuas a otras empresas de su propiedad. Por ese montaje delictivo, la Audiencia Nacional ha condenado por delito continuado de administración desleal a dos de las personas de confianza de Eduardo Pascual, María Vaqué a dos años y tres meses de cárcel y a Manuel Vicente Fernández a un año y quince días.

En una declaración ante la juez Alaya, el 'financiero de los ERE' implicó en el reparto de fondos a los socialistas andaluces y catalanes

Ese mismo entramado de mutuas es el que utilizó Pascual para entrar en los ERE de la Junta de Andalucía. En una declaración ante la juez Alaya en septiembre de 2014, el ‘financiero de los ERE’, como lo han llamado en algunos reportajes de prensa, implicó en el reparto de fondos a los socialistas andaluces y catalanes. Habló, en concreto, de un desvío de 18 millones de euros y entre las personas que mencionó citó a Jesús Barderas. ¡Jesús Barderas! ¡El amigo de Felipe González! ¡El enigmático empresario que apareció en los ‘Papeles de Panamá’, el “tieso” que acabó rico en Sudamérica! Pues ese mismo Jesús Barderas es, según dijo Pascual ante Mercedes Alaya, “la persona que en representación del PSOE lleva todo el tema de las inversiones internacionales en Sudamérica (...) También el señor Barderas es el administrador de los hoteles del señor Sarasola en República Dominicana”.

Pero hay más: Una parte del dinero desviado hacia los socialistas andaluces y catalanes, según la versión de Eduardo Pascual, fue a parar a una sociedad dominicana, denominada Tenedora Verlac, con la que se adquirieron participaciones en hoteles del lujo Cap Cana. Y es ahí, precisamente, donde se completa del póquer de ases porque, según se recoge en el libro ‘El saqueo de los ERE’ antes citado, “Francisco Granados –ex dirigente del PP de Madrid, encarcelado en la actualidad por el caso Púnica- utilizó como testaferro a David Marjaliza para comprar a la trama de los ERE un 4,56 por ciento de las acciones del hotel Fishing Lodge Cap Cana”.

Antes de desaparecer, Eduardo Pascual pasó quince meses en la cárcel y se declaró en ruina

Antes de desaparecer, Eduardo Pascual pasó quince meses en la cárcel, se declaró en ruina, se mostraba abatido, hundido y arrepentido, y hasta se cambió de nombre porque, según se lamentaba, no podía seguir arrastrando el suyo; empezó a llamarse Marcelino José Monasterios Arce. El tiempo que ha estado prófugo ha utilizado tres pasaportes bolivianos y uno español con los que ha viajado por medio mundo y se ha casado dos veces, la última en Uagadugú, capital de Burkina Faso, donde lo detuvo la Policía española. En el avión de vuelta a España, quizá comience a pensar de nuevo en lo que tenía escondido en la cámara acorazada.
Matacán

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