La Gata, el chiringuito ‘hippie-pijo’ del hermano de Aitana Sánchez-Gijón

“Yo soy hippie-pija”. La frase es patrimonio de una chica de treinta y pocos que se define tal cual. Madrileña, se toma un mojito cuando agoniza

“Yo soy hippie-pija”. La frase es patrimonio de una chica de treinta y pocos que se define tal cual. Madrileña, se toma un mojito cuando agoniza la luminosa tarde en la playa de Zahara de los Atunes. Este garito 'hippie'-pijo ha estado cerrado 20 días. El pasado viernes por la tarde reabrió. Su dueño es Eloy Sánchez-Gijón, el hermano de la actriz Aitana Sánchez-Gijón, 38 años, técnico de sonido, que se bebió dos mil y una noches de La Latina 'madridí'. Eloy hace tiempo descubrió que no sólo para hacer el amor, (ya lo cantó Raffaella Carrá), sino para vivir conviene venir al Sur del Sur. A Cádiz.

En el chiringuito La Gata, abierto desde 1996, sirven del 15 de junio al 20 de septiembre conciertos, copas y, según sus críticos y enemigos, drogas. Pero el cartel del local indica todo lo contrario: “Está prohibido el consumo de drogas ilegales en el bar”. Compruebo que los camareros están a la que saltan ante cualquier indicio de marihuana que detecte su perspicaz olfato.

“Yo no puedo controlar lo que se toma la gente alrededor del chiringuito, pero en La Gata no se consumen drogas”, contesta, tajante, Sánchez-Gijón, que estuvo siete días en huelga de hambre junto a sus 14 empleados. Asegura que perdió 120.000 euros (6.000 euros al día). Irá  a juicio y espera que le indemnicen. “Me han aplicado la Ley Corcuera de seguridad ciudadana”, denuncia el hermano de Aitana.

Es domingo y el móvil marca las 19.30 horas. Sesión jazzística de Jerry González, el neoyorquino del Bronx que apareciera en la película 'Calle 54' de Fernando Trueba. No empieza hasta las 21 horas. “Se busca pianista desaparecido, a ser posible cubano”. Bromean de Caramelo, 'despistao' ante el revuelo, igual que 'Pájaro González', otro de la 'trupé'.

El público, variopinto (desde sesentones hasta una niña de un año, aunque abunda la gente de 30-40) ha tomado los alrededores de La Gata para colocar sus toallas, fumarse cigarrillos de liar y tomar una cerveza o un copazo. La tarima de este escenario la han pisado el primo de Sánchez-Gijón (Pablo Carbonell), que dirigió por aquí cerca su Ópera Prima: 'Atún y chocolate'; Tomasito, Vicente Amigo, Amparonia, La cabra mecánica… Hoy y mañana actúa (sin El Reverendo de CQC) el sexto de José Manuel Monzón: El Gran Wyoming.

En un descanso del concierto de Jerry González llega Raimundo Amador con su guitarra. Ni rastro de B.B. King, su pareja musical a mitad de los noventa. Supongo que Amador no cantará “Ay que gustito pa mis orejas”, la canción que utilizó la periodista Pepa Villalobos como título de su crónica en Diario 16 Málaga. “Felicidad Brasil” o “Todo se acababa en la cuarta feira” son algunas de las composiciones de Jerry y su banda.

El atún de La Gata (15 euros) estaba muy bueno. No vi chocolate por ningún lado. Ni a Carbonell, de rodaje en Asturias. Sánchez-Gijón despedía a los músicos. Y los 'hippies'-pijos eran incapaces de abandonar el chiringuito aunque ya refrescara, en la playa de Zahara de los Atunes, a esas inciertas y trémulas horas de la madrugada gaditana.

Tinta de Verano
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