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Del primo de Almeida a Almeida el primo
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Pilar Gómez

Maten al mensajero

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Del primo de Almeida a Almeida el primo

Lo que hasta el momento ha probado la Fiscalía en el caso de las mascarillas es que el alcalde de Madrid pecó de inocente. Bienvenido a la política para adúlteros

Foto: Almeida, en su visita a las cofradías de Málaga. (EFE/Daniel Pérez)
Almeida, en su visita a las cofradías de Málaga. (EFE/Daniel Pérez)
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El alcalde Almeida no es un político de formación ni tampoco de vocación. 'Pepito', como le llama Esperanza Aguirre, es un estudioso con una cabeza privilegiada y un sentido del humor algo británico que ha evolucionado a castizo. Cuando Pablo Casado confió en él para ser candidato al Ayuntamiento de Madrid fue una sorpresa. Había sido un azote en la oposición a Carmena, pero de eso a fenómeno de masas había un trecho. Casado, con el que tiene una conversación pendiente tras la implosión del PP, se dejó llevar por "M", una persona de su máxima confianza, y apostó por Almeida cuando en el partido no dejaban de llamarle con nombres, entre los que se barajó el de María San Gil a Mayor Oreja o incluso Manuel Pizarro. El exlíder del PP también tenía sus dudas, pero "M" vio antes que nadie el potencial. Almeida no ganó las elecciones, pero gobernó. Lo hizo junto a Vox sin complejos porque su don está en pactar con Ortega Smith con la misma sonrisa con la que lo hace con Rita Maestre.

La pandemia le convirtió en un Giuliani. El Ayuntamiento no gestionaba muchas competencias porque el peso recaía en el Gobierno y en la Comunidad de Madrid, pero él estaba en todo. En los momentos más duros, y con el Palacio de Hielo convertido en una morgue improvisada, los madrileños se miraban en Almeida. El mito creció con Filomena. Con nieve hasta las rodillas, empujó coches atascados. Un alcalde de todos y para todos. No despertaba grandes odios en el adversario. El espíritu de tierno Galván había vuelto. El 17 de agosto de 2020 fue nombrado portavoz nacional del PP. Aquí empieza a escribirse una nueva página de su biografía política. Ya nada es igual.

El 17 de agosto de 2020 fue nombrado portavoz nacional del PP y empieza a escribirse una nueva página de su biografía política. Ya nada es igual

Nunca debió aceptar el cargo. Fue una mácula en su expediente de servicio a los madrileños. Le colocó en la diana no solo de la oposición, también de los suyos. Él lo sabía, pero aguantó casi hasta el último minuto del partido pese al desgaste. Es atlético y sabe sufrir, pero también colocar el autobús para no encajar goles. Y así lo hizo. En los últimos estertores del "casadismo" abandonó y se dejó a amigos, amigas y alguno que creía que lo era, pero no, por el camino. La presunta trama de espionaje a Ayuso por parte de personas vinculadas al Ayuntamiento de Madrid le desbordó. No por la implicación del consistorio, que no se probó; no por el cese de Carromero, que era su puente con Génova; no porque tuviese nada que ocultar, sino porque en las pesquisas tras el soplo de un exministro de Justicia, hubo más de uno en la trama, descubrió un lado de la política que hasta ese momento le era ajeno. Política para adúlteros, porque esto no iba de experiencia, sino de supervivencia.

Foto: José Luis Martínez-Almeida con Alberto Ruiz-Gallardón (EFE/Mariscal)

En ese proceso de decepción infantil estaba el alcalde cuando estalló el escándalo de las mascarillas. Aquí elijan el tópico que más les guste entre "no hay dos sin tres" o "el hombre siempre tropieza dos veces en la misma piedra". Los protagonistas dan para un guion de los Oscar (por cierto, la película 'El poder del perro' era la ganadora indiscutible de esta edición). Un aristócrata con título y sin blanca —me remito a los 240 euros de sus cuentas—, un amigo del aristócrata sin título —pero con contactos— y un primo del alcalde. El tercero es un secundario, pero por su linaje era clave en toda la trama, pese a que no apareciera ni en los títulos de crédito. Tras meses de investigaciones, la Fiscalía no ha encontrado ni un indicio de que el apellido Almeida abriese algo más que un teléfono al que todos los ciudadanos tenían acceso. No hubo trato de favor a Luis Medina, que usó aquello de "conozco al primo de un tío que era muy amigo de…". El alcalde no ha sido imputado y los correos y declaraciones que vamos conociendo dejan en evidencia que los funcionarios municipales que gestionaron el contrato pecaron de una ingenuidad propia de quien cree que trata con gente de buena fe. Necesitábamos material sanitario y nadie podía pensar que se traficara de manera tan obscena con la muerte. Si los había, y parece que muchos, urge una investigación en todas las administraciones para subsanar errores y aprender. Que los estafadores paguen y los políticos corruptos también. Si Almeida ha cometido algún delito y se demuestra, debe abandonar inmediatamente su cargo. Si como hasta el momento parece ha sido uno más de los engañados, solo puede espabilar. En un mes, el alcalde ha aprendido mucho de política de la mala, pero si no se tuerce le servirá para ser mejor político. Las personas son otra cosa.

El alcalde Almeida no es un político de formación ni tampoco de vocación. 'Pepito', como le llama Esperanza Aguirre, es un estudioso con una cabeza privilegiada y un sentido del humor algo británico que ha evolucionado a castizo. Cuando Pablo Casado confió en él para ser candidato al Ayuntamiento de Madrid fue una sorpresa. Había sido un azote en la oposición a Carmena, pero de eso a fenómeno de masas había un trecho. Casado, con el que tiene una conversación pendiente tras la implosión del PP, se dejó llevar por "M", una persona de su máxima confianza, y apostó por Almeida cuando en el partido no dejaban de llamarle con nombres, entre los que se barajó el de María San Gil a Mayor Oreja o incluso Manuel Pizarro. El exlíder del PP también tenía sus dudas, pero "M" vio antes que nadie el potencial. Almeida no ganó las elecciones, pero gobernó. Lo hizo junto a Vox sin complejos porque su don está en pactar con Ortega Smith con la misma sonrisa con la que lo hace con Rita Maestre.

Partido Popular (PP) Ayuntamiento de Madrid José Luis Martínez-Almeida
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