El día que la izquierda española votó contra la igualdad

Ellos sin el PP no saben vivir. La izquierda española sigue necesitando antagonistas porque, en realidad, esta ayuna de propuestas

Foto: Los diputados de Unidos Podemos en el Congreso. (EFE)
Los diputados de Unidos Podemos en el Congreso. (EFE)

"Cosas veredes, amigo Sancho, que harán fablar las piedras".

El pasado martes presentamos en el parlamento español una moción para disminuir las desigualdades en el acceso a las prestaciones sanitarias de todos los españoles. Desigualdades según su lugar de residencia y su nivel de renta. El sistema sanitario español es un sistema desigual por latitud, por longitud y por niveles de renta. Los indicadores clave del sistema así lo demuestran, diferencias en la financiación (más de un 60% en gasto por habitante), diferencias en medios (40-50% en médicos hospitalarios/habitante), diferencias en equipamientos, diferencias en prestaciones, diferencias en las condiciones laborales de los facultativos… y lo peor: hay diferencias en resultados en salud. Encontramos diferencias en mortalidad entre comunidades, según procesos, que pueden superar en algunos casos el 40-50%. También sabemos por diferentes estudios que son los trabajadores con menor nivel de renta los que concentran el 98% de los problemas de adherencia al tratamiento por la existencia de los copago. Estas diferencias no son admisibles. Los números son tercos y se resisten a doblarse a la voluntad del legislativo y del ejecutivo. ¡Qué le vamos a hacer, la realidad, que se empeña en hacernos la puñeta!

Así lo demostramos, con datos y con mapas sobre la mesa, en el pleno anterior, durante la interpelación urgente a la ministra que pueden ver en YouTube. Nuestro sistema parlamentario nos obliga a presentar una moción a consecuencia de una interpelación. Es decir que si vemos y denunciamos un problema estamos obligados a presentar una solución para que el parlamento se pronuncie sobre ella.

Esto hicimos este martes: presentamos una batería de 9 medidas concretas:

1.- Remitir cada 6 meses al consejo interterritorial todas las nuevas prestaciones básicas que haya incluido cualquier comunidad, a fin de trasladarlas a todo el sistema si cuentan con una evaluación positiva. Poníamos como ejemplo el cribado neonatal de inmunodeficiencias que está implantado en Cataluña y no en el resto del Estado.

2 .- Estudiar una reforma de la financiación autonómica más finalista que nos asegure que no se perpetúan diferencias de más del 60% de gasto por habitante.

3.- Establecer un portal de transparencia más exhaustivo que descienda al nivel de los servicios hospitalarios y de los centros a fin de conocer mejor estas desigualdades y poder atacarlas.

4.- Incrementar el fondo de cohesión sanitaria para favorecer los desplazamientos de pacientes a centros de referencia entre comunidades.

5.- Establecer comités centralizados de expertos que sean quienes determinen o no el acceso a los medicamentos huérfanos (de precio normalmente muy elevado) para enfermedades raras.

6.- Reforzar la política de atención primaria y evitar el trato discriminatorio que sufren algunos médicos en comunidades como Castilla y León.

7.- Extender los cribados de cáncer colorrectal al 100% de la población diana en esta legislatura.

8.- Limitar el copago de los trabajadores con ingresos más bajos. Estableciendo topes mensuales como en el caso de los pensionistas.

9.- Revisar el estatuto sanitario para establecer mejores incentivos a nuestros profesionales relacionados con la calidad y los resultados.

Perdimos por goleada 9 a 0. Si señores, 9 a 0. Desde lo de Malta no se veía un resultado así. He de decirles que entendí perfectamente el sentimiento de John Bonello aquel memorable día. En algún momento, cuando íbamos ya 4 a 0, las miradas de mis compañeros contenían una extraña mezcla de angustia y compasión.

el abracadabra llegó cuando la izquierda intentó defender que no votaría a favor de la igualdad y de la reducción del copago

Se preguntarán ustedes cómo es posible que toda la izquierda “honrada” de este país, PSOE y Podemos incluidos, votará contra la igualdad. Pues yo también. He de decirles que han pasado 24 horas cuando estoy escribiendo este artículo y aún se me hace muy cuesta arriba intentar entender el empeño de la izquierda en mantenerse al lado del discurso ventajista del nacionalismo. Si ven las intervenciones de PNV y PDeCAT verán dos magnificas piezas de la oratoria supremacista. Oratoria que llama “diversidad” a la desigualdad cuando esta les favorece y “afrenta intolerable” a la misma desigualdad cuando les perjudica. Un clásico de los estragos que puede causar la txapela, o la barretina, cuando se llevan tan ajustados que dificultan el correcto riego cerebral.

La intervención del PP fue más en la línea habitual de defender los logros del ejecutivo, negar los datos y evitar hablar del copago (esa palabra maldita). Pero el abracadabra llegó cuando la izquierda, en un ejercicio de contorsionismo imposible, intentó defender que no votaría a favor de la igualdad y de la reducción del copago para no “maquillar” las políticas del PP. Es decir votaron “con el PP” y contra los trabajadores, para fastidiar “al PP”. No me digan que no es creativo.

El PSOE y Podemos pudieron conseguir un avance clave para la salud de los trabajadores con menos ingresos, pero nosotros subíamos y el PP bajaba

En el origen de todo esto subyacen, en mi opinión, tres causas preocupantes. La primera el irresistible poder de seducción que nuestros neocarlistas ejercen sobre esta izquierda. La izquierda que antaño sacrificaba la libertad a cambio de la igualdad, hoy la sacrifica, simplemente, a cambio de que los regionalistas de todo cuño no les retiren el saludo. La segunda el advenimiento de la izquierda posmoderna. Una izquierda en la que las palabras progreso e igualdad son significantes vacíos de contenido. Pero la tercera es la peor: “Si tú subes en las encuestas votaré que no a lo que propongas”, sea lo que sea. El PSOE y Podemos pudieron conseguir un importante avance para la salud de los trabajadores con menos ingresos, pero nosotros subíamos y el PP bajaba. Así de simple, ellos sin el PP no saben vivir. La izquierda española sigue necesitando antagonistas porque, en realidad, esta ayuna de propuestas. Así que apúntense el viejo adagio para próximas fechas: “Cosas veredes, amigo Sancho, que harán fablar las piedras”.

*Francisco Igea es diputado de Ciudadanos en el Congreso de los Diputados.

Tribuna

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