La historia del empresario que repartió un millón de euros entre sus trabajadores
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Carlos Camino

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La historia del empresario que repartió un millón de euros entre sus trabajadores

Este año la cesta de Navidad para los empleados de la empresa CB Ferrari llegó más rellena de lo habitual. No había ningún queso parmesano

Este año la cesta de Navidad para los empleados de la empresa CB Ferrari llegó más rellena de lo habitual. No había ningún queso parmesano ni ningún jamón, sino que se encontraron con un millón de euros a repartir entre los empleados. El responsable es el hasta hace poco dueño de esta casa especializada en máquinas fresadoras, que ha decidido dar a sus empleados una parte del dinero ganado en la venta de la compañía al conglomerado chino Jincheng Holding Europe.

“Ellos son una parte del éxito de esta venta por lo que les corresponde una parte”, explica a El Confidencial Renato Bianchi, que aclara que su socio, también implicado en la venta, no ha repetido su detalle. “Después de esta venta me he convertido en millonario, algo que no había logrado en todos los años que estado al frente, por lo que quería compartir una parte con ellos. Siempre he querido mucho a mi gente y durante este tiempo he tenido óptimos colaboradores”.

La empresa cuenta con 180 trabajadores, pero no todos se repartieron por igual este gigantesco aguinaldo. Cuestiones de posición o de antigüedad en la compañía han sido factores tenidos en cuenta (incluso los más recientes se han visto privados de él, beneficiándose sólo aquellos con más de cinco años en la empresa), e incluso algunos exempleados y viudas se han visto agraciados. “No me he visto presionado por nadie a hacer esto, ha sido un placer”. Más allá de este regalo, el empresario ha hecho otro que para muchos también será un don en tiempo de crisis, y es que la compañía ha sido vendida sin alterar ninguna cosa, sin un puesto de trabajo menos, ni sin un recorte de más.

De la crisis nadie se libra. Bianchi, después de tres años con problemas en el balance decidió aceptar una oferta de unos empresarios chinos -“gente muy seria”, aclara- para poner fin a cuarenta y cinco años al frente de esta compañía de máquinas fresadoras afincada en Mornago, en la provincia de Varese, en el industrial norte del país. “No lo he hecho por el dinero, sino porque me he encontrado con gente que tenía la capacidad de hacer remontar la empresa”. Y es que la fama precede a CB Ferrari, que exporta la gran mayoría de sus productos.

Bianchi, a sus 75 años, por el momento, no renuncia a seguir pasándose por la empresa y echar una mano en lo que haga falta. “Sigo la actividad y la edad me permite dar algún consejo”, comenta este empresario, que fundó CB Ferrari con dos socios hace cerca de 40 años, después de diversas experiencias en otras compañías. Este emprendedor no tiene prisa por retirarse de escena a disfrutar de la pensión dejada por los nuevos dueños. “Hay que dar tiempo al tiempo”, explica con calma.

Bianchi se ha convertido en un auténtico Papá Noel para sus trabajadores, que agradecen su reconocimiento en forma de bonus y en la búsqueda de alguien que pudiese dar continuidad a su actividad. De esta manera, en la cena de Navidad de este año, los empleados se encontraron codo con codo en la mesa con el antiguo y el nuevo propietario.

Aguinaldo en forma de acciones

Este reconocimiento no es la primera vez que se da en Italia. Recientemente, Luxottica, empresa especializada en la venta de gafas de alto precio decidió alegrar la depresión postvacacional de sus trabajadores celebrando el 50 aniversario de la firma repartiendo 7 millones de euros en 350.000 acciones entre sus empleados, siempre respetando los criterios de posición y de antigüedad.

Leonardo Del Vecchio, dueño de la firma, felicitaba con esta motivación a sus trabajadores: “A través de esta operación hemos querido agradecer de manera concreta les personas de nuestras tiendas por el trabajo y la pasión mostradas estos años”, en definitiva, “son las personas las que determinan cada día el éxito a largo plazo de nuestras empresas”.

Luxottica, uno de los bastiones del Made in Italy, factura cada año 3.000 millones de euros y es un coloso en el sector con marcas como Ray-Ban, Oakley o Revo, estando durante todo este tiempo bajo la batuta del propio Leonardo Del Vecchio. En cierta manera se puede comparar con la empresa de Renato Bianchi, en haber nacido de la nada y en ser reconocida como un líder de su sector.

Estas características no son únicas, sino que ambas quedan también unidas por reconocer en tiempos de crisis y de despidos, que para que una empresa esté sana, es necesario buenos trabajadores.