Caso Bárcenas, consuelo de Pablo Iglesias
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Javier Caraballo

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Caso Bárcenas, consuelo de Pablo Iglesias

La absolución de los populares es su mayor esperanza para salir indemne del follón judicial en el que anda metido por el caso Dina

placeholder Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)
El vicepresidente segundo del Gobierno y líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias. (EFE)

Los senderos de la Justicia también son inescrutables. El líder de Unidas Podemos, Pablo Iglesias, hizo muchos chistes con el borrado de los ordenadores del tesorero del Partido Popular, Luis Bárcenas, y ahora resulta que la absolución de los populares es su mayor esperanza para salir indemne del follón judicial en que anda metido por el caso Dina. La misma falta de pruebas que ha llevado al archivo definitivo de la denuncia contra el Partido Popular, primero en el Juzgado de lo Penal Número 31 de Madrid y ahora en la Audiencia Provincial, es la que puede evitar que el extraño caso del robo del móvil de la asesora de Podemos siga enredándose en los pies del vicepresidente segundo del Gobierno, como viene ocurriendo hasta ahora, y lo haga caer de su pedestal.

Sí, eso es lo mejor que puede esperar Pablo Iglesias después del extraordinario giro que ha dado un caso en el que comenzó denunciando las ‘cloacas del Estado’, luego las ‘cloacas de la prensa’ y, al final, lo que ha quedado al descubierto son las ‘cloacas de Podemos’. Virgencita, virgencita, un archivo por falta de pruebas; virgencita, virgencita, que me quede como estoy. Sí, es lo mejor, que todo se quede en una historia para contar a sus amigos en las sobremesas o a sus alumnos, cuando vuelva a las clases de la Complutense y trate sobre los inconvenientes de querer utilizar la Justicia para hacer política.

Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias, durante su intervención en la primera sesión de control al Ejecutivo en el Congreso tras el fin del estado de alarma. (EFE) Opinión
Las cloacas de Podemos
Javier Caraballo

Para corroborar esta tesis, solo hay que fijarse en un detalle: el silencio de Podemos ante el fallo judicial que exculpa al Partido Popular en el borrado de los ordenadores de Bárcenas; esta vez, nadie ha hablado de los jueces ultraderechistas, vendidos a los intereses oscuros del capital. Ni ellos ni ninguno de los muchos partidos y asociaciones (seis o siete, Izquierda Unida, un Observatori de Drets Humans, los Verdes en varias denominaciones, una asociación de Justicia y Sociedad…) que componían la acusación popular contra varios ex altos cargos del PP han reaccionado contra el archivo final de la denuncia en el que, además, la Audiencia Provincial de Madrid los acusa de querer forzar la causa más allá de lo jurídicamente razonable, con “rebuscados planteamientos”.

Nada tiene que ver este silencio con aquella campaña satírica que Podemos lanzó en las redes sociales —verano de 2017, en vísperas de la declaración de Mariano Rajoy en el juzgado, como testigo— para mofarse de los populares y calentar el ambiente. Era un concurso público en el que Podemos, irónicamente, se comprometía a premiar con “el disco duro de Bárcenas” y “el martillo del informático del PP” a aquellos que obtuvieran más éxitos en sus respuestas a una pregunta. “¿Cuál puede ser la excusa de Rajoy para librarse del caso? Estamos ayudando a encontrar #ExcusasParaMariano para su comparecencia de mañana. El 'no me consta', 'no lo recuerdo', están ya muy vistos”, escribía la hoy ministra Irene Montero y, en la misma línea, se sumó a la campaña Pablo Iglesias. Está claro que hay 'hashtags' con forma de bumerán…

Para el follón judicial en que anda metido el líder de Podemos, la parte más interesante de la sentencia absolutoria de la Audiencia Provincial de Madrid es la que recuerda que, por encima de todo, el sistema penal es un proceso probatorio en el que quien acusa tiene que acreditar su denuncia. Esa garantía, que es uno de los pilares de la Justicia, que es lo que la aleja de los procesos inquisitoriales en los que el acusado es el que tiene que probar su inocencia, se olvida constantemente en la sociedad y, lo que es más grave, entre los dirigentes políticos.

En el caso de los ordenadores de Bárcenas, la acusación de que el PP los destruyó para eliminar los documentos que pudieran comprometerlo no ha quedado suficientemente probada. Esa es la verdad judicial, que no tiene por qué coincidir con lo realmente sucedido, pero un sistema penal garantista es una de las grandes conquistas de la humanidad. Por eso, una vez más, la Audiencia invoca un principio que hunde sus raíces en el derecho romano, ‘in dubio pro reo’: “El principio básico de nuestro ordenamiento penal conforme al cual toda persona acusada es, por principio, inocente, jugando en favor de esa inocencia tanto la insuficiencia probatoria, en sentido objetivo, como la insuficiente fuerza de convicción para el tribunal de la prueba practicada, siempre que la duda sea mínimamente razonable”, dice la sentencia de la Audiencia Provincial de Madrid.

Foto: Ilustración: El Herrero.

Tras las enrevesadas, extravagantes y contradictorias versiones del caso Dina, Pablo Iglesias, como es sabido, ha pasado de estar en el proceso como perjudicado a poder ser imputado por dos presuntos delitos, uno de revelación de secretos y otro de daños informáticos. ¿Destruyó Pablo Iglesias la tarjeta de memoria del móvil de Dina Bousselham?

En su día, Luis Bárcenas dijo ante el juez que los discos duros de los ordenadores que utilizaba en el Partido Popular contenían numerosa información sobre la contabilidad oculta de ese partido, las comisiones y todo el entramado de financiación ilegal, pero no aportó más pruebas que una pregunta irónica: “Si los ordenadores no contenían información, ¿para qué destruir los discos y formatearlos 33 veces?”.

Foto: El vicepresidente segundo del Gobierno, Pablo Iglesias. (EFE)

A Pablo Iglesias se le puede preguntar lo mismo, "si el móvil de Dina no contenía información sobre Podemos que se quiere ocultar —de cuentas bancarias o de conversaciones comprometedoras—, ¿por qué no le entregó la tarjeta de memoria hasta pasados unos meses, después de haber analizado su contenido, y parcialmente quemada?". Lo mejor que le puede pasar a Pablo Iglesias es que los jueces lleguen a la misma conclusión: "No ha quedado acreditado que procediera al borrado y destrucción de la tarjeta ni que su contenido tuviera valor para el proceso penal en curso". Que empiece a rezar a la diosa Temis.

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