El cambio de las Fuerzas Armadas empieza por la transparencia

Para un debate sobre el modelo de Defensa es fundamental contar con la mayor información posible, y de la forma más clara y transparente

Foto: El Ejército de Tierra en el desfile de la Fiesta Nacional. (EFE)
El Ejército de Tierra en el desfile de la Fiesta Nacional. (EFE)

Hace tres años, Podemos irrumpió en el escenario político de nuestro país con un firme compromiso de cambio. Un cambio que incumbía e incumbe a todos los ámbitos de nuestra sociedad, y no es, por tanto, ajeno al ámbito de las Fuerzas Armadas cuya conmemoración tiene lugar este sábado 27 de mayo.

Uno de los planteamientos que caracterizan los vientos de cambio en España es haber logrado escapar del maniqueísmo que se arrastra desde hace décadas y que fractura nuestro país, plural y rico en culturas y lenguas. El patriotismo no es monopolio de ningún partido, y se demuestra cada día del año, no solo en los desfiles sino también en los momentos más complicados para nuestros soldados y sus familias, en las declaraciones de la renta, y en la voluntad política de que la crisis económica que hemos sufrido no deje a nadie atrás.

En Podemos tenemos claro que es necesario abrir el debate sobre el modelo de Defensa que necesita la España del siglo XXI. Un debate que no atañe exclusivamente al ministerio y la cúpula militar, sino que conviene abrir al conjunto de la sociedad. Este es el primer paso, y antecede a los debates miopes y seguidistas planteados por Trump sobre el porcentaje de gasto que debemos dedicar a ello. Es legítimo que algunos partidos tengan claro que en el contexto de recortes generalizados que sufrimos es preciso seguir aumentando el gasto militar al 2%, aunque a nosotros nos parece más importante hablar de qué riesgos y escenarios se contemplan a medio y largo plazo, qué necesitamos para darles respuesta y qué pasos son precisos para alcanzarlos de forma sostenible y segura. El debate sobre la financiación no debería anteceder al proceso de revisión de nuestra propia estrategia de paz, seguridad y defensa para adecuarla a las necesidades de la España presente y futura.

El patriotismo no es monopolio de ningún partido y se demuestra no solo en los desfiles sino también en los momentos complicados para los soldados

Teniendo claro qué defensa necesitamos, el debate posterior afecta a nuestros profesionales de las Fuerzas Armadas, quienes llevan años sufriendo en primera persona los efectos de la crisis, con retribuciones a la cola de nuestro entorno europeo y cuarteles e instalaciones en un estado calamitoso. Especial mención merece la escala de tropa y marinería afectada por discriminación de edad, y que al cumplir 45 años queda expulsada de las Fuerzas Armadas a un mercado laboral particularmente afectado por el paro y la precariedad. La subida histórica del 30% en el presupuesto de este año no se destinará a paliar ninguno de estos lastres, sino que irá a parar eminentemente al pago de los Programas Especiales de Armamento. Durante la legislatura 2011-2015, el gobierno de Rajoy recurrió a argucias presupuestarias que fueron declaradas inconstitucionales. Todo un ejemplo de la opacidad que ha existido, y existe, en Defensa.

En este sentido, la financiación de las operaciones en el exterior es otro de los agujeros negros que vienen siendo denunciados desde hace décadas por el Tribunal de Cuentas. En ninguna otra partida presupuestaria se conciben unas diferencias tan escandalosamente abultadas entre lo presupuestado y lo ejecutado cada año. Nuestra ministra falta al respeto y a la inteligencia de la ciudadanía y de las propias Fuerzas Armadas cuando alardea de tener más operaciones que nunca en el exterior, a la par que sigue presupuestando a la baja la partida correspondiente a esta materia.

Hay ejemplos recientes que invitan a la preocupación y que son sintomáticos de la gestión que afecta a nuestra Defensa. Por un lado, el caso DEFEX, una empresa encargada en origen de internacionalizar la industria de defensa española en el extranjero, y que ha encadenado varias tramas de corrupción que afectan a una empresa semipública y a varias empresas de venta de armas. Hasta el punto que el propio Ministerio de Defensa ha terminado por proponer la disolución de la misma por el “daño reputacional” que arrastra tras los distintos casos identificados.

La subida histórica del 30% en el presupuesto de este año irá a parar eminentemente al pago de los Programas Especiales de Armamento

Otro caso llamativo es la adjudicación a una empresa de seguridad privada, Marsegur, de un macro-contrato por parte del Ministerio de Defensa para vigilar sus instalaciones en toda España, con unas condiciones indignas para los trabajadores. La propia patronal del sector expulsó al propietario de Marsegur, Miguel Ángel Ramírez, por competencia desleal, y el convenio colectivo de la empresa ha sido anulado por la Audiencia Nacional por segunda vez. El propio Ramírez, conocido por su proximidad al exministro Soria, atesora un largo historial de casos de fraude a la Administración, que no impidieron que fuera indultado en 2013 por el Gobierno de Rajoy.

En cualquier caso, y sin perder de vista que militares valientes y comprometidos con la democracia, como el general Gutiérrez Mellado o todos aquellos que formaron parte de la Unión Militar Democrática (UMD), lograron dar pasos clave para regenerar nuestras Fuerzas Armadas hace más de 30 años, hoy toca dar un paso adelante y seguir afianzando su legado. Y no nos hagamos trampas al solitario porque, para un debate sano y necesario sobre el modelo de Defensa, es fundamental contar con la mayor información posible, y de la forma más clara y transparente. Desde Podemos, tanto en la calle como en las instituciones, vamos a seguir trabajando en ello.


Juan Antonio Delgado es portavoz de Unidos Podemos en la Comisión de Defensa del Congreso de los Diputados.

Julio Rodríguez es responsable del área de Paz y Seguridad, y miembro del Consejo Ciudadano de Podemos.

Tribuna

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