El problema de los arquitectos y el seguro

La crisis del sector de la construcción ha afectado de lleno a la profesión de la arquitectura, que no sólo ve reducidas sus opciones profesionales, sino

Foto: Ramiro López Villalobos. (Marsh)
Ramiro López Villalobos. (Marsh)

La crisis del sector de la construcción ha afectado de lleno a la profesión de la arquitectura, que no sólo ve reducidas sus opciones profesionales, sino que además ha de seguir haciendo frente a una serie de riesgos profesionales determinados por la legislación (tanto por la LOE como por el Código Civil), que generan un escenario de riesgo por el que conviene estar asegurado por un ámbito temporal de 25 años.

Pero ¿cómo compatibilizar la poca facturación o la falta de ingresos con el pago de las primas del seguro de responsabilidad civil profesional?

Los grupos de reclamantes son ahora más beligerantes, ya que ven en la responsabilidad civil profesional una forma de obtener efectivo en épocas de crisis. Además, son muchas las promotoras y constructoras desaparecidas con la crisis o declaradas insolventes, por lo que los arquitectos están viviendo la aplicación de la ‘solidaridad jurídica’, viéndose obligados a asumir mayor cuota de responsabilidad de la que les tocaría arrostrar en condiciones normales.  

Esta realidad afecta de lleno a los profesionales. Los datos de la Encuesta de Población Activa de 2012 hechos públicos en mayo de este año muestran que la tasa de empleo del sector se sitúa en el 57,61%, lo que significa que cuatro de cada diez españoles con formación en arquitectura y construcción no trabaja, ya sea porque no encuentran trabajo (parados) o porque han desistido de buscarlo (inactivos).

Sin embargo, esto no significa que los arquitectos que en este momento no trabajan no sigan manteniendo su responsabilidad por obras anteriores. Y lo que es más preocupante: la responsabilidad civil en España es ilimitada, lo que significa que no existen máximos a las cuantías que pueden ser impuestas al arquitecto en concepto de indemnización. O lo que es lo mismo: un error profesional puede dar lugar a indemnizaciones astronómicas.

Los grupos de reclamantes son ahora más beligerantes, ya que ven en la responsabilidad civil profesional una forma de obtener efectivo en épocas de crisis¿Cómo afrontan los arquitectos las nuevas situaciones de riesgo derivadas del nuevo entorno? En este momento, ese 42,39% de dichos profesionales que no trabajan se encuentra en su mayoría en alguna de las siguientes situaciones problemáticas: A) No contratan un seguro de responsabilidad civil profesional, dejando su patrimonio personal (ahorros, vivienda, coche, etc.) expuesto a indemnizaciones por obras anteriores que pueden llegar a alcanzar el millón de euros. B) Pagan primas altísimas por un seguro con poco nivel de cobertura (sumas aseguradas insuficientes), que en caso de indemnización puede afectar a su patrimonio personal justo cuando carecen de ingresos. C) Deciden jubilarse, pero tras una vida dedicada a la arquitectura y un gran volumen de obras a sus espaldas, las primas que se les exigen para quedar cubiertos por el periodo de 10 años que determina la ley son tremendamente altas, hasta alcanzar, en algunos casos, los 500.000 euros anuales. ¿Imaginan lo que significa? El periodo que marca la ley para ser reclamado es tan amplio que si un arquitecto carece de seguro y recibe una reclamación en los últimos años de su vida, serán sus hijos y nietos quienes hereden la obligación de pago.

Además, hay que tener en cuenta otro importante factor: de entre los arquitectos en activo, un importante porcentaje ha encontrado trabajo fuera de nuestras fronteras gracias a los procesos de internacionalización, situándose sin quererlo en otro escenario de riesgo: los seguros de responsabilidad civil profesional existentes hasta el momento no cubrían la actividad ejercida por los arquitectos fuera del territorio nacional, por lo que muchos profesionales se han visto obligados a mantener sus seguros de responsabilidad civil en España (por las reclamaciones que pudieran llegarles de su actividad anterior), al tiempo que tenían que pagar un nuevo seguro en su actual destino laboral para cubrir la responsabilidad derivada de su nueva actividad. Suma y sigue.

Consciente de la grave situación en la que se encuentran los arquitectos, el mercado asegurador, en colaboración con los colegios profesionales, ha comenzado a ofrecer soluciones aseguradoras más sencillas y flexibles, tanto a través de pólizas colectivas como de seguros individuales, que ofrecen condiciones más económicas que las ya existentes y con sumas aseguradas y condiciones técnicas más adecuadas a las necesidades antes descritas.

De hecho, han aparecido nuevos seguros que no sólo permiten una prima única para las obras pasadas y actuales, sino que también tienen cobertura en todo el mundo. Algunos de estos nuevos productos, además, no tienen límite de siniestros a declarar por parte del arquitecto, ofrecen condiciones especiales para los casos de jubilación, y se muestran flexibles en los casos de cese de la actividad profesional. Ahora sólo queda que los profesionales superen el ruido del mercado tradicional, entiendan sus opciones y apuesten por aquello que realmente necesitan para superar los quebraderos de cabeza que les provoca su seguro de responsabilidad civil obligatorio.

La pregunta es, ¿pueden los arquitectos cambiar esta perspectiva?

*Ramiro López Villalobos es mánager de riesgos profesionales de Marsh

Tribuna
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