Carta al 'mosso' que insulta a los andaluces

Tu especial relevancia, apresurado Albert Donaire, se debe a tu facilidad para insultar a los andaluces, a los extremeños y a los policías y guardias civiles que, si son de esas regiones, mucho mejor

Foto: Albert Donaire, en una manifestación independentista.
Albert Donaire, en una manifestación independentista.

Hacerse famoso en España y en estos tiempos, desquiciado Albert Donaire, es tan fácil que tú mismo has sido noticia de portada en numerosas ocasiones y siempre por tu mérito incuestionable de saber insultar, despreciar y reírte de aquellos que consideras más débiles; inferiores, en una palabra, porque en otro caso no lo harías. Ya podríamos discutir otro día del sinsentido de que las cosas sean así, que un tarado tenga más notoriedad que un sabio, pero eso ya nos llevaría a un debate mucho más teórico, también sobre el periodismo.

Quédate, de momento, con la máxima que los periodistas traemos aprendida de los primeros años en la facultad: “La noticia no es que un perro muerda a un hombre, sino que un hombre muerda a un perro”. En tu caso, tú eres el hombre que se comporta como un perro, que muerde como un perro, por eso eres noticia. Por fortuna, eres la excepción, hombres y perros no tenemos el mismo comportamiento, y esto te lo podrán explicar hasta los del Pacma, que en la comparación lo único que pueden encontrar es un grave desprecio a la raza canina.

Tu especial relevancia, apresurado Albert Donaire, se debe a tu facilidad para insultar a los andaluces, a los extremeños y a los policías y guardias civiles que, si son de esas regiones, mucho mejor. De forma general, todo aquel que se manifieste en favor de España, sea catalán o no lo sea, y que defienda la Constitución española es un desecho para ti y para la gente como tú, independentistas catalanes; al menos es lo que sueles escribir en tus redes sociales cada vez que, por ejemplo, hay una manifestación en contra del independentismo en la que llevan banderas de España. “Fascistas", "racistas", "machistas" y "homófobos" es la retahíla habitual de calificaciones que sueles dirigirles, como el camarero que canta de memoria una carta de tapas, porque ya me dirás qué tiene que ver todo esto con el machismo o con la homofobia.

Es probable que desconozcas hasta el significado de cada uno de esos términos, pero, bueno, tampoco eres tú el responsable de eso. Esa dialéctica se creó en Cataluña, la crearon, y tú la recitas, como otros tantos miles, sin reparar en nada más. Es como lo de los andaluces y los extremeños. También repites siempre eso de que lo españoles quieren “arruinar Cataluña”, que la someten a un “expolio sin miramientos” para poder “subvencionar a los andaluces”. ¿Merece la pena rebatir, otra vez más, que todo eso, antes que insulto, es una majadería insostenible? ¿Hay que repetir una vez más que si existe en España una región privilegiada, mimada en los dos últimos siglos, es Cataluña, además del País Vasco? Pues es así, y si algún día te lo permite tu trastorno independentista, trastorno de odio y de ira, lo acabarás entendiendo.

Quizá sea mejor, fanático Albert Donaire, que nos detengamos solo en tus propias contradicciones, porque quizás eso te pueda hacer reflexionar sobre tus excesos ridículos. Mira, a principios de abril, unos días antes de que acudieses a declarar como testigo ante el Tribunal Supremo (por cierto, hay que ver cómo te puso firme el juez Marchena en cuanto empezaste a disparatar y qué calladito te quedaste entonces…), unos tipos se fueron hasta el portal de tu casa y te dejaron, con mal gusto, una taza de váter con una estelada dentro y un puñado de lazos amarillos.

Nadie mejor que tú tendría que haber entendido el sentido de aquella gamberrada, porque ese es tu lenguaje, pero sorprendentemente hiciste un vídeo para denunciarlo. Decías: “Si realmente vuestros únicos argumentos son los insultos, la homofobia [¿otra vez la homofobia?, ¿tiene que ver con el váter?], intentando intimidar a la gente, demuestra que lo tenéis todo perdido. Y además, se demuestra que a nivel de civilización y de sociedad, estamos a años luz, porque nosotros tenemos los argumentos, los motivos y las razones”. Piénsalo bien, alma de cántaro, que esto es como si un carterista encabezara una protesta contra los tironeros. Cómo se te ocurre descalificar a quien insulta, si tendrías que hacer lo contrario para defenderte a ti mismo…

Es lo mismo que te ha sucedido, disparatado Albert Donaire, con la Justicia española y las Fuerzas de Seguridad. En tu extensa actividad ‘divulgativa’ de la república catalana, dejaste dicho que España era igual que la Alemania nazi, miserables” y “cínicos”; “las SS alemanas del siglo XXI están en España hoy y también uniformadas. Las #ÑÑ españolas”. Por decir eso, te llevaron ante un tribunal, una querella de la Fiscalía que ahora ha archivado el juez por entender que forma parte de la libertad de expresión que consagra y garantiza la Constitución española.

Ni siquiera el hecho de que seas miembro de un Cuerpo de Seguridad, los Mossos d’Esquadra, ha supuesto para el juez una mayor gravedad porque, por encima de eso, está tu derecho a expresarte. Los nazis españoles te han absuelto… Recuerda bien ese detalle, grábatelo en la memoria, porque si algún día te encontrases en la misma tesitura frente a un tribunal formado por gentes como tú, ten por seguro que ya estarías en la cárcel.

Matacán
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