Las Fuerzas Armadas españolas

Desde la Transición, todos los partidos políticos evitan, de manera incomprensible, explicar sus ideas sobre la defensa nacional o el papel de las Fuerzas Armadas

Foto: Colau conversa con dos mandos militares en el Salón de la Enseñanza. (EFE)
Colau conversa con dos mandos militares en el Salón de la Enseñanza. (EFE)

El pasado miércoles, día 9, la alcaldesa de Barcelona visitó el Salón de la Enseñanza, organizado por Fira (feria) Barcelona (consorcio del que forman parte el Ayuntamiento y la Cámara de Comercio de Barcelona y la Generalidad de Cataluña) y coordinado por la propia Generalidad.

Los organizadores, entre los que, como se ve, tiene un lugar destacado el ayuntamiento, habían invitado a las Fuerzas Armadas a instalar un 'stand' para informar a los visitantes del salón de las posibilidades que tienen en orden a su formación académica, profesional y humana los que ingresan en los Ejércitos o en la Armada.

Por mucho que la alcaldesa se haya empeñado después en declarar que su conversación con los militares responsables del 'stand' se había mantenido en términos educados (¡solo hubiera faltado que los hubiera insultado!), el hecho de que un organismo, del que forma parte el ayuntamiento, hubiera invitado a las Fuerzas Armadas convierte en una incalificable falta de educación que una de los responsables de la invitación dijera a los invitados “no sois bienvenidos” y “no me gusta que estén en el salón”. Y esta primera reflexión se refiere tan solo a los aspectos formales del incidente.

VÍDEO: Ada Colau Ballano dice a un miembro de las Fuerzas Armadas que hubieran preferido "que no hubiera presencia militar" en el Salón de la Enseñanza de Barcelona.

Posted by You Barcelona on miércoles, 9 de marzo de 2016

 

Si entramos en el fondo del asunto, la cosa adquiere mucha más importancia.

Desde la Transición, todos los partidos políticos y todos los políticos, o casi todos, evitan, de manera incomprensible, explicar sus ideas sobre la defensa nacional o el papel de las Fuerzas Armadas en nuestra democracia.

La prueba más evidente de esto la tenemos en que en los debates electorales nunca se plantea esa cuestión, que, como puede suponerse, es fundamental en todas las naciones. Y ahí tenemos el reciente ejemplo de los debates anteriores a las últimas elecciones generales, en los que no se habló para nada sobre las Fuerzas Armadas o la defensa nacional.

Con sus tajantes palabras, la señora Colau ha dejado meridianamente clara la postura que hacia las Fuerzas Armadas tiene ese conglomerado de grupos antisistema que la han llevado a la alcaldía de Barcelona, con la connivencia inexplicable de los socialistas. Un conglomerado que es hermano de Podemos. Por eso hay que agradecerle a Colau sus palabras. Ya sabemos, al menos, lo que ella y sus colegas piensan de este asunto capital.

Desmilitaricemos la Educación, un grupo afín a la alcaldesa, aún ha explicado más nítidamente sus razones para querer que las Fuerzas Armadas no estuvieran en el Salón, al decir que su presencia allí supone “una contradicción entre los valores humanísticos y educativos y los valores que promueve el ejército”. ¡Toma ya!

Las Fuerzas Armadas son la mayor y mejor garantía de nuestra libertad, clave de la seguridad necesaria para el desarrollo de las instituciones democráticas

Aquí, antes de entrar en polémica, se me ocurre invitar a los que dicen eso a que lean el capítulo XXXVIII de la primera parte de 'El Quijote', que Cervantes dedica al “discurso de las armas y las letras”. Él, que era hombre de letras y que había sido soldado y cautivo, expone, de manera emocionante y magistral, su análisis de esa querella, que, como se ve, tiene muchos siglos de existencia, y no la han suscitado ayer los de Colau, que, como todos los populistas, son adanistas, es decir, que creen que nadie ha pensado las cosas hasta que han llegado ellos.

Cervantes analiza el asunto con una profundidad que lo hace absolutamente moderno y actual. Y llega a la conclusión de que las letras son muy importantes, pero que las armas lo son aún más, entre otras razones porque sin las armas las letras no podrían existir. Que no se engañe nadie, eso es así, y Cervantes tiene toda la razón. Nuestras Fuerzas Armadas son la mayor y mejor garantía de nuestra libertad y nuestra independencia, y son la clave de la seguridad necesaria para que puedan desarrollarse las instituciones democráticas (entre las que está el Ayuntamiento de Barcelona) y todas las manifestaciones culturales y educativas.

Claro que a todos nos gustaría que no hubiera guerras, ni terrorismo, como también nos gustaría que no hubiera asesinatos de mujeres, ni pederastia, ni odio entre los hombres. Pero resulta que sí los hay. Y para defendernos de esos enemigos externos, que, aunque no quieran enterarse los partidarios de Colau, existen, necesitamos unas Fuerzas Armadas, y cuanto más preparadas, mejor.

Desfile de las Fuerzas Armadas. (EFE)
Desfile de las Fuerzas Armadas. (EFE)

Curiosamente, y a pesar de que los políticos españoles pasan de puntillas -salvo Ada Colau- cuando se trata de definirse sobre las imprescindibles Fuerzas Armadas, nuestros Ejércitos y nuestra Armada son, probablemente, la institución española que más y mejor ha evolucionado desde la Transición.

Hoy, los militares y marinos españoles son personas extraordinariamente bien preparadas en lo profesional, y pueden competir, yo creo que con ventaja, con los licenciados universitarios.

Pero es que, además, cultivan unos valores que, lejos de chocar con los que se aprenden en los estudios civiles, sería deseable que también impregnaran la educación de nuestros escolares y universitarios: el espíritu de sacrificio, la generosidad de estar dispuestos a dar hasta su vida en defensa del bienestar y la libertad de todos, el compañerismo, el sentido del deber, la disciplina y el valor físico (que también es un valor y muy importante) son virtudes cívicas que deberían estar mucho más presentes en nuestro sistema educativo y, por supuesto, en el conjunto de nuestra sociedad.

    P. S. No llego a entender cómo el general Rodríguez, hijo él mismo de militar, puede estar de acuerdo con que los valores de la milicia son incompatibles con la cultura, el humanismo y la educación. ¿Cuándo, en los casi 70 años que lleva conviviendo con militares, ha descubierto él que las virtudes castrenses se oponen a las civiles, como dicen sus actuales correligionarios?

Mirada libre

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
29 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios