Permiso para nacer, permiso para morir

El respeto a la libertad nos hace apostar por la gestación subrogada y por los derechos y garantías al final de la vida

Foto: Foto de familia tras el acto 'Gestación subrogada. Una apuesta de futuro', organizado por Ciudadanos en febrero en Madrid. (EFE)
Foto de familia tras el acto 'Gestación subrogada. Una apuesta de futuro', organizado por Ciudadanos en febrero en Madrid. (EFE)

Durante estos primeros meses, como responsables de Sanidad y de Igualdad en Ciudadanos, hemos tenido que afrontar dos debates en los extremos opuestos de la vida. Debates ambos de calado y sin embargo con similares enemigos. Estos debates tienen matices tan delicados y sensibles que es difícil introducirse en este campo minado si uno no tiene convicciones firmes sobre ambos. Nosotros las tenemos.

Cuando comenzamos esta andadura política, nos hicimos estas dos preguntas: ¿quién se opondría a un proyecto que quiere generar vida? ¿Quién se enfrentaría a nosotros por cuidar y dignificar el proceso de morir? Los enemigos de ambos proyectos no están tan alejados, ni son tan diferentes. Son conservadores de izquierdas y de derechas. Cuando uno afronta debates esenciales como estos, debates que afectan a las raíces del ser humano, debates sobre cómo llegamos a este mundo y cómo nos despedimos de él, es inevitable el chocar con posiciones conservadoras.

¿Quién se opondría a un proyecto que quiere generar vida? ¿Quién se enfrentaría a nosotros por cuidar y dignificar el proceso de morir?

Entiéndasenos, sabemos que esta resistencia es absolutamente normal. Son las cuestiones esenciales en las que se ha de encontrar más oposición. Nadie discute mucho por el color de la pintura de la casa. El instinto conservador es un instinto esencial en el ser humano. Es aquello que nos dice "no salgas de casa", "no arriesgues". Todo parece siempre más seguro al calor del hogar. Es el apego a lo seguro, a lo cierto, a lo eterno. Sin embargo, este apego no sirve para afrontar los nuevos tiempos.

Vivimos en un mundo cambiante que avanza imparable y ofrece nuevas oportunidades acompañadas de nuevos riesgos. Riesgos y oportunidades a los que hemos de enfrentarnos con la determinación de un avezado piloto en un mar embravecido. De nada sirve esconderse en la bodega a esperar que pase el temporal. Un buen piloto tiene que saber cuál es su destino, cuáles son sus coordenadas. Nosotros sí las sabemos. Nuestras coordenadas son la libertad y la dignidad del ser humano.

Libertad y dignidad

La libertad para emprender nuestros caminos y nuestra búsqueda de la felicidad con respeto a los demás, a sus creencias, a sus convicciones y a sus preferencias. La libertad de tener nuestro propio proyecto vital y decidir sobre nuestro propio final. Es ese respeto a la libertad el que nos hace apostar por la gestación subrogada y por los derechos y garantías al final de la vida. Porque los tiempos han avanzado y nos han proporcionado nuevas oportunidades.

La fertilización 'in vitro', también cuestionada en su inicio, ha permitido a millones de parejas en el mundo cumplir el sueño del ser humano: perpetuarse en sus descendientes, el sueño de donar vida a este mundo y perpetuar tus afectos y tus convicciones. Quienes hoy recelan de la gestación subrogada no están muy lejos de quienes entonces también se oponían al imparable avance de la ciencia. La donación altruista de órganos también era un sueño hace poco y ya comienza a existir en la realidad. A estos donantes se les llama el 'buen samaritano'. Si aceptamos los donantes en vivo... ¿por qué nos negamos a la gestación subrogada? Porque la verdad es que hay en este mundo, por increíble que pueda parecer, gente dispuesta a hacer cosas por los demás. Entre esas gentes hay mujeres dispuestas a ofrecer generosamente a otras parejas la oportunidad de la maternidad y la paternidad. Pero, sobre todo, están dispuestas a ofrecer a un niño la oportunidad de encontrarse con unos padres que lo han deseado más que ningún otro padre en el mundo.

Juan Ramón RalloJuan Ramón Rallo

Nuestro proyecto recoge garantías suficientes para asegurarnos del altruismo de estas gestantes. Libertad, generosidad... y dignidad. Dignidad y derechos para los hijos que no pueden estar al albur del capricho o de una legislación incompleta y fuera del tiempo. La solución que ofreció el Comité Español de Bioética, a lo que algunos llaman comercialización del cuerpo de la mujer, no fue la que nosotros ofrecemos: prohibirla y hacer que solo sea posible la donación altruista. La solución que propuso el comité fue simplemente subir el precio y ponerlo solo al alcance de unos pocos privilegiados. El comité no puede legislar en otros países, ni poner puertas al campo. El comité no puede cerrar las fronteras de un mundo abierto. Esta solución solo cerraría las puertas a quienes no tienen recursos suficientes.

El comité no propone evitar la comercialización, solo propone subir el precio. ¿Quién detendría a unos padres con un niño en la frontera?¿Cómo preservaríamos los derechos de ese niño?¿Están nuestros principios por encima de sus derechos e intereses? Esto ya está sucediendo y el comité así lo refleja. Ningún comité puede parar el mundo. Los verdaderos líderes no son quienes dicen a sus conciudadanos "quedémonos a seguro, cerremos nuestras fronteras políticas e ideológicas". Los líderes son quienes les ofrecen un camino seguro para avanzar en la tormenta, no quienes les sugieren que se queden en un refugio que no soportará la ventisca.

Libertad y dignidad, también para abandonar este mundo de acuerdo a nuestras convicciones. Libertad para poder decidir sobre cómo enfrentamos el adiós. Rechazar el encarnizamiento y poder abandonar la lucha sin necesidad de agotar todos los recursos que la medicina ha puesto a nuestro alcance. Porque también en este campo los nuevos tiempos han proporcionado grandes avances. Avances que necesitan que aseguremos a nuestros ciudadanos un marco cierto donde sea posible elegir con criterio propio.

No hay vida digna sin libertad. No hay derechos ni libertades más allá de la vida. Buscar ese equilibrio es el objeto de nuestro proyecto

No podemos entregar nuestra voluntad en manos de los médicos, ni de la tecnología. No podemos delegar siempre en nuestros familiares. Tenemos que asegurar a nuestros ciudadanos que serán ellos quienes, correctamente informados, podrán decidir hasta dónde utilizar los avances médicos para prolongar una vida que se apaga. Tenemos que garantizarles que no habrá un sufrimiento innecesario. Dignidad, también aquí, para tratar la vida y la muerte con el respeto y la seriedad que merece nuestro don más preciado. No hay vida digna sin libertad. No hay derechos ni libertades más allá de la vida. Buscar ese equilibrio es el objeto de nuestro proyecto. El equilibrio entre el respeto a la vida y la irrenunciable conquista de la libertad individual.

Francisco Igea ArisquetaFrancisco Igea Arisqueta

Así pues, hoy nos encontramos en una curiosa circunstancia: miles de españoles nos piden permiso para nacer mientras que otros miles nos piden permiso para morir. Acompañemos a ambos con rigor, con respeto, con tolerancia y, en último extremo, si ustedes nos lo permiten, con amor. No tratemos con ligereza sus derechos, ni obviemos la profundidad del debate. Pero, sobre todo, no nos resignemos a nuestros temores. Hay un mundo en marcha, salgamos de la bodega y tomemos el timón.

*Francisco Igea, portavoz de Sanidad de C's, y Patricia Reyes, portavoz de Igualdad de C's.

Tribuna

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