11-S: el país que queremos

Ahora más que nunca hay que volver a salir a la calle masiva y pacíficamente. Y en esta Diada tenemos una nueva oportunidad: reivindiquemos como siempre la democracia

Foto: Vista de la avenida Diagonal de Barcelona durante la manifestación con motivo de la Diada del 11 de septiembre de 2018. (EFE)
Vista de la avenida Diagonal de Barcelona durante la manifestación con motivo de la Diada del 11 de septiembre de 2018. (EFE)

Hoy, 11 de septiembre, Diada de Catalunya, miles de catalanes saldremos de nuevo a la calle para reivindicar la democracia y una Catalunya libre y socialmente más justa. Mostremos una vez más al mundo que nuestra causa por la independencia de Catalunya es justa, con el civismo y el pacifismo por bandera, que la ciudadanía catalana está decidida a tomar las riendas de su futuro y que este ya no es solamente un asunto interno del Estado español. ¿Por qué si no 52 diputados franceses iban a defender la libertad de los presos y presas políticos y una solución democrática para Catalunya?

La voz del pueblo catalán debe ser escuchada, la solución a este conflicto pasa por el diálogo, la negociación y la votación. Lo hemos dicho siempre, Esquerra Republicana nunca se levantará de la mesa del diálogo, como dice Gabriel Rufián, si hace falta nos atornillaremos a la mesa. Ahora bien, tampoco nunca renunciaremos a nuestro proyecto político, que es legítimo y que creemos que es la mejor opción para tener un país mejor, de derechos y oportunidades para todo el mundo.

11-S: el país que queremos

En este sentido, es una absoluta irresponsabilidad la actual actitud de Pedro Sánchez para tener unos cuantos votos más, su arrogancia política puede allanar el camino a la derecha y la extrema derecha. ¿Merece la pena? Seguro que no. Hoy, la represión afecta a los independentistas, pero mañana pueden ser los sindicalistas, las feministas o los pensionistas.

Sánchez no puede seguir dando la espalda a los más de dos millones de catalanes que queremos construir una república catalana. No vamos a desaparecer, por tanto, es hora de volver a la política. La vía penal nunca puede ser la solución. Obviar que el 28 de abril Esquerra Republicana ganó las elecciones generales y que el 26 de mayo se convirtió en la primera fuerza municipalista, es un grave error. Sánchez ganó en España, pero Oriol Junqueras ganó en Catalunya, con más de un millón de votos.

Esta Diada de Catalunya estará de nuevo marcada por la represión y la excepcionalidad. No es el contexto que querríamos, nuestros compañeros y compañeras deberían estar en libertad, tendrían que poder volver a su casa, disfrutar de esta jornada con los amigos y la familia, pero pronto hará dos años de esta prisión injusta y exilio forzado.

Y estamos a las puertas de una sentencia del Tribunal Supremo que nos hace pensar en el peor de los escenarios. Ojalá nos equivoquemos, no debería haber otra opción que no sea la absolución, porque el ejercicio del derecho a la autodeterminación no es un delito, votar no es delito, y menos aún permitir el debate parlamentario, como en el caso de la presidenta del Parlament, Carme Forcadell. Es evidente, pues, que pronto nos encontraremos nuevamente en un momento clave que marcará un antes y un después para muchos catalanes, como lo fueron el 1-O y el 3-O.

Ante este escenario, no podemos desfallecer, no podemos normalizar la represión. Ahora más que nunca hay que volver a salir a la calle masiva y pacíficamente. Y en esta Diada tenemos una nueva oportunidad: reivindiquemos como siempre la democracia, fortalezcamos nuestras convicciones y el anhelo de libertad por una república de derechos y libertades. Convirtamos la represión en una movilización ganadora.

Hace poco más de 10 años, el independentismo representaba apenas el 15% de los votos, éramos pocos los que salíamos a la calle cada 11 de septiembre para reclamar la independencia; por suerte, ahora alcanzamos casi el 50% y Esquerra Republicana se ha convertido en la mejor herramienta al servicio del país y la ciudadanía. Bienvenidos siempre todos aquellos que luchan por la justicia social y un país libre.

Es una irresponsabilidad la actitud de Sánchez para tener unos cuantos votos más, su arrogancia política puede allanar el camino a la derecha

Hoy, son muchos los que nos querrían ver fracasar. Ante esto, la mejor de las respuestas es que la Diada sea de nuevo un éxito masivo, cívico y transversal para evidenciar la fuerza y el músculo del movimiento independentista. Hagamos nuestro el clamor de nuestros compañeros y compañeras represaliados: no dejemos que nos quiten la ilusión de hacer el país que queremos.

La democracia siempre gana, por ello, es hora de empezar a fortalecernos de cara a la sentencia del juicio a la democracia, y esta jornada tiene que ser también el pistoletazo de salida. Como siempre dice Oriol Junqueras, la gente nunca ha fallado y ahora seguro que tampoco.

Tribuna
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