La irrelevancia del logo del PP
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Joseph Gelman

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La irrelevancia del logo del PP

Más allá de que si nos gusta o no el nuevo logo, el problema real radica en que el “rebranding” no se ve acompañado de ninguna acción concreta que indique a los votantes que hay un cambio real

placeholder Foto: El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, junto al nuevo logo del partido. (EFE)
El vicesecretario de Comunicación del PP, Pablo Casado, junto al nuevo logo del partido. (EFE)

Todos entendemos que el PP está en crisis, que ha perdido la mitad de sus “clientes” y que lo están atacando con ganchos de izquierda, derecha y centro. Inmerso en esta situación, el partido quiere enviar una señal y recuperar a sus votantes, emocionarlos, engancharlos, transmitir una renovación y una transformación.

Hay ejemplos relevantes de grandes políticos que se han apalancado en acciones de marketing. Esto se puede hacer de diversas maneras. Martin Luther King articuló un gran discurso en torno a su “I have a dream”, Roosevelt empaquetó un programa económico con acciones concretas y transformadoras en su “new deal”, y Zapatero se rodeó de la élite intelectual de izquierda con su campaña de “la C”. Como vemos, distintos enfoques; uno basado en una gran idea inspiradora, otro en un cambio radical del sistema económico anclado en acciones concretas de gran alcance y otro puramente de imagen pero transmitiendo un mensaje concreto que enganchó con los votantes.

Y el PP nos cambia el logo.

En su momento más complicado, con casos de corrupción azotándolo, luego de perder las elecciones, con el país inmerso en una crisis económica sobre la cual el ciudadano de a pie no percibe mejoras reales, su respuesta es cambiar el logo.

Más allá de que si nos gusta o no el nuevo logo, el problema real radica en que el “rebranding” no se ve acompañado de ninguna acción concreta que indique a los votantes que hay un cambio real, por lo que su impacto sobre el objetivo (que me imagino que es ganar algunos votos) es por lo menos incierto.

Pablo Casado, todo orgulloso, nos deja frases con respecto al nuevo logo: “nuestras siglas son más legibles”, “más transparente”, “hablamos de forma más cercana”, “la vacuna contra el populismo”. Y me imagino que el ciudadano que vota se preguntará:¿ycómo me garantiza esto que en el PP ya no hay más corruptos?¿Ycómo hace esto que Rajoy por fin me caiga bien?¿Yesto como me ayuda a llegar a fin de mes?.

Lo que el PP necesita es una transformación. Las empresas, cuando pierden 50% de su cuota de mercado, se embarcan en procesos de transformación ambiciosos que pueden incluir una nueva identidad visual, pero que se basan en redefinir de manera relevante lo que la marca representa e implantar una serie de acciones concretas y de alto impacto para revertir la situación.

Más allá de la sensación de “oportunidad desperdiciada” de hacer algo relevante y de calado, el cambio de logo va a ser percibido por los votantes como “regar las flores cuando se está incendiando la casa”, generará burlas y mucho escepticismo, y aumentará la creciente sensación de falta de conexión y entendimiento de los problemas reales de los ciudadanos.

Hay que olvidarse de cambios de logos. Hay que olvidarse de cambios cosméticos. Si el PP quiere revertir la tendencia actual y volver a ser el partido mayoritario, tiene que desarrollar un concepto fuerte, agresivo, de alto calado, que incluya una idea, un mensaje, una serie de acciones de alto impacto que demuestren un cambio real. A Rajoy se le acaba el tiempo para presentarnos su new deal.

*Joseph Gelman essocio de Prophet, consultora de 'marketing', 'branding' e innovación.

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