Los problemas con las matemáticas de Casado y sus promesas falsas

El planteamiento del PP, si no es un intento de estafar al electorado, lo parece

Foto: El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)
El presidente del PP, Pablo Casado. (EFE)

"Nadie promete más que el que sabe que no va a cumplir". Esto es lo primero que me vino a la cabeza cuando escuché al presidente del Partido Popular en el programa 'El Objetivo' de La Sexta hablando de su "revolución fiscal". Esto se resumía en eliminar con carácter inmediato el impuesto de actos jurídicos documentados y el impuesto de sucesiones y donaciones. Casado no mencionó el impuesto sobre el patrimonio, pero su eliminación figura en la web del PP. A esto le añadía Casado reducir el impuesto de sociedades, que ahora está en el 25%, por debajo del 20%. Por último, el PP también quiere reducir el IRPF. Aquí, Casado dijo que ahora en el último tipo se paga el 45%, y en el futuro se pagaría menos del 40%.

Mi sorpresa fue que Casado vino a decir que en el PP habían hecho los números y que esto podía hacerse con carácter inmediato y que se podía pagar sin decir una palabra de recorte del gasto público. En concreto, para Casado, estas dos eliminaciones de impuestos y las dos supuestas rebajas costarían 12.000 millones de euros. Esto no habría problema en pagarlo, porque la recaudación en el último año se había incrementado en 20.000 millones. Después de esto, Casado garantizó que las pensiones, que son el gasto público de mayor importe, se seguirían revalorizando con el IPC.

De momento, nadie se ha molestado en ver si estos números son correctos, así que he hecho algunas comprobaciones básicas. Así, según datos oficiales del Ministerio de Hacienda de 2016 (últimos disponibles), el total de recaudación por el impuesto de actos jurídicos documentados fue de 1.816 millones de euros. Y respecto del impuesto de sucesiones, el importe total fue de 2.377 millones de euros. Respecto del impuesto de patrimonio 2015, recaudado en 2016, la recaudación fue de 944 millones de euros. Aquí, si eliminamos el impuesto, aunque se quiera creer en la curva de Laffer o en el gobierno de los marcianos, la recaudación pasa a ser cero. De momento, el coste excede los 5.000 millones de euros.

En el impuesto de sociedades, hemos recaudado en términos homogéneos, hasta noviembre de 2018, 25.430 millones de euros (fuente, en este caso, la Agencia Tributaria). Si en lugar de cobrar un 25% a las empresas, les cobramos menos del 20%, pongamos un 19%, la menor recaudación vendrá a ser de unos 6.000 millones de euros. Aquí no he tenido en cuenta el efecto que tendría sobre los créditos por activos fiscales diferidos, con lo que el primer año el importe sería muy superior.

Respecto del IRPF, simplemente faltan datos, pero si el PP no pretende que solo se beneficien los que ganan más de 60.000 euros, que son, según la estadística de declarantes, el 3,75% de los contribuyentes del IRPF, entonces la pérdida de recaudación será superior a los 6.000 millones de euros. Con una rebaja de cinco puntos en el IRPF, se está mandando el mensaje de que esta supuesta rebaja será mayor que la reversión de las subidas del IRPF de 2012, que hizo el PP en 2015 y 2016. Según la Agencia Tributaria, en su informe anual de 2016, esta reversión de la subida de impuestos costó en 2015 y 2016 la friolera de 8.542 millones de euros, pero, en fin, tomemos una estimación optimista de una pérdida recaudatoria de solo 6.000 millones de euros.

