Yoko Ono, al desnudo en Cataluña
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Javier Caraballo

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Yoko Ono, al desnudo en Cataluña

Desde la primera vez que la vi en pelotas junto a John Lennon, supe que en esa mujer la osadía es una virtud fundamental

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John Lenon y Yoko Ono.

A Yoko Ono siempre habrá que reconocerle la osadía. Son varios los que han pasado a la historia con el apelativo de “el quinto 'beatle”, pero la verdad es que esa calificación solo podría corresponderle a ella, a Yoko Ono, porque de todos a los que se la han adjudicado, solo ella tuvo la capacidad de joder a los Beatles y romper definitivamente el grupo. Eso es poder. Desde la primera vez que la vi en pelotas junto a John Lennon, supe que en esa mujer la osadía es una virtud fundamental. Incluso se podría afirmar que es una fuerza sobrenatural. Por encima del talento, de la inteligencia, de la sabiduría y, por supuesto, de la belleza, está la osadía de no pararse ante nada ni ante nadie. Con la osadía de Yoko Ono se alcanza el mundo.

O se hunde el mundo, depende del ánimo de la señora. Los Beatles no los rompió ella, por supuesto; la deriva del grupo se arrastraba desde muchos años atrás, pero fue quien encendió la mecha final, la que estaba allí para firmar la defunción, la que le dio el empujón definitivo a John Lennon para que le pegara una patada al tiesto, la que inflamó el ánimo de Paul McCartney malmetiendo contra él en la prensa. Yoko Ono es un ser incomprensible y misterioso, una especie de enigma que da susto, y justo por eso es tan preocupante que le haya dado por firmar un manifiesto a favor del referéndum de Cataluña. Porque nos puede pasar igual que con los Beatles: nadie podrá decir que España se rompió por culpa de Yoko Ono, pero esta señora acaba de llegar. Lo que le faltaba al potaje catalán era un desnudo político de Yoko Ono... Que ya lo decía Def con Dos, “la culpa de todo la tiene Yoko Ono”.

Es una especie de enigma que da susto, y justo por eso es tan preocupante que le haya dado por firmar un manifiesto a favor del referéndum de Cataluña

Por la experiencia acumulada, debemos saber que toda la influencia que puede tener la presencia de Yoko Ono en el conflicto de Cataluña es fundamentalmente taumatúrgica, porque ya se entenderá que ni ella ni la inmensa mayoría de los firmantes de la campaña de apoyo al referéndum parecen tener la más remota idea de lo que hablan. Ni de Cataluña, a la que dicen defender, ni de los principios fundamentales de una democracia, que también los invocan con desparpajo. La campaña a la que se ha sumado Yoko Ono comenzó hace tres o cuatro años y esta es su última versión, con la adenda de la susodicha, futbolistas bragados, como Risto Stoichkov o Éric Cantona, o el cantautor cubano Silvio Rodríguez, que es posible que no haya votado nunca en su vida.

El mensaje se resume en el título, ‘Let catalans vote’ (dejad votar a los catalanes), pero en el contenido del manifiesto —apenas cuatro párrafos— se contienen algunas barbaridades propias solo de gente desconocedora de la historia, del modelo territorial español, del supuesto problema catalán y de los propios fundamentos de una democracia. Podemos detenernos en dos afirmaciones de ese manifiesto, revitalizado en estos días por los nuevos firmantes.

La primera: “Una gran mayoría de catalanes han expresado repetidamente y de diversas maneras el deseo de ejercer el derecho democrático a votar sobre su futuro político”. En efecto, así ha sido: desde que existe democracia en España, tras la muerte del dictador, los catalanes, como el resto de ciudadanos españoles, han votado en repetidas ocasiones sobre su futuro político. Y juntos lo han decidido y juntos se han dotado de una Constitución que protege sus derechos y libertades. Tan decidido fue el apoyo de los catalanes a esa Constitución que obtuvo un apoyo abrumador, muy superior al obtenido luego por ninguna otra norma, como el propio Estatut. Todo lo demás es pura invención facciosa que no soportaría ningún otro Estado democrático en el mundo.

La segunda afirmación del manifiesto es la siguiente: “Tal como muestran los precedentes quebequense y escocés, la mejor forma de resolver las disputas internas legítimas es emplear las herramientas de la democracia. Evitar que los catalanes voten contradice los principios que inspiran las sociedades democráticas”. También se trata de un asunto repetido, cansino, pero qué le vamos a hacer, estamos condenados a esta indigestión: la historia de España nada tiene que ver con la del Reino Unido o con la de Canadá; y mucho menos la de Escocia o Quebec con Cataluña, con lo cual es imposible presentar como precedente de algo lo que es radicalmente distinto. ¿Y eso de 'contradecir los principios que inspiran las sociedades democráticas’?

Foto: Esteladas en un acto a favor de la independencia de Cataluña celebrado en Barcelona. (Efe)

Esto es más grave porque implica un desconocimiento severo de las más elementales normas de comportamiento democrático: para que una democracia funcione se necesita que en un país impere el Estado de derecho, y eso solo es posible si todo el mundo asume el imperio absoluto de la ley promulgada y aprobada por todos los ciudadanos. Lo contrario ni es legítimo, ni es legal, ni es democrático; es sabotaje al Estado de derecho y a la democracia misma. ¿Por qué no incluyen los independentistas en su manifiesto internacional que sus reivindicaciones comienzan con el incumplimiento de la Constitución española, la más reciente de todas aquellas que existen en los países donde buscan el apoyo de artistas, famosos e intelectuales?

placeholder Yoko Ono y Paul McCartney.
Yoko Ono y Paul McCartney.

Antes de meterse a politóloga en Cataluña, la viuda más famosa del mundo viene de ganar un pleito histórico: se va a convertir oficialmente en coautora de 'Imagine', una de las canciones más versionadas y reproducidas de la historia de la música. Pero ¿la compuso o la escribió junto a Lennon? Para nada, pero sí es cierto, según reconoció el propio 'beatle', que Yoko Ono le sirvió de inspiración. Es más, muchos años más tarde, Paul McCartney llegaría incluso a reconocerle, como algo positivo, que la inspiración de Yoko Ono le sirvió a Lennon para madurar como persona y abrirse a nuevas tendencias filosóficas, sociales y artísticas. “Sin Yoko Ono, no hubiera escrito jamás 'Imagine”, llegó a decir McCartney. También lo reconocía Lennon, pero en su día dijo que si no la colocó a su lado como coautora fue por un golpe de machismo, “me puse muy macho”, dijo Lennon, remarcando las palabras en español.

En fin, que la cuestión es que lo ha conseguido: Yoko Ono ya es autora de 'Imagine', con lo que, de momento, el plazo legal de los derechos de autor se tendrá que prolongar otros 50 o 60 años más. Así que solo cabe despedirse con un verso de esa canción tan bella para que, llegado el caso, Yoko Ono se la cante algún día a los trasnochados independentistas catalanes que no parecen enterarse de la evolución del mundo: “Imagina que no hay países, no es difícil hacerlo…”.

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