Vuelve Filesa, madre de las corrupciones

Vamos a concedernos la compensación de la memoria, el rescate de aquel bochorno, la fiebre mangante de aquellos años, que llevó a la Administración socialista a la corrupción total

Foto: El expresidente del Gobierno Felipe González. (EFE)
El expresidente del Gobierno Felipe González. (EFE)

La época de mayor vigor corrupto que se ha vivido en España acaba de cerrarse, sin hacer ruido, en un juzgado de Madrid, en la plaza de Castilla. Por increíble que parezca, todavía permanecía abierta una pieza separada del escándalo de Filesa, aquel caso por el que fue condenado el PSOE de Felipe González por financiación ilegal, y 30 años después (¡30 años después!) un juez ha decidido archivar el caso, de acuerdo con la Fiscalía, porque ha constatado que los delitos que se perseguían ya han prescrito. Tal cual: “Dado que el procedimiento ha estado paralizado entre 2009 y 2015, sin que se haya producido avance alguno de la investigación en ese tiempo, deben declararse prescritos los delitos investigados”, dice el auto de archivo que ha adelantado el periódico 'ABC'.

Esto debe pasar solo en España, de verdad; no es posible que exista otro país en el mundo en el que sucedan estas cosas. Así que, por lo menos, vamos a concedernos la compensación de la memoria, el rescate de aquel bochorno, la fiebre mangante de aquellos años, finales de los ochenta, principios de los noventa, que llevó a la Administración socialista a la corrupción total. No había parcela que quedara a salvo de las comisiones ilegales, desde el Boletín Oficial del Estado hasta las casas cuartel de la Guardia Civil, pasando por los viajes que el Inserso pagaba a los jubilados. Precisamente, de esos viajes del Inserso procede este último escándalo que estaba aún pendiente de cerrar. Hasta que sin honor alguno le han dado carpetazo.

No había parcela que quedara a salvo de las comisiones ilegales, desde el Boletín Oficial del Estado hasta las casas cuartel de la Guardia Civil

Vayamos al origen de todo: como siempre, la financiación ilegal del partido político que estaba en el poder, el PSOE, por eso podemos considerar este escándalo de Filesa la madre de todas las corrupciones que han venido después. El entramado de Filesa supone, además, el caso más flagrante de corrupción institucionalizada, porque lo que hace el Partido Socialista en aquellos años es crear esa sociedad para intentar acabar con el descontrol del cobro de maletines que existía por toda España. Atención con este detalle: eran tantos los que iban por ahí cobrando comisiones en nombre del PSOE, especialmente en Andalucía, que el partido toma la decisión salomónica de crear una sociedad que se dedique exclusivamente a este menester en toda España.

Quien lo ha contado así ha sido uno de los pocos condenados de Filesa, Alberto Flores; como siempre, un ‘chivo expiatorio’ del partido al que dejaron tirado después. Y, también como siempre, los máximos responsables políticos del PSOE lo han negado todo. Pero en la sentencia del Tribunal Supremo, el primero de los hechos probados lo dice con absoluta claridad: “A mediados de 1987 se inició lo que poco después iba a ser un conglomerado de sociedades cuyo fin primordial era, de la manera que se dirá, la creación de fondos económicos necesarios para hacer frente a los gastos originados al Partido Socialista Obrero Español por las campañas electorales”.

Eran tantos los que iban cobrando comisiones en nombre del PSOE que el partido crea una sociedad que se dedica exclusivamente a este menester

Una de las sociedades que facturaban para entregar el dinero a Filesa era Viajes Ceres, la empresa a la que el Gobierno de Felipe González adjudicó los contratos mil millonarios de la época para que organizara los viajes del Inserso; en total, más de 7.000 millones de pesetas (42 millones de euros, a los que habría que sumar la equivalencia de los 30 años transcurridos). Del dinero de los viajes de los pensionistas no se beneficiaba solo el partido, obviamente, sino que también aparecen algunos nombres que, misteriosamente, se enriquecieron con el dinero de aquellas comisiones. ¿Solo ellos o, en cambio, el dinero acababa en paraísos fiscales y beneficiaba a mucha más gente, dirigentes públicos del partido? Esa pregunta se queda siempre sin contestar; en este y en todos los demás casos de corrupción.

Justo al acabar este ‘trabajo’, Calatayud aparece como consejero de Telemundi, sin duda alguna el pillaje más descarado que se dio en la Expo 92

El personaje relevante de Viajes Ceres, que nos conectará, además, con la Exposición Universal de 1992 de Sevilla, es Juan Bautista Calatayud, procesado en este escándalo que acaba de ser archivado junto a otras seis personas, Rafael Novoa, Antonio Mata, Carlos Rodríguez, Eligio Salgueiro, Miguel Guijarro y Joaquín Lluch. Los contratos que el Gobierno socialista apañó para que se los llevara Viajes Ceres corresponden a los años 1988-1990 y, justo al acabar este ‘trabajo’, el mismo Juan Bautista Calatayud aparece como consejero de Telemundi, sin duda alguna el pillaje más descarado que se dio en la Expo 92.

Francisco Rubiales, que fue director de Comunicación de la muestra sevillana en la primera época, ha dejado escrito en su blog lo que supuso aquello: La maquina oficial y visible de sacar dinero en la Expo 92 se llamó Telemundi, la empresa que cobraba a los participantes por derechos, exclusivas y concesiones. Por eso, porque su expolio era el menos sucio y el más disimulado, participaron en ella, de manera bastante visible, partidos, sindicatos y otras instituciones del Estado. Telemundi cobraba 'royalties' más altos de lo habitual, pero uno de sus miembros directivos, cuando yo estaba dentro de la organizadora de la exposición, me comentó: ‘La tarifa es lo habitual y hay mucho que repartir’. Aunque la labor de los recaudadores y comisionistas de los partidos fue más indecente y sucia, la realizada por Telemundi resultó uno de los capítulos más oscuros de la Expo 92. El juez Garzón acusó a esa empresa de haberse apropiado de más de 6.500 millones de pesetas en comisiones ilegales, que fueron a parar a distintos paraísos fiscales”.

Con el carpetazo de la última pieza de la trama de Filesa se cierra la que, quizá, pueda considerarse como la mayor etapa de corrupción de España

El carpetazo de la última pieza de la trama de Filesa, ese insólito archivo 30 años después, con todos los delitos ya prescritos, parece como un entierro de segunda con el que se cierra la que, quizá, pueda considerarse como la mayor etapa de corrupción de España, incluso por delante de las redes del Partido Popular que aún se siguen investigando. Un entierro de segunda, sin incienso ni ciriales, sin sermones ni dolientes. El cadáver putrefacto de quien se lleva los mayores secretos a la tumba.

Matacán
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