Un futuro para Ford Almussafes

Las autoridades nacionales y el conjunto del sector del automóvil harían bien en auscultar las incipientes complicaciones-piloto de la planta valenciana de la multinacional estadounidense

Foto: Operarios trabajan en la fábrica Ford de Almussafes. (EFE)
Operarios trabajan en la fábrica Ford de Almussafes. (EFE)

Puede parecer razonable preguntarse si el inminente anuncio que realizará la división europea de Ford el próximo 15 de noviembre representa un ajuste más o menos coyuntural o si podríamos estar ya ante los primeros avisos de la reconversión a que está llamado uno de los sectores industriales con mayor peso económico del mundo. Es decir, que no es del todo descartable que el ajuste sea un síndrome, más que un síntoma.

Con la irrupción de nuevas tecnologías de alto poder transformador, los sistemas de propulsión en pleno proceso de replanteamiento y en medio de una deriva sociológica y generacional que se desentiende de la propiedad del automóvil como símbolo cultural de emancipación, harían bien las autoridades nacionales y el conjunto del sector si auscultaran las incipientes complicaciones-piloto de la planta de Almussafes. Por las lecciones que puedan extraerse respecto a otras compañías automovilísticas y más en especial por intentar mejorar el desempeño de nuestra capacidad de anticipación e iniciativa, en lugar de limitarnos a una pasiva espera ante la deriva de los acontecimientos.

¿Poseen, o no, el sector y la nación, los recursos para desencadenar de forma coherente el proceso de innovación a gran escala que exigen las nuevas formas de movilidad, los cambios tecnológicos, sus formas de producción y sus nuevos modelos de negocio?

Coches de la factoría de Ford en Almussafes. (Reuters)
Coches de la factoría de Ford en Almussafes. (Reuters)

Una nueva experiencia de movilidad

Según los datos estimados en marzo de 2018 por la consultora PwC, el parque europeo de vehículos se reducirá en un 25%, pasando de 280 a 200 millones de unidades en el año 2030. La ratio de ocupación de 1,3 personas por vehículo también presenta una tendencia creciente. Los particulares se apuntan ya a engrosar la masa comercial de los vehículos de 'renting', dominio hasta ahora de empresas, profesionales y pymes. Según certifica la Asociación Española de Renting, casi 80.000 vehículos se incorporaron este año al mercado de alquiler respecto a 2017. Y si atendemos a los datos de la DGT, el porcentaje de conductores jóvenes entre 18 y 34 años se ha desplomado en España en más de once puntos desde principios del siglo XXI, pasando de representar el 38% a tan solo un 27%, en apenas 15 años.

Se avecina una era de automóviles sin conductor ni dueño. Los datos parecen apuntar a la insostenibilidad industrial del modelo actual

Un 40% del recorrido total cubierto por los coches europeos será efectuado por vehículos autónomos para el año 2030, con el consiguiente impacto en las oportunidades de 'car-sharing'. Y lo que es más importante, cada automóvil en particular incrementará significativamente sus horas totales de rendimiento al permanecer parado durante períodos de tiempo mucho menos prolongados debido a estas modalidades de uso compartido.

Se avecina una era de automóviles sin conductor y sin dueño. Los datos parecen apuntar a la insostenibilidad industrial del modelo actual de producción de automóviles. De los 903 ejecutivos del sector automoción procedentes de 43 países entrevistados en 2018 para un estudio global de KPMG, el 90% se mostró "muy conforme" con la idea de considerar la idea de "remanufactura" como concepto viable para el futuro del sector.

El 'president' de la Generalitat, Ximo Puig (i), maneja un coche a escala en presencia del presidente y consejero delegado de Ford España. (EFE)
El 'president' de la Generalitat, Ximo Puig (i), maneja un coche a escala en presencia del presidente y consejero delegado de Ford España. (EFE)

La regla fija de la rentabilidad

Frente a este panorama de cambios existe, sin embargo, un elemento invariable de la situación que son las exigencias de rentabilidad aplicables a toda compañía. Las denominadas "Cuatro Métricas" de Ford (Growth, Ebit, Margin, Cash Flow) que definen las líneas rojas de la caja de mando de la compañía, no pueden verse alteradas sin dar lugar a decisiones drásticas. La pregunta es si el nuevo contexto tecnológico y comercial del mercado de la automoción permite mantener sus parámetros dentro de unos márgenes de seguridad para las factorías europeas y partiendo de ahí, qué innovaciones deberíamos implementar para que así fuera.

Dada la hipótesis de un parque automovilístico menguante, el desafío de la productividad entendido como el número de vehículos que somos capaces de producir por unidad de tiempo, parece trasladarse al coste total al que seríamos capaces de ofrecer un tipo diferente de portfolio integrado por los nuevos productos (y servicios) que deben ser producidos en este entorno de transformación de la demanda donde debe aprender a desenvolverse la industria para mantener sus expectativas.

La influencia de la coyuntura geopolítica se queda corta frente a las transformaciones que impondrá al sector la irrupción de innovaciones tecnológicas

Los accionistas de Ford han percibido desde 2012 unos beneficios de 15.000 millones de dólares y la empresa busca ahora consolidar posiciones donde sea posible generar rentabilidades similares que se apoyen no en nociones superadas de la competitividad industrial, sino que puedan explotar el potencial de crecimiento al que se abre un nuevo entorno de posibilidades vinculadas a una nueva era del sector de la automoción que se caracteriza por la movilidad sostenible, tal como especificó William Ford Jr., presidente mundial de la compañía en la última junta general de accionistas del pasado mes de mayo.

