Un día en la vida de Gronhaug, el capitán del crucero más grande del Mediterráneo

Su día a día no tiene nada que ver con el glamour del capitán Merrill Stubing de la serie Vacaciones en el mar (Love boat). Trabajan

Foto: Un día en la vida de Gronhaug, el capitán del crucero más grande del Mediterráneo
Un día en la vida de Gronhaug, el capitán del crucero más grande del Mediterráneo

Su día a día no tiene nada que ver con el glamour del capitán Merrill Stubing de la serie Vacaciones en el mar (Love boat). Trabajan diez semanas sin parar, 24 horas al quite, sin descansos ni domingos. Bueno, ejercer de capitán de barco tampoco es hacerlo en una mina. Tras la ruta se toman diez semanas seguidas de vacaciones. También conocen cara a cara a políticos ex todopoderosos, aunque no puedan (o quieran) desvelar la conversación.

Ocurrió en Puerto Rico, en las Navidades de 1996. Ole-Johan Gronhaug cenó con el presidente Jimmy Carter a bordo del Song of America. Con Carter, uno de los presidentes de Estados Unidos más flojitos de su historia hasta la llegada de George Bush II, no charló de política. Hablaron sobre todo de submarinismo, afición compartida. “Fue extremadamente amable”, recuerda el noruego Gronhaug. No especifica más de la cita carteriana. ¿Razones de seguridad?

Nacido en 1948 en las islas Lofoten, cerca de los fiordos, el capitán Gronhaug estaba destinado a convertirse en pescador o agricultor. Aspiraba a vivir en el mar, no del mar, aunque jamás pensó que acabaría siendo el máximo responsable del crucero más grande del Mediterráneo. El Adventure of the Seas, de la naviera Royal Caribbean, está atracado en el Puerto de Málaga.

Es sábado y el capitán concede media hora sentado en un cómodo sillón del puente de mando de este barco de 311 metros de eslora con capacidad para 3.800 pasajeros y una tripulación de 1.200 personas de 66 países. En invierno recorre el Caribe. El Adventure of the Seas se construyó en Turku (Finlandia), en 2001, y costó 672 millones de dólares.

Gronhaug jamás se sienta en el puente de mando. Lo controla de pie. Aunque, como en los aviones, hay piloto automático, en esta sala hay en todo momento al menos tres personas al frente del crucero. Siempre un segundo comandante y un jefe de seguridad, con binoculares, ojo avizor por si se presenta algún obstáculo. “No se parece mucho a Love boat, aunque sí fue bueno porque popularizó los cruceros. Esta es una manera segura de pasar las vacaciones”, asegura el  capitán, que vive con su familia entre el oeste de Florida, donde se encuentra la sede operativa de la naviera, y Noruega.

Lo más difícil en un barco de estas características, con salida y llegada en la temporada de verano en Málaga, y que viaja hasta Cerdeña, Córcega, Roma y Palma, es entrar en el muelle, y sobre todo cómo el tiempo puede cambiar de súbito. Sin previo aviso. El traicionero Mediterráneo. Aunque la experiencia profesional más tenebrosa del capitán ocurrió en el Atlántico…

En la ‘Tormenta perfecta’

Octubre de 1991. Gronhaug al frente del Nordic Prince en la ruta entre Nueva York y Bermudas. El huracán Grace se encontró con una tormenta frente a la costa de Nova Scotia. Es lo que se denominó Tormenta perfecta. George Clooney protagonizó la versión cinematográfica. “Lo pasamos muy mal. Estabilizamos como pudimos el barco y cerramos todas las cubiertas. Ha sido mi peor momento a bordo de un barco”, recuerda el capitán.

En un foro de cruceros de Internet RichC cuenta su experiencia con la Tormenta perfecta. “Estuvimos dos días frente a la costa de Carolina del Norte porque no se les permitió volver a cualquier puerto de Estados Unidos. Hubo fracturas de piernas, tobillos torcidos… Muchas personas abandonaron el barco después de nuestra corta estancia en las Bermudas (reposicionamiento de crucero) y voló a casa, aunque el viaje fue viento en popa, una vez pasada la tormenta”, cuenta.

El capitán se despide y es el momento de darse una vuelta rápida por el barco. Los pasajeros acaban de entrar en el crucero. Están algo perdidos. Buscan el mapa, salen a la cubierta y fotografían la ciudad. Los más madrugadores ya toman el sol y se bañan en la piscina. O en los jacuzzis. Veo en un documento con datos del buque que el Adventure of the Seas puede  alcanzar una velocidad máxima de 22 nudos.

‘Un todo incluido’ por el mar

Carolina Díaz disfrutó la primera semana de agosto, junto a su hermana y sus padres, de esta ruta mediterránea. “Me gustaría ver más tranquilamente los sitios. Es una especie de pulserita de todo incluido moviéndote por el mar. Ves cosas, pero te deja insatisfecha”, explica Díaz. Genoveva, su hermana, lamenta que el bar de la piscina cerrara a las seis de la tarde y que no contara con demasiada animación. “Es para ir en plan tranquilo, no para solteros”, especifica. La madre, Ángeles Amador, ha quedado encantada con la experiencia. “Maravillosa”, apunta, “pero no repetiría: me da mucho susto”. 

Desde luego si desconoces por completo el inglés y no te gusta comer temprano la opción del Adventure of the Seas no es la mejor de las posibles. “El barco se ha españolizado mucho. Se han adaptado los horarios de comida para que se pueda cenar más tarde. Un altísimo porcentaje de la tripulación habla castellano. También queremos que el barco sea un destino en sí mismo”, señala una portavoz de Royal Caribbean.

Al menos en este tipo de crucero resultaría difícil topar con una Tormenta perfecta, como la de octubre de 1991, aunque muchas no pondrían ningún inconveniente en contar cómo sobrevivió a un huracán con tal de que se encontraran al llegar a su camarote con terraza a un capitán canoso llamado George Clooney.

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Tinta de Verano
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