Listas negras y caraduras en Andalucía

La existencia de listas negras implica que, de forma paralela, se hayan creado 'listas blancas' de profesionales que siempre estaban en nómina de reconocimientos, ascensos y buenos contratos

Foto: Pedro Sánchez y Susana Díaz, durante un acto del PSOE en Jaén. (EFE)
Pedro Sánchez y Susana Díaz, durante un acto del PSOE en Jaén. (EFE)

Las 'listas negras' existen en Andalucía. Es verdad, pero no son nuevas ni recientes, son la consecuencia de una degeneración, excrecencia de una hegemonía trabada durante cuarenta años, la del Partido Socialista que gobernó esta comunidad hasta diciembre del pasado año. Por eso resulta tan llamativo oír ahora a la expresidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz, alertar, sobresaltada, a todos los colectivos profesionales que dependen de la Junta de Andalucía porque, según ella, "desgraciadamente, una de las cosas que ha traído la derecha a la administración andaluza son las listas negras".

La 'denuncia fake' la incluyó como argumento contra el Gobierno de las derechas de Andalucía el candidato socialista y presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en uno de los debates y, aun cuando se demostró 'ipso facto' que se trataba de la grotesca adulteración de un protocolo de violencia de género en la administración andaluza, la líder de los socialistas andaluces siguió, días después, con la misma alarma: "Lo que dijo ayer Pedro [sobre las listas negras] es la verdad y serán muchos más los colectivos de profesionales en nuestra tierra los que se vean amedrentados e intimidados para que no hagan el trabajo que llevan a cabo de protección de las personas". Ya no se trata solo de las 'listas negras' dirigidas a los profesionales que tratan los casos de maltrato machista sino que, según Susana Díaz, esa misma práctica abominable en toda democracia también afecta a otros colectivos profesionales.

A cualquier andaluz informado que se le pregunte si existen 'listas negras' en esta comunidad, dirá que es cierto, incluso podrá relatar algún caso que conozca, o del que haya tenido conocimiento, en el que una persona ha podido ascender meteóricamente en el servicio público andaluz en el que trabaja mientras que otras, por motivos políticos, nunca han tenido el reconocimiento que merecen o no han escalado como deberían en el organigrama profesional. Médicos o catedráticos de Universidad, pero también intelectuales, empresarios o periodistas. Es tan cierto que las 'listas negras' existen en Andalucía que, de hecho, hace mucho tiempo que han dejado de ser noticia; forman parte de la normalidad.

Muchos empresarios han sabido siempre que ellos no podían aspirar a determinados concursos públicos porque las obras siempre iban a parar a las mismas empresas, vinculadas estrechamente con el poder; de la misma forma que hay intelectuales y periodistas que eran conscientes de que ellos nunca recibirían un premio o algún galardón de la Junta de Andalucía porque ese reconocimiento estaba reservado a quienes compartían con el 'establishment' una clara afinidad política. Todavía en la actualidad, aunque ya no gobierna el PSOE en la Junta de Andalucía, el entramado que se ha ido tejiendo durante cuarenta años mantiene la misma inercia que, si desaparece, será dentro de unos cuantos años más. Por lo que se ha indicado aquí alguna vez que, desmantelar la estructura clientelar de la Junta de Andalucía, heredada del PSOE, es, en sí mismo, un programa de Gobierno. Cuando eso suceda, ya veremos si los partidos ahora gobernantes, PP y Ciudadanos, no tienen la tentación de sustituirla por una propia, pero eso ya se verá. Por ahora, las listas negras no le pertenecen.

Desmantelar la estructura clientelar de la Junta de Andalucía, heredada del PSOE, es, en sí mismo, un programa de Gobierno

Conviene remarcar lo que se decía antes, la existencia de listas negras en Andalucía implica que, de forma paralela, se hayan creado 'listas blancas' de profesionales que siempre estaban en nómina de reconocimientos, ascensos y buenos contratos. Esta misma semana, cuando estalló la polémica adulterada de las listas negras, se conocieron detalles de uno de los casos más escandalosos de favoritismo profesional. El periódico 'ABC' de Sevilla ha dado a conocer que el exministro Bernat Soria, al que la Junta de Andalucía contrató nada más salir del Gobierno ha cobrado más de 1,2 millones de euros desde mayo de 2009 como directivo en la Fundación Progreso y Salud de la Junta de Andalucía, además de mantener una serie de negocios privados que, según la denuncia, eran incompatibles.

En esos mismos años, mientras que la Junta de Andalucía se volcaba en parabienes hacia Bernat Soria, un cirujano de Málaga, llamado Norberto González de Vega, pasó a formar parte de las listas negras por haber tenido la osadía de denunciar que también en Andalucía había pacientes que se morían en las listas de espera. Le abrieron un expediente de expulsión en el Servicio Andaluz de Salud (SAS), le hicieron la vida imposible y acabó dejando la sanidad pública; jubilación anticipada, por la puerta de atrás, de quien era jefe de servicio del Hospital Regional Universitario Carlos Haya de Málaga en el que puso en marcha el servicio de cirugía cardiovascular precedido de una gran reputación internacional por ser el inventor del método de la "anuloplastia tricúspide", una técnica para el tratamiento de las lesiones valvulares tricúspides que describió en 1972 y que desde entonces lleva su nombre.

¿Hay listas negras en Andalucía? Sí, las ha habido, y Susana Díaz las conoce bien

Años después, los tribunales de Justicia le dieron la razón ("No es legítimo constitucionalmente prohibir todo tipo de críticas", decía la sentencia), pero el doctor González de Vega ya estaba fuera de todo. Incluso había tenido que soportar la humillación de que hasta su propio Colegio de Médicos le abriese un expediente disciplinario por haber escrito un artículo alertando del 'bluf' que suponía Bernat Soria: "Algunos se pegan la vida padre a costa de las células madre". El Colegio de Médicos, parte del 'establishment' del que formaban parte de la inmensa mayoría de las asociaciones y colectivos profesionales, lo consideró “una excesiva ironía”. ¿Hay listas negras en Andalucía? Sí, las ha habido, y Susana Díaz las conoce bien. Pero son esas, de las que ella nunca ha hablado y siempre ha participado.

Matacán
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