¿Tiene sentido repatriar a los infectados por ébola?

Siento un gran respeto y admiración por el personal de las organizaciones humanitarias y religiosas, que por todo el mundo ayudan a los más necesitados. Creo

Foto: Imagen del interior del avión medicalizado para repratiar al religioso español. (EFE)
Imagen del interior del avión medicalizado para repratiar al religioso español. (EFE)

Siento un gran respeto y admiración por el personal de las organizaciones humanitarias y religiosas, que por todo el mundo ayudan a los más necesitados. Creo que ellos representan lo mejor de la moral de todas las religiones y la propia moral natural, ya que entregan su vida para ayudar a los demás, al contrario de lo que hacemos la mayoría, que tratamos de utilizar a los demás para mejorar la vida propia.

Este reconocimiento y admiración se multiplica frente a quienes con riesgo evidente de sus vidas, están actualmente prestando ayuda en las zonas infectadas por el ébola. La cuestión es: ¿debemos desde Europa y Estados Unidos repatriar a los nacionales infectados por el ébola? Creo que no por tres razones: el riesgo de contagio, el coste de la operación y el precedente.

Aun cuando el riesgo de contagio sea bajo, especialmente por las medidas que se adoptan, si finalmente se produjera las consecuencias serían terribles. En Europa la movilidad de la gente es enorme y la propagación de una epidemia de estas características sería fácil. Para evitarlo, deberíamos adoptar un nivel de medidas que tendrían un coste inasumible.

¿Cuántas vidas podrían salvarse en Monrovia (Liberia) con los millones que cuesta un avión medicalizado, los equipos necesarios para atender a los infectados y el aislamiento que será preciso en los hospitales que los acojan?

Según los expertos no hay en Europa ningún tratamiento distinto de los que se están aplicando en la zona, por lo tanto las posibilidades de recuperación de estos pacientes son escasamente mejores en Europa. ¿Tiene sentido, por tan escaso margen de mejora para unos pocos, asumir el riesgo de contagio para toda la población de un epidemia con el 90% de mortalidad?

Obviamente, el problema surge cuando se le pone nombre y apellidos al infectado y tienes que explicarle a la familia que debe ser tratado en la zona. Sin embargo, no superar esta delicada barrera puede provocar que la lista con nombre y apellidos sea interminable. El coste es la cuestión siguiente problema. ¿Cuántas vidas podrían salvarse en Monrovia (Liberia) con los millones que cuesta un avión medicalizado, los equipos necesarios para atender a los infectados y el aislamiento que será preciso en los hospitales que los acojannbsp;¿Qué podrían hacer en esas zonas esas mismas ONG's con todo ese dinero?

Finalmente sentamos un precedente imposible de mantener. Si la epidemia se extiende y prolonga, ¿vamos a repatriar a todos los nacionales infectados, con el incremento de riesgo y costes que ello generaría? Hay que sentar unas bases lógicas de comportamiento frente a esta epidemia. España y Europa deberán hacer los mayores esfuerzos, (insisto: los mayores esfuerzos), contra la epidemia, acercando a la zona todos los recursos que resulten posibles y adecuados, pero nunca trayendo la epidemia a nuestro territorio.

Actuar de otro modo pone en riesgo a quienes no lo están y distrae recursos para ayudar a quienes realmente lo necesitan. Lo que estamos haciendo es una locura sanitaria y económica y alguien, aunque no sea políticamente correcto, debía decirlo.

Tribuna

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