Participación electoral: las variables sociodemográficas

A medida que incrementa la edad también se produce un aumento del interés por la política; aunque ello también depende del contexto político

Foto: Una imagen de las pasadas elecciones generales. (EFE)
Una imagen de las pasadas elecciones generales. (EFE)

Son diversos los factores sociodemográficos que inciden en la participación electoral de los individuos. A lo largo de esta serie de apartados desgranaremos cada una de las diversas circunstancias que influyen en una mayor o menor participación electoral, así como en el abstencionismo. 

¿Existe una correlación entre las variables sociodemográficas como la edad, el sexo, el volumen de ingresos, el estado civil, la clase social, el nivel de estudios, entre otros, y la participación electoral de los individuos? Veámoslo.

Edad, sexo y participación electoral

Tradicionalmente la edad y el sexo eran dos variables ligadas entre sí que tenían una fuerte correlación con la participación electoral. Sin embargo, tras igualarse el derecho de voto entre hombres y mujeres y con la equiparación de ambos en la esfera laboral, el sexo ha dejado de ser una variable crucial y explicativa de la participación.

Continúa siendo conveniente analizar la variable de la edad, que sí presenta una clara relación con la participación electoral. En general, y pese a que hoy en día no es tan acentuada, existe cierta desafección entre los jóvenes. Su participación electoral es muy alta a los 18 años, pues es la edad en la que se puede votar, y desciende posteriormente hasta los 35-40 años, aproximadamente. Luego, el abstencionismo se reduce y la participación comienza a aumentar hasta los 70 años, cuando, de nuevo, desciende. 

(EFE)
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Ello se explica porque a medida que incrementa la edad también se produce un aumento del interés por la política, a la par que crece la experiencia de los individuos y la capacidad de ser más críticos.

Otro de los argumentos que justifican este comportamiento es la diferencia generacional, es decir, la intención de voto puede deberse a los contextos políticos diversos que hayan podido vivir distintas generaciones y a la consiguiente movilización de los mismos, como por ejemplo la crisis económica, el desempleo, entre otros.

Estudios y participación electoral

El nivel de estudios también es otra de las variables empleadas para determinar el grado de participación electoral. Sigue siendo un elemento a tener en consideración, aunque cada vez en menor proporción, pues la irrupción del televisor en los hogares o el acceso a las nuevas tecnologías han acercado la información a todos los individuos sin importar su procedencia o nivel de estudios.

La educación ayuda a entender y a trabajar conceptos abstractos y complejos y proporciona, asimismo, herramientas de participación, de interés, de acercamiento y, en definitiva, da un empuje para acercar al ciudadano a la esfera política. Sin embargo, resulta peligroso afirmar que una mayor o mejor educación se traduzca en una alta participación electoral.

Volumen de ingresos y participación electoral

Conviene también estudiar y tener en cuenta esta variable. El volumen o nivel de ingresos puede favorecer la participación electoral. A mayores recursos económicos, mayor tiempo se puede dedicar a la actividad política y a lo que ello conlleva, es decir, a analizar las distintas opciones electorales, a la lectura de sus programas, seguimiento, entre otros. Aún así, también podría pensarse en el coste temporal que lleva consigo la dedicación a la actividad política y la consiguiente pérdida de oportunidades, pues se está renunciando a un mayor nivel de ingresos a cambio de consagrar el tiempo al estudio de la actividad política. Por tanto, aquí vemos cómo el nivel de ingresos no siempre está estrictamente ligado con una mayor participación electoral.

Es posible afirmar que una mayor integración social genera también sentimientos de responsabilidad cívica y mayor presión social hacia la participación

Generalmente, las personas con mayor renta suelen tener más estudios y, por consiguiente, más cercanía hacia las cuestiones de índole política y mayor capacidad para identificar fácilmente sus preferencias y posicionarse fácilmente en el espectro político e identificarse con un partido. Ello, como consecuencia, acarrea una mayor participación electoral.

Integración social y participación electoral

El último de los factores explicativos de la participación electoral que obedecen a fenómenos sociodemográficos es la integración social. La posición que el individuo ocupa en relación a su entorno y las interacciones que éste realiza son cruciales para explicar el aumento o el abstencionismo en la participación electoral. Autores como Lazarsfeld apuntan a que cuanto más central es la posición social de un individuo, mayores serán sus contactos personales y mayor su nivel de participación electoral. Es posible afirmar que una mayor integración social genera también sentimientos de responsabilidad cívica y mayor presión social hacia la participación. 

Íntimamente ligado al grado de integración social de los individuos está el tamaño del municipio en el que residen. Las teorías de la modernización sugieren que los entornos urbanos producen más estímulos para la participación política pues en ellos subyace un mayor nivel de información, un mayor flujo de comunicación política, unas redes de organizaciones y unas asociaciones más desarrolladas… En definitiva, mayores herramientas que facilitan el voto.

La intención de voto puede deberse a los contextos políticos diversos que hayan podido vivir distintas generaciones y a la movilización de los mismos

Sin embargo, el modelo comunitario también sugiere que en los entornos pequeños se favorece más la integración, pues se pasa del anonimato, la impersonalidad y la distancia de sus habitantes, propia de las grandes urbes, al conocimiento de la práctica totalidad de los mismos y, a la postre, ello incide en la participación electoral. Al parecer, es la segunda teoría la que se cumple y suele ser en los pequeños municipios donde aumenta la participación electoral.

Para terminar, podemos concluir afirmando que:

A medida que incrementa la edad también se produce un aumento del interés por la política; aunque ello también depende del contexto político.
Una mayor o mejor educación no es sinónimo de una alta participación electoral.
El volumen o nivel de ingresos favorece la participación electoral.
Una mayor integración social genera sentimientos de responsabilidad cívica y mayor presión social hacia la participación.

 

Anna-Clara Martínez es politóloga y abogada. Editora de 'Debate 21'.

Tribuna

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