Expulsando de la democracia a 3,7 millones de españoles

Creo que todos deberíamos defender que socavar los derechos democráticos de estos votantes conduce a su expulsión forzosa de la política y debilita enormemente la democracia

Foto: Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan antes de la reunión en Moncloa. (Reuters)
Pedro Sánchez y Pablo Iglesias se saludan antes de la reunión en Moncloa. (Reuters)

¿Por qué surge el movimiento 15-M? ¿Por qué aparece Podemos y consigue cinco eurodiputados en mayo de 2014 sin apenas recursos? ¿Por qué nos votan cinco millones de españoles en diciembre de 2015?

La respuesta es muy sencilla: Porque había cinco millones de españoles (al menos) que se habían quedado fuera del sistema democrático. Cinco millones de personas que pensaban que los ciudadanos de un país moderno no podemos ser mercancía en manos de políticos y banqueros, que estaban hartas de matarse a trabajar y pagar religiosamente sus impuestos mientras una casta de privilegiados organizados a imagen y semejanza de una trama criminal saqueaba el dinero público, evadía impuestos en paraísos fiscales y se llenaba los bolsillos de forma corrupta mientras condenaban a la precariedad y a la incertidumbre al hermoso y digno pueblo del hermoso y digno país llamado España.

Cinco millones de españoles (al menos) que no se veían representados en el Congreso de los Diputados y, desde luego, tampoco en el Gobierno. Cinco millones de españoles a los que nuestro sistema democrático había dejado fuera cuando vieron con claridad que las dos grandes opciones de voto eran, las dos, votar al Banco Santander.

Cualquier demócrata debe reconocer que la aparición de Podemos refuerza la democracia

Ningún demócrata puede estar feliz de que millones y millones de compatriotas estén fuera del sistema democrático y, por eso, cualquier demócrata (vote a quien vote) debe reconocer que la aparición de Podemos refuerza la democracia al reincluir a todos esos españoles en la gobernanza común de lo que es de todos.

Por el mismo motivo, cualquier demócrata (vote a quien vote) debe condenar el intento que hemos vivido durante estos últimos meses y semanas de volver a expulsar a 3,7 millones de españoles del sistema democrático.

La cosa es más grave que en 2014. Entonces, las personas que se situaban fuera del sistema democrático lo hacían voluntariamente al entender que no existía ninguna fuerza política que les representara. Desde que aparece Podemos, eso cambia. Desde que aparece Podemos, esos millones y millones de españoles que estaban fuera del sistema democrático debilitando enormemente su legitimidad, deciden que sí quieren participar de la política y que sí quieren ver sus ideas y su forma de entender un país mejor representadas en las instituciones del Estado.

La cosa es más grave que en 2014 porque los poderes fácticos del país, las grandes corporaciones, los evasores fiscales, las cloacas mafiosas del Ministerio del Interior y sus múltiples terminales mediáticos, en lugar de dar la bienvenida al sistema democrático español a millones y millones de personas trabajadoras, solidarias y decentes que venían a fortalecerlo, decidieron gastar muchísimo dinero en volver a expulsarlas por la vía del acoso, la intoxicación y la mentira.

Durante estos últimos meses y semanas, hemos visto cómo se le decía a millones de españoles que su voto vale menos que el de otros españoles

Durante estos últimos meses y semanas hemos visto una nueva forma de intento de expulsión, en este caso, de 3,7 millones de españoles votantes de Unidas Podemos del sistema democrático.

Durante estos últimos meses y semanas, hemos visto cómo se les decía a millones de españoles que su voto vale menos que el de otros españoles (que sí votan opciones políticas certificadas por la CEOE), que sus derechos democráticos son de peor calidad por haber elegido votar Unidas Podemos, que son ciudadanos de segunda.

Durante estos últimos meses y semanas, hemos visto cómo se les decía a 3,7 millones de españoles que no tenían derecho a ver su voto representado en el Gobierno, que los votos de los demás españoles pueden entrar en el Gobierno pero los suyos no. Luego se les dijo que se daba un paso enormemente magnánimo y que, si bien las personas que ellos habían votado en las urnas no podían entrar en el Gobierno, sí podían entrar "independientes de reconocido prestigio" o "técnicos cualificados" elegidos por otro partido diferente al que ellos habían votado. Para que esto quedase bien claro, el candidato a la investidura y Presidente del Gobierno en funciones, dejó claro a esos 3,7 millones de españoles que su candidato, al que habían votado libremente con ilusión y convicción, "no defendía la democracia" porque pensaba diferente que él. A continuación, explicó a todos esos ciudadanos que los candidatos de otras fuerzas políticas sí pueden formar parte del Gobierno, pero el de la suya no.

Expulsando de la democracia a 3,7 millones de españoles

En el último acto, y después de que el candidato de 3,7 millones de españoles aceptase dar un paso a un lado (en un gesto de generosidad inédito en cualquier sistema democrático moderno), se dijo a toda esa gente que, aún en el remoto caso de que sus votos, sus representantes y sus ideas entrasen en el Gobierno de España, solo podrían jugar un papel muy inferior al que les corresponde democráticamente y, desde luego, muy inferior al que obtendrían si hubieran votado a alguno de los partidos certificados por la CEOE.

Independientemente de la ideología y la opción política que cada uno tenga, creo que todos deberíamos defender que socavar los derechos democráticos de 3,7 millones de españoles de esta forma es impropio de un país europeo, conduce a su expulsión forzosa de la política y debilita enormemente nuestra democracia.

Tribuna
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