El decálogo del líder auténtico

El líder auténtico muestra pasión por lo que hace y lo transmite a los demás a partir de atributos como la honestidad, la humildad o la empatía

Foto: El cofundador y CEO de Facebook Mark Zuckerberg. (Reuters)
El cofundador y CEO de Facebook Mark Zuckerberg. (Reuters)
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Los líderes juegan un papel fundamental en el éxito o fracaso de las empresas y la sociedad. Los líderes son importantes no solo por lo que hacen, sino por lo que representan en la mente de la gente. Sin embargo, los números casos de corrupción han producido una crisis de liderazgo. Se ha creado un sentimiento de desconfía en los líderes tanto en la política como en los negocios.

Si los líderes quieren recuperar el respeto y la confianza de la gente, necesitan un liderazgo auténtico. No es suficiente tener un puesto directivo. El líder efectivo necesita mostrar su lado más humano y establecer relaciones auténticas con sus subordinados.

¿Cuál es el decálogo del líder auténtico?

Consistente: El líder auténtico es fiel a sí mismo y a los demás. Muestra coherencia entre lo que dice y hace. Esto no implica que se comporte siempre de la misma forma, sino que aprende y se adapta al contexto. Eso sí, siempre siguiendo sus propios valores. Dice lo que hace y hace lo que dice. No hay brecha entre el dicho y el hecho, y esta consistencia crea confianza.

Apasionado: Disfruta del trabajo que realiza y transmite esa ilusión positiva a todos aquellos que le rodean. Su pasión es contagiosa. Cuando el líder muestra su compromiso afectivo a los objetivos del grupo, los demás comienzan a sentir esa misma pasión por el trabajo. El líder auténtico dirige con el corazón. Sus sentimientos positivos entusiasma y motivan a sus seguidores.

Esteban HernándezEsteban Hernández

Honesto: El líder auténtico es consistente con un código de valores propio que se rige por los principios de integridad y bienestar común. No vale ser fiel únicamente a uno mismo. Esta es la falacia de la autenticidad. El verdadero líder auténtico mantiene un balance entre uno mismo y los demás. La responsabilidad del líder auténtico es dual, consigo mismo y con la sociedad.

Estratégico: Tiene una visión global de la organización. Pinta una organización donde los demás pueden verse y contribuir. Esta visión general permite al líder priorizar actividades y determinar lo que es auténticamente importante. Su equipo y organización pueden centrarse en las tareas clave utilizando los recursos de forma eficiente.

Humilde: La humildad es la seña de identidad del líder auténtico. Mientras algunos CEOs proyectan una imagen narcisista, el líder auténtico tiene una percepción balanceada de sus virtudes y limitaciones. Porque está convencido que necesita de los demás para tener éxito, busca un liderazgo compartido. Reconoce el trabajo y el esfuerzo de los demás y comparte los momentos de gloria con ellos.

El fundador de Microsoft, Bill Gates, imparte una charla en Munich. (Reuters)
El fundador de Microsoft, Bill Gates, imparte una charla en Munich. (Reuters)

Flexible: El líder auténtico es consistente en sus principios pero flexible en sus hábitos. Tiene una faceta emprendedora. La autenticidad del líder evoluciona con el tiempo. Abierto a nuevas ideas y proyectos, tiene una alta orientación al aprendizaje. Adquiere nuevos hábitos de liderazgo que le permiten adaptarse con éxito a nuevas situaciones.

Empático: Para ser verdaderamente un líder auténtico, la empatía con los demás es fundamental. La percepción que los demás tienen del líder es lo que determina su autenticidad. Cuando el líder establece relaciones honestas con su equipo, puede escuchar su feedback. Asimilar este feedback de forma constructiva enriquece el compás interno que guía a los líderes auténticos.

Mientras algunos CEOs proyectan una imagen narcisista, el líder auténtico tiene una percepción balanceada de sus virtudes y limitaciones

Ejemplar: Los líderes auténticos son un ejemplo a seguir, sobre todo ante las dificultades. Cuando otros frenan ante la adversidad, el líder auténtico se crece. Responde con resiliencia ante los problemas y sus historias de coraje sirven de inspiración y admiración para los demás. Ofrecen un modelo de conducta a seguir que motiva a sus seguidores a imitarlo.

Servicial: Más allá de los intereses personales, el líder auténtico es servicial. Se preocupa por crear un contexto donde los demás también puedan crecer y desarrollarse. Al servicio de los demás, su conducta colaboradora crea un clima de seguridad psicológica que promueve la iniciativa y la innovación.

Memorable: El líder que está al servicio de los demás permanecerá en la memoria de la gente porque dejará tras sí símbolos y rituales que transmiten sus valores. Los demás le recordarán no solo por sus éxitos profesionales, sino más importante, por cómo les ha hecho sentir. El líder auténtico deja un legado que va más allá de su tiempo.

En conclusión, el líder auténtico muestra pasión por lo que hace y lo transmite a los demás creando un clima de optimismo. Tiene una visión balanceada de sus fortalezas y debilidades. Busca la opinión de los demás y reconoce públicamente sus contribuciones. No se conforma con el statu-quo; sino que busca el continuo crecimiento y desarrollo profesional. Más allá de sus propios intereses, el líder auténtico trabaja por el bienestar común. La mentalidad del líder auténtico no es de superhéroe, sino de un humilde colaborador.

*Margarita Mayo es profesora de Liderazgo y Comportamiento organizacional en la IE Business School

Tribuna

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