Ciudadanos, un partido depredador y el aviso de Aznar

Atrae principalmente a exvotantes populares y a muy pocos socialistas. A diferencia de Podemos, moviliza a pocos electores: C's crece casi exclusivamente captando exfieles de otros partidos

Foto: La candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas, y el presidente del partido, Albert Rivera. (EFE)
La candidata de Ciudadanos a la presidencia de la Generalitat, Inés Arrimadas, y el presidente del partido, Albert Rivera. (EFE)

El éxito de Ciudadanos en Cataluña fue el domingo pasado realmente extraordinario. Obtuvo más de 734.000 votos, casi un 18% de los emitidos, viniendo de 275.000 y el 7,6% en 2012. Se hizo con 25 escaños cuando en la legislatura anterior logró 9 y alcanzó amplia representación parlamentaria en las cuatro circunscripciones catalanas. En la muy nacionalista Girona cosechó más de 47.900 votos -segunda fuerza- y dos escaños, quintuplicando los resultados de las autonómicas anteriores. En Lleida, otro feudo independentista, se fue hasta los 26.500 sufragios y dos escaños, siendo también la segunda fuerza tras la lista unitaria. Lo mismo sucedió en Tarragona. Ciudadanos alcanzó allí casi 80.000 votos y 4 diputados. Por fin, en la provincia de Barcelona, el partido de Rivera -también segunda fuerza- se llevó 568.000 sufragios y 17 escaños.

La progresión del partido naranja ha sido histórica y dado el perfil de sus votantes ha evitado claramente que las fuerzas independentistas lograsen o superasen, incluso, el 50% de los votos, porque Ciudadanos tiró de la participación en las bolsas electorales de la izquierda en el área metropolitana de Barcelona -superando con claridad al PSC- y resultó una opción atractiva para los desencantados electores del PP de los que 150.000, al menos, apoyaron a Inés Arrimadas. Ciudadanos, además, recogió buena parte de ese 10% adicional de catalanes que acudieron a las urnas el 27-S y no lo hicieron en noviembre de 2012.

C's se alimenta de votantes vivos, activados, realistas y que aprecian en el partido de Albert Rivera un discurso político con menos anclajes en el pasado

El de Ciudadanos no parece un ascenso ni fugaz ni caprichoso. Responde a la nueva morfología de la sociedad española respecto de la que la catalana se comportó como adelantada en algunos aspectos el domingo pasado. Ciudadanos es un partido depredador, es decir, se nutre de electorados activos que cambian pragmáticamente de opción y, en menor medida, de la abstención. El equipo de sociólogos y politólogos agrupado en torno a la denominación Piedras de Papel, ha publicado en la editorial “El hombre del tr3s” el libro titulado 'Aragón es nuestro Ohio. Así votan los españoles'. Se trata de un conjunto de pequeños ensayos interesantes y accesibles uno de los cuales se refiere a “¿Cómo son los votantes de los nuevos partidos?”.

Los de Podemos y Ciudadanos tienen unos perfiles bastante definidos. Siguen las campañas electorales y están en las redes sociales lo que les cualifica por su interés hacia la política. Por lo que a Ciudadanos se refiere, los consultados por el CIS lo colocan entre el PP y PSOE (lo hacen un 76% de los encuestados). Del partido naranja, los autores de este libro dicen que “atrae principalmente a exvotantes populares, a muy pocos socialistas y bastantes más de otros partidos (…) A diferencia de Podemos, moviliza a muy pocos votantes. Esta es una de las principales diferencias entre el electorado de los dos partidos emergentes: mientras que una parte importante de los simpatizantes de Podemos es gente que antes no participaba en política, bien porque era demasiado joven, bien porque estaba desmovilizada, Ciudadanos crece casi exclusivamente atrayendo votantes de otros partidos.” A mayor abundamiento sus electores son más jóvenes, urbanos y con más universitarios y buena parte de ellos goza de una situación acomodada. No sé si los politólogos y sociólogos de Piedras de Papel introducirían alguna matización tras el 27-S porque parece que C's también depreda -menos que otros- en los electorados desactivados y en los huérfanos. Y en los del PSOE y PSC.

El expresidente del Gobierno José María Aznar junto con el actual presidente Rajoy. (EFE)
El expresidente del Gobierno José María Aznar junto con el actual presidente Rajoy. (EFE)

El “quinto aviso” a que se refería en su nota pública el expresidente Aznar, en advertencia a la deriva del PP, trataba de subrayar que el problema de su partido no consistía sólo en su pérdida de votos en las cinco confrontaciones electorales que se han producido durante la presente legislatura sino también, y especialmente, en el hecho de que este descenso popular es un fenómeno declinante que se produce de manera simultánea a otro mucho más grave: la sustitución del PP -de parte del PP- por Ciudadanos, de tal manera que el proyecto unificador del centro derecha que se puso en marcha en 1990 se encuentra en grave riesgo de colapsar. Y, efectivamente, es así. Ciudadanos -como los grandes depredadores- se alimenta de votantes vivos, activados, realistas y que aprecian en el partido de Rivera un discurso político con menos anclajes en el pasado y mayor relativismo en algunos aspectos ideológicos pero con una sonora intransigencia en la igualdad de la ciudadanía y en la integridad territorial del Estado.

El fracaso del PP y el éxito de C's consistiría en lo que los italianos denominan 'sorpasso': sustitución por adelantamiento de una opción política a otra

El gran fracaso del PP y el gran éxito de Ciudadanos, consistiría, por tanto, en lo que los italianos denominan sorpasso, un término acuñado en los años ochenta que significaba sustitución por el adelantamiento sustancial de una opción política a otra, ocupando así su lugar. En Cataluña, en donde ha fracasado el PP, Ciudadanos ha pegado su gran estirón electoral en una circunstancia histórica para España como es el desenvolvimiento del proceso de secesión. Que allí haya obtenido Rivera nada menos que 734.000 es ya un activo de gran valor de cara a las generales del 20 de diciembre.

Aznar -guste o no el personaje- no habla por boca de ganso cuando advierte seriamente de lo que puede ocurrir. El PP ha desaprovechado tras sus cinco fracasos esta legislatura otras tantas ocasiones, primero, para la reflexión, y luego, para la corrección de rumbo. Los populares han persistido en su error y Ciudadanos no ha hecho otra cosa que comportarse como los depredadores: se nutre de las presas más fáciles y menos dotadas para la supervivencia. El PP es ahora el miembro más débil de la manada y Ciudadanos ha reparado en ello por más que las teorías esotéricas tan del gusto nacional remitan parte del éxito de Rivera a un nunca probado apoyo del Ibex 35.

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