Los contrargumentos a los ajustes y los riesgos de deslocalización "fábrica a fábrica" que pretende acometer Ford Motor Europa deben neutralizar su impacto a partir de una nueva narrativa que ponga el énfasis en las ideas de crecimiento potencial, adaptación evolutiva, capacidad de innovación, apropiación tecnológica y viabilidad futura.

Por más que deba atribuirse una parte del protagonismo de los acontecimientos a una determinada coyuntura geopolítica, determinada por la suma del Brexit y las políticas arancelarias reaccionarias de Donald Trump, o en el caso de España también a las incógnitas que suscita el futuro de la regulación del diésel, la influencia de las mismas se queda bastante corta frente a las transformaciones de alcance que impondrá al sector la irrupción disruptiva de ciertas innovaciones tecnológicas. Y frente al cambio que demandará en las formas de producción y el modelo de negocio la transformación cultural de lo que entendemos hoy en día por movilidad.

Coches de la factoría de Ford en Almussafes. (Reuters)
Coches de la factoría de Ford en Almussafes. (Reuters)

Un proceso de innovación a gran escala

Más incluso que la coyuntura geopolítica derivada de ciertos carismas o estilos de liderazgo (Trump, Brexit, diésel), son los cambios tecnológicos y culturales los que se dan por garantizados. De ahí que, intentando resumir de algún modo y aunque sea tentativamente el desafío, podríamos concluir que el reto de la innovación dentro del sector se plantea en, al menos, siete niveles estructurales: (1) la adaptación productiva de los procesos de manufactura a nuevas tecnologías de propulsión (en particular los medios eléctricos); (2) la estrategia de adaptación normativa y de regulación coherente de las nuevas realidades; (3) la redefinición del sistema de redes e infraestructuras físicas que prestan soporte a la circulación de vehículos; (4) la incorporación a las cadenas de producción de las nuevas técnicas inscritas en la industria conectada; (5) la respuesta en el diseño de servicios frente a los nuevos hábitos de consumo generacional; (6) el diseño de soluciones comerciales para un contexto influido por la irrupción del vehículo autotripulado; (7) la capacidad de imaginar nuevas formas de rentabilidad, clientes tipo, canales de distribución, fuentes de ingresos, explotación y modelos de negocio; (8) la capacidad de generar nuevos imaginarios y respuestas a las demandas emergentes que derivan de la transformación cultural de la idea de movilidad.

Ford tiene asumido que cada vez venderá menos vehículos y será, cada vez más, un agregado de productos y servicios

Existe otra innovación suplementaria de carácter transversal y fuerte contenido estratégico que consiste en proveernos de un esquema de actuación lo suficientemente amplio para garantizar un desarrollo mínimamente integrado entre los niveles anteriores. Esta última innovación debe inspirarse en un sentido horizontal de la gobernanza entendida como la capacidad de interconexión entre los diferentes tiempos, aspectos y agentes del reto transformador, como la sofisticada combinatoria capaz de desencadenar la competitividad en un contexto que se define a partir de la complementaria interdependencia entre el sector público y el sector privado, entre los diferentes operadores empresariales de toda la cadena de valor del sector, entre productos y servicios, oferta y demanda, problemas y soluciones.

Los factores de la solución están dispersos en casi todos los sitios, integrados en casi ninguno. En un contexto de tal complejidad de factores y sujetos, la gobernanza será un elemento diferencial de las soluciones de éxito.

Un trabajador de la planta de pintura de Ford en Almussafes (Valencia), revisa una carrocería. (EFE)
Un trabajador de la planta de pintura de Ford en Almussafes (Valencia), revisa una carrocería. (EFE)

El futuro de Ford Almussafes

Ford tiene asumido que cada vez venderá menos vehículos y será, cada vez más, un agregado de productos y servicios que garanticen una vinculación eficiente entre el transporte y el espacio público, el trabajo, el ocio, la vida personal y la vida familiar, de acuerdo a una experiencia de usuario inspirada en lo que hoy entendemos por movilidad. Experiencia que en nada se parece ya a lo que pudiéramos entender como tal en el momento en que fueron aplicados históricamente los últimos ajustes.

No estamos solo frente al problema de cómo garantizar a los trabajadores directos e indirectos el mantenimiento de derechos laborales razonables

Es por la capacidad de adaptación de Ford Almussafes a los parámetros de esta nueva realidad, por donde ha de imponerse la evaluación del sentido de la competitividad dentro de una planificación a medio plazo, que es la que ha activado su pistoletazo de salida de los ajustes ya anunciados para este mes de noviembre.

Según parece no estamos solo frente al relevante problema de cómo garantizar a los trabajadores directos e indirectos de una determinada factoría el mantenimiento de unos derechos laborales razonables, sino que empiezan a darse los primeros pasos de una secuencia que somete a todo el país a una evaluación de conjunto respecto a su capacidad real de adaptación a una nueva etapa de la producción industrial que trae consigo transformaciones tecnológicas revolucionarias.

Empecemos por Almussafes y estemos preparados para un proceso más amplio de lo esperado.

*Carlos González Triviño es CEO de Gobernanza Industrial.

Tribuna

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