Inflexión en el empleo
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Inflexión en el empleo

El menor impulso del empleo refleja la pérdida de vigor del crecimiento, fundamentalmente por factores externos, en un entorno internacional cada vez más deteriorado

Foto: Varias personas forman una larga cola ante una oficina del INEM, a primera hora de la mañana. (EFE)
Varias personas forman una larga cola ante una oficina del INEM, a primera hora de la mañana. (EFE)

La caída de la afiliación a la Seguridad Social en cerca de 213.000 personas registrada el mes pasado confirma la tendencia a la desaceleración de la economía española, en consonancia con la evolución en el resto de Europa. Conviene matizar los datos, porque agosto es un mes que suele ser malo para el empleo, por el gran número de contratos que vence coincidiendo con el fin de la temporada turística. Sin embargo, descontando ese efecto estacional –así como factores técnicos como la incorporación de los cuidadores a las estadísticas—el número de afiliados se incrementó en 22.800 personas, uno de los peores resultados desde el inicio de la recuperación.

Foto: El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker. (Reuters)

Además, la previsión de Funcas para septiembre es que la afiliación aumente a un ritmo similar, en torno a 27.700 personas (o 7.000 en términos brutos, es decir sin corregir la estacionalidad ni el efecto cuidadores). Así pues el incremento del empleo para el conjunto del tercer trimestre sería del 0,4%, casi la mitad que a principios de año.

Foto: Se reduce la actividad comercial en los puertos. (EFE)

El menor impulso del empleo refleja la pérdida de vigor del crecimiento, fundamentalmente por factores externos, en un entorno internacional cada vez más deteriorado por la guerra comercial, la ralentización de un mercado de exportación tan importante como el chino, y la recesión que se cierne sobre México, Rusia y, por supuesto, Argentina.

El contexto europeo también se complica, especialmente para las economías más dependientes de las exportaciones como la alemana, mientras que las incertidumbres en torno al Brexit amenazan con provocar nuevas convulsiones. La economía española debería crecer un 2,2% este año, más del doble de la media europea, pero significativamente menos que en años anteriores, algo que lógicamente se repercute en el mercado laboral.

La clave está en la calidad del empleo: la proporción de contratos que ofrecen poca estabilidad es anormalmente elevada

Si bien el pilar externo del crecimiento se ha atascado, el potente motor del consumo interno ha funcionado a pleno rendimiento, hasta ahora. Y es que el empleo es marcadamente 'procíclico' en nuestro país. Cuando la economía genera nuevos puestos de trabajo, las familias se animan a gastar más, incluso por encima de lo que aumenta su renta disponible. A la inversa, ante la perspectiva de una contracción prolongada en el volumen de empleos disponibles, los consumidores tienden al pesimismo, agravando las tendencias recesivas en mayor medida que la mayoría de países de nuestro entorno. Es por tanto crucial que la afiliación siga aumentando, aunque sea a un ritmo más débil que en trimestres anteriores.

placeholder Empleados de Nissan en la Zona Franca de Barcelona (Reuters)
Empleados de Nissan en la Zona Franca de Barcelona (Reuters)

La clave está en la calidad del empleo. Los datos de agosto muestran un nuevo deterioro, por la aceleración en la afiliación con contratos temporales, y la tendencia inversa en los afiliados con contrato indefinido. Pero desde una perspectiva histórica no se aprecian cambios sustantivos: la proporción de contratos que ofrecen poca estabilidad es anormalmente elevada, tanto en comparación internacional como con respecto al potencial de la economía española. La escasa estabilidad de muchos de los puestos de trabajo que se crean explica el carácter 'procíclico' del empleo en nuestro país.

Una reforma laboral bien diseñada, orientada a la reducción de la dualidad entre contratos temporales e indefinidos ayudaría a generar puestos de trabajo estables, cuando las necesidades de las empresas también lo son. Esto, a su vez, atenuaría la volatilidad del mercado laboral, algo que conlleva numerosos beneficios tanto para la sociedad --reducción de las desigualdades, previsibilidad de las vidas laborales, etc. —como desde el punto de vista de la productividad de la economía.

* Raymond Torres es director de Coyuntura y Economía internacional de Funcas

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