En resumen, las rebajas, falsas, que promete el PP tendrían un coste muy superior a los 17.000 millones, no de 12.000 millones. Ahora vayamos a ver si el año pasado, donde hubo más crecimiento económico, se recaudaron, o no, 20.000 millones de euros más. Aquí, si comparamos la recaudación homogénea de la Agencia Tributaria (teniendo en cuenta los calendarios de devoluciones), hemos recaudado 12.124 millones de euros más, noviembre contra noviembre. Es una cifra espectacular y el mayor crecimiento de los últimos años, además de récord de recaudación, pero no son 20.000 millones de euros. De hecho, esta cifra, 20.000 millones, es lo que preveía incrementar la recaudación María Jesús Montero, cuyas cuentas son también pura fantasía, subiendo impuestos y computando como ingreso el adelanto de caja de 5.000 millones de euros de las grandes empresas…

Pero aunque Casado no lo tuviese en cuenta, seamos honestos e incluyamos la Seguridad Social, que por cotizaciones sociales ha obtenido, en términos de derechos reconocidos netos, 5.351 millones de euros más. En total, en 2018 no hemos recaudado 20.000 millones de euros más sino cerca de 17.500, si tenemos en cuenta todos los conceptos. Pero eso no significa que el plan de Casado disponga de 500 millones, sobre el coste, calculado a la baja, de 17.000 millones.

Por una parte, las comunidades autónomas, que son responsables de la sanidad, la educación y los servicios sociales, y los ayuntamientos tienen derecho a una parte de esta recaudación. De acuerdo con los cálculos de los Presupuestos 2019, este importe es de 7.859 millones de euros (incluyendo compensar el efecto de retraso de caja del IVA de grandes empresas en 2015), que si no se liquida en 2019 habrá que hacerlo más adelante. Si no se hace, habrá recortes, y desde luego las CCAA del PP y el PSOE no lo harán en gastos superfluos, sino como ya lo hicieron anteriormente, en sanidad, educación y servicios sociales.

Otra cuestión son las pensiones. Solo en 2018 (noviembre contra noviembre), el incremento de gasto en pensiones de la Seguridad Social fue de 4.700 millones de euros, y en subsidios y prestaciones, de otros 800 millones de euros. En resumen, entre financiación territorial y pensiones y prestaciones de la Seguridad Social, antes de los decretos de los viernes electorales del irresponsable Gobierno del PSOE, estamos hablando de más de 13.000 millones de euros. Si a estos 13.000 millones le añadimos un mínimo de 17.000 millones de coste de la revolución fiscal de Casado, las cuentas no salen por ninguna parte, incluso antes de cumplir con los compromisos españoles de gasto en defensa, o de otras subidas de gasto, como el incremento de sueldo a los funcionarios, equiparación salarial de Policía y Guardia Civil, salvo que el PP quiera suprimirlas…

Las promesas del PP, que es evidente que no piensa cumplir, incrementarían el déficit como mínimo punto y medio, es decir, entre 15.000 y 20.000 millones de euros, devolviéndonos al protocolo de déficit excesivo, ya que excederíamos con mucho el 3%. Esto nos llevaría con seguridad a una multa de la Unión Europea, además de que probablemente se nos disparase la prima de riesgo, incrementando los costes de financiar una deuda pública que excede del billón (con b) de euros. En resumen, estas promesas falsas del PP, queriendo a la vez incrementar el gasto público, serían la antesala de una pesadilla. Pero, como usted ya sabía, antes de ver los números, el planteamiento del PP, si no es un intento de estafar al electorado, lo parece.

Pero, en fin, todo esto no es real porque lo primero que haría un Gobierno del PP es decir que todo estaba mucho peor de lo previsto y no acometería ninguna rebaja de impuestos. Esto tampoco será real porque el Gobierno de España lo liderará Ciudadanos y lo presidirá Albert Rivera. Y en Ciudadanos hemos conseguido rebajas de impuestos reales, como la del IRPF de los que menos ganan. Y nosotros somos responsables, hacemos las cuentas y nuestros compromisos los cumplimos, pero de eso hablaremos otro día.

*Francisco de la Torre Díaz. Diputado de Ciudadanos, candidato al Congreso por Madrid. Inspector de Hacienda (SE).

Tribuna